Lunes, 18 de Diciembre de 2017
00:36 CET.
Venezuela

El paciente del doctor Castro

A semejanza del Cid Campeador, que ganaba batallas después de muerto, el presidente Hugo Chávez está gobernando Venezuela desde la clínica de La Habana donde sigue en estado muy grave. Pero, a diferencia del cadáver del Cid, que sus tropas subieron a un caballo para asustar a los árabes en la España del siglo XII, el presidente venezolano no aparece por ninguna parte.

Y sin embargo, asegura su delfín, "Chávez es presidente de Venezuela, ha empezado el periodo 2013-2019 y seguirá siendo presidente de nuestro país". Habla el vicepresidente Nicolás Maduro, que repite una y otra vez que él no sustituye al mandatario, sino que ejerce solo algunas de sus funciones. En una larga entrevista a la agencia de noticias española EFE, Maduro se esmera en justificar el manoseo constitucional que ha permitido mantener la ficción de que el caudillo bolivariano ejerce realmente sus funciones.

"Nuestra Constitución fue hecha en 1999, en un proceso constituyente donde participaron miles de venezolanos y se hizo en un estilo redaccional muy alejado del leguleyerismo que las elites acostumbraron en la práctica del derecho, sobre todo del derecho público y del derecho constitucional. Se hizo en un lenguaje claro, para cristianos", explica con su estilo peculiar el antiguo sindicalista del metro de Caracas. El texto era tan claro que casi todo el mundo había entendido que la ausencia de Chávez en la ceremonia de toma de posesión de su cuarto mandato presidencial, el 10 de enero, tendría consecuencias. Según la carta magna, el presidente de la Asamblea Nacional, el también chavista Diosdado Cabello, asumiría el cargo durante 30 días y se encargaría de organizar nuevas elecciones.

Pues no fue así. Los chavistas, reunidos en La Habana y asesorados por los hermanos Castro, decidieron que el vicepresidente Maduro, que vivió una temporada en Cuba en su juventud, era el hombre más adecuado para asumir la "coordinación" del Gobierno. El Tribunal Supremo de Justicia ratificó la "sugerencia" sin chistar. ¿Cuáles son sus competencias? Maduro intenta escaquearse ante esa pregunta de EFE con el argumento de que la lista es demasiado "larga para una entrevista". Y termina diciendo que el papel del vicepresidente consiste a ejecutar las "ordenes […] del jefe del Estado en los momentos que está de permiso constitucional […], porque la legitimidad de mando, de conducción del Estado y de la República la tiene el comandante Hugo Chávez".

Lo que no dice Maduro es que él no tiene ninguna legitimidad —no fue electo, a diferencia de Chávez, que obtuvo el 55% de los votos en la presidencial de octubre pasado—y no podía ser prorrogado automáticamente en sus funciones de vicepresidente después del 10 de enero. Y sin embargo, ahí está, y los otros países del continente parecen conformarse con la situación. La Organización de los Estados Americanos (OEA) ha avalado "la decisión tomada por los poderes constitucionales de Venezuela".

Hubo una sola voz discordante, la del embajador de Panamá ante la OEA, Guillermo Cochez, que criticó la tolerancia del organismo internacional hacia esa "democracia enferma". El Gobierno panameño, de derecha, desautorizó a su representante y lo destituyó. Y no es porque el presidente Ricardo Martinelli le tenga simpatía al Gobierno bolivariano de Caracas. Es una cuestión de intereses económicos puros y duros: Panamá quiere ser miembro de Petrocaribe, la empresa estatal venezolana que vende petróleo con descuentos importantes a 18 países. Y la franqueza de Cochez no era la mejor manera de obtener esos beneficios.

En la entrevista con EFE, Maduro no se explaya sobre el estado de salud de Chávez —"lo veo muy tranquilo, muy sereno"—, pero sus respuestas muy imprecisas hacen pensar que la ausencia del líder bolivariano podría ser definitiva. De paso, el delfín se despacha contra el "periodismo mortuorio", la "prensa basura" y "fascista", sobre todo la española, tanto de izquierda como de derecha, que conduce "una guerra mediática, realmente miserable sobre la vida del presidente, sobre su salud". Y, para hacerle frente, agrega Maduro, "hemos adoptado lo que consideramos una opción correcta, dar partes que combinan la lucha de ideas, la defensa política y humana del presidente Chávez y su familia y la información médica". Es, sin duda, una aportación revolucionaria a la transparencia informativa.

Maduro tiene, además, una noticia tranquilizadora. El "comandante invicto frente a las agresiones del imperialismo más poderoso que ha existido en la historia de la humanidad, el imperialismo estadounidense", es decir Fidel Castro, "está en el hospital, está cerca de los médicos, está cerca de los familiares". Chávez se ha convertido en el paciente del viejo dictador, que ha hecho de la medicina un arma política desde que llegó al poder, en 1959. No dudo de que hará todo lo posible para mantener la ficción de que su aliado sigue al pie del cañón, vivo o muerto.

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