Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
00:34 CET.
Venezuela

Tanques en la esquina

Hay una maldición en América Latina, un destino fatal, hijo de carencias democráticas y ambiciones políticas, que ha tenido durante años a pandillas de generales en el poder. O detrás de la puerta de las cocinas de los palacios presidenciales para servir (y vigilar) a los amos civiles a la espera de un chance para entrar con los cañones a salvar la patria.

Un paseo por el siglo XX permite ver la presencia de dictaduras militares en muchos de los países de aquella región. Solo hay que recordar los periodos de gobierno de tiranos con uniforme en Nicaragua, Paraguay, Argentina, Chile, Uruguay, Santo Domingo, Cuba (uno de derechas y otros dos de izquierda que continúa) y Haití.

En los últimos años, cuando del Río Bravo a la Patagonia se vive una etapa de procesos electorales —algunos tramposos y sucios, aunque válidos para la comunidad internacional— los guardias se mantienen tranquilos en sus cuarteles sin abandonar definitivamente las postas de 24 horas en los patios y los balcones de las casas de gobierno.

Venezuela es heredera de ese fervor por las estrellas de hojalata. El que mora en Miraflores es uno de ellos y hasta los sitios donde vivaquean les llega, a los más fieles, la salpicadura de altos cargos, privilegios, regalos de lujo y maletines misteriosos que Chávez reparte entre la comparsa de su carnaval de populismo y desguace de la sociedad venezolana.

A la espera de la muerte del presidente, los tanques están estacionados al doblar la esquina, por si acaso. Pero los militares ya están asentados en las estructuras de mando. Tienen tres ministros en el Gobierno y 11 de las 23 provincias venezolanas están bajo el control de exoficiales que se cambiaron la chamarretas por camisas rojas. Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional y teniente retirado, reencontró en un armario su ropa de campaña.

En Venezuela, un país gobernado 139 años por militares y 64 por civiles, no se producirá una irrupción violenta de la tropa de salvadores.

Ellos llegaron ya. Y tienen la bendición del más allá por una frase que leyó emocionado ante el generalato el vicepresidente Nicolás Maduro el fin de año y que, supuestamente, escribió Chávez en La Habana: "Aquí hay una revolución militar en marcha y debe ser permanente, no puede detenerse".

 


Este artículo apareció en El Mundo. Se reproduce con autorización del autor.

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