Domingo, 17 de Diciembre de 2017
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Puerto Rico

Notas de ornitología

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Existe una idea firme en el imaginario popular, reforzada por la letra de una canción de Pablo Milanés a la que dieran forma los versos de Lola Rodríguez de Tió: Cuba y Puerto Rico son, de un pájaro las dos alas. Pájaro que uno imagina pequeño, no se sabe si gorrión o colibrí, pero es común presumir nuestros destinos hermanados. Puerto Rico, a quien denominaremos el ala a estribor de ese inexacto pájaro, realizó elecciones locales hace unos meses y aprovechó para votar un referendo sobre su estatus político.

Los puertorriqueños refrendaron dos cuestiones. La primera, si Puerto Rico debería mantener su relación de Estado Libre Asociado a Estados Unidos, recibió el 53,51% de respuestas negativas frente un 49,49% de respuestas afirmativas. A la segunda, referida a la condición política de la isla entre las opciones de estado 51, versus Estado Libre Asociado soberano y la independencia; casi las dos terceras partes de los votantes dijeron a convertirse en la estrella 51 de los estados de la Unión, con un total de 824.195 votos.

De nuevo la independencia obtuvo un bajo puntaje. Al Partido Independentista no le sirvió siquiera la fórmula de una alianza o coalición. Tan débil salió de esta contienda que su candidato para el cargo de gobernador no logró siquiera el 3% requerido para mantener la franquicia electoral, y el partido deberá comenzar este 2013 por reunir las firmas necesarias para su reinscripción.

En cuanto a cómo se ve este fenómeno desde el ala a babor, el gobierno se halla descolocado. Medio siglo de solidaridad y logística al movimiento por la independencia, han tropezado con la voluntad refrendada en las urnas. En este país donde Rafael Cancel Miranda y Lolita Lebrón tienen una aureola heroica gracias a las noticias de Granma, el ciudadano común no alcanza a entender qué pasa con la mayoría de los puertorriqueños, de espaldas al legado de Hostos y Betances.

Dentro de la política del Ministerio de Relaciones Exteriores y a través del Movimiento de No Alineados, la independencia de Puerto Rico ha sido tarea priorizada. En un espacio menos glamoroso, están las relaciones de los servicios especiales cubanos y el Ejército Popular Boricua-Macheteros, incluso se especula la presencia en Cuba de uno de los principales cabecillas del asalto a Wells Fargo en 1983, uno de los most wanted del FBI.

La prensa cubana, por su parte, no ha sabido cómo pronunciarse. Más allá de manifestar que la consulta se trató de una ficción estadística sin dar detalles, no pudo negar tal resultado sin acusar de fraudulenta la votación, aunque en el programa Mesa Redonda de la televisión nacional se esgrimieron las 480.918 papeletas en blanco del referendo como prueba de la insatisfacción boricua. Se trata de una maniobra arriesgada, cuando en este país acababan de celebrarse unas "elecciones" parciales con un considerable número de boletas anuladas y en blanco y con un porciento de inasistencia que sin duda reflejaron un estado de opinión. Pero todos conocemos la relatividad de los argumentos.

El águila 

¿Y el águila, ese otro pájaro enorme y poderoso y que a diferencia del albatros de Baudelaire, está por todas partes? Los boricuas han emplazado al águila y el águila no dice ni pío. Lo que en Puerto Rico es obsesión política, en Estados Unidos es el acápite de una página interior de la agenda capitolina. A pesar de mi creencia (siempre me dijeron) de que la sumisión de Puerto Rico al gobierno norteamericano estaba fuera de toda duda, este referendo parece no haber sido ordenado desde Washington. Nadie contó con el amo del Potomac, es máa, pareciera que los isleños pro estadidad pretenden presionar allá en el D.C.

En momentos en que se busca reducir los gastos del gobierno federal, el costo de la estadidad no va a ser un tema popular. Puerto Rico no solo puede drenar la representación política en el Congreso, sino también los fondos federales. Si se convirtiera en un Estado, es probable que tuviera un periodo de transición durante el cual los impuestos federales se implementarían gradualmente, mientras que al mismo tiempo recibiría un trato equitativo en programas de educación y salud.

Debido a la complicada situación político-económica, el gobierno norteamericano podría ganar tiempo y esgrimir la misma excusa de nuestra Mesa Redonda: la suma de las boletas en blanco, más las del Estado Libre Asociado y las independentistas, inclinan hacia otro lado la balanza que tan favorable parecía a la estadidad.

La paloma

Por último, tenemos a la paloma que representa a la ONU, más concretamente a su Comité de Descolonización, muy implicado en el caso de Puerto Rico, pues durante décadas Cuba ha promovido la discusión del tema y ha sido el más activo dentro de los 24 países que integran el citado Comité.

Acaso sin saberlo, el pueblo borinqueño cumplió la recomendación de celeridad en el proceso para que se le reconociera a su isla el derecho a la autodeterminación.

Los boricuas se apresuraron a poner en conocimiento del Presidente del Comité descolonizador, el rechazo a la condición colonial. Dicho Presidente declaró que los reclamos serán analizados con detenimiento. También solicitaron a dicho Comité que su próximo Seminario Regional sea en Puerto Rico, de manera que puedan disponer de los elementos necesarios para poner fin a la colonia.

Volvemos a nuestro pajarillo sin taxonomía. Puerto Rico debe convertirse (si el águila lo aprueba) en un Estado donde la herencia cultural hispana seguirá teniendo el protagonismo; así ha sido en los sesenta años como Estado Libre Asociado, y nada indica que vaya a producirse un cambio, al menos a corto plazo. Contra toda lógica independentista, apelando a la herencia hispana y a la identidad latina y caribeña de Puerto Rico, la mayoría de los boricuas no parece incomodarse con la percepción de que el cambio votado traerá beneficios a su vida.

El resultado del último referendo le robó una causa antiimperialista al gobierno de Cuba. La decisión queda ahora por Estados Unidos. La enorme ironía podría estar en que sea el águila quien rechace (o posponga) devorar el alita que le hace carantoñas.

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