Miércoles, 21 de Noviembre de 2018
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Israel-Palestina

Lecciones de Gaza

Circulan muchas teorías encontradas sobre lo que ha ocurrido realmente en Gaza. ¿Quién tomó la iniciativa de esa guerra de ocho días que ha costado 169 vidas y muchas destrucciones, casi todas del lado palestino? ¿Fueron los israelíes o los palestinos del Movimiento de Resistencia Islámica, Hamas, que gobierna esa pequeña franja de tierra en la costa mediterránea, donde viven hacinadas 1.5 millones de personas? ¿Cuál era el objetivo de cada uno de los contendientes? Y lo más insólito: ¿por qué ambas partes se atribuyen la victoria?

Al margen de todas esas interrogantes hay un hecho indiscutible: Hamas ha logrado que las organizaciones palestinas olvidaran sus diferencias ideológicas y sus rencillas, a veces sangrientas, mientras duraban los enfrentamientos con el enemigo común. Y todas se juntaron para celebrar la tregua acordada con Israel a través de la mediación de Egipto. Por primera vez desde que Hamas ganó las elecciones en 2006 en Gaza y rompió con la Autoridad Nacional Palestina (ANP), que sigue gobernando en Cisjordania, se ha podido ver a la oposición en las calles de la Franja. Los laicos de Fatah, hasta hace poco duramente reprimidos por los islamistas, pudieron manifestarse con sus banderas amarillas, al lado de los símbolos verdes o negros de Hamas y de su aliado de la Yihad Islámica.

Lo más probable es que los motivos de la celebración no fueran los mismos para todos. Muchas familias expresaban su alivio después de varios días de angustia provocada por la lluvia de misiles lanzados por Israel para destruir cerca de mil lanzaderas de cohetes instalados por Hamas en subterráneos construidos en medio de la población civil. "La destrucción dejada por Israel no modifica el hecho de que la resistencia ha ganado", les dijo el jefe político de Hamas, Jaled Meshal. Los dirigentes islamistas no pueden negar la inmensa superioridad militar del enemigo, pero están convencidos de que han logrado una victoria política, no tanto sobre Israel, sino más bien sobre su oposición interna, esos laicos de Fatah y del Frente Popular por la Liberación de Palestina (FPLP) que les apoyan ahora en la calle. El propio presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas, hasta ahora enemigo acérrimo de Hamas, les ha felicitado por "su victoria" tras el alto el fuego.

Del otro lado de la frontera, se nota también el alivio de la población civil, que estuvo a merced de la trayectoria bastante errática de los 1.500 cohetes lanzados desde Gaza. Según varios expertos citados por The New York Times, el Ejército israelí ha actuado en ese conflicto como si fuera un ensayo en previsión de una guerra con Irán. Israel pudo comprobar la eficacia de su Cúpula de Hierro, un sistema antimisil que logró destruir cientos de proyectiles en pleno vuelo, muchos de fabricación iraní. En términos militares, Tel Aviv ha logrado sus objetivos, desde la destrucción de muchas instalaciones estratégicas de Hamas hasta la eliminación de varios altos mandos de las brigadas islamistas. Y, todo esto, sin poner un pie en el territorio enemigo. No hubo que asumir el enorme costo político que implica una invasión con tropas y tanques, como sí ocurrió en el conflicto anterior, en 2008, con un balance de 1.400 palestinos muertos, entre ellos muchos civiles.

Y sin embargo, a pesar de su derrota militar, Hamas sale reforzado. Hay que buscar la explicación en acontecimientos anteriores, fundamentalmente en la llamada primavera árabe, que ha trastocado las alianzas regionales. A raíz del conflicto sirio, Hamas ha roto su relación privilegiada con Damasco y Teherán, para aliarse con Egipto y Qatar. Sus nuevos socios son suníes, como él, y se llevan muy mal con los chiíes que están en el poder en Irán. El nuevo presidente egipcio, Mohamed Morsi, que ha tenido un papel clave en la negociación de la tregua, pertenece a los Hermanos Musulmanes, como los dirigentes de Gaza.

Hay más. A finales de octubre, el emir de Qatar, Hamad bin Jalifa al Thani, llegó en visita oficial a Gaza. Llevaba 400 millones de dólares en el bolsillo para financiar varios proyectos y compensar así la suspensión, no confirmada aún, de un subsidio equivalente que mandaba Teherán desde 2007. Hamas se ha pasado al otro bando. O sea, estamos ahora ante una paradoja: Egipto y Qatar, aliados de Washington, apoyan a Hamas, que figura en la lista de organizaciones terroristas de Estados Unidos y de la Unión Europea. Y esto no parece disgustar a Barack Obama y Hillary Clinton. ¿El objetivo de esos movimientos extraños? Llevar a los islamistas de Gaza a posiciones más moderadas, en la línea del presidente egipcio, para facilitar una reconciliación entre las dos entidades palestinas y relanzar las negociaciones con Israel, paralizadas desde 2010.

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