Martes, 27 de Septiembre de 2016
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Francia

Terrorismo y elecciones

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Como en España en marzo de 2004, el terrorismo islamista se ha inmiscuido en la campaña electoral en Francia y podría influir en el resultado de la contienda. Hace ocho años, los atentados contra cuatro trenes en Madrid, con cerca de 200 muertos, provocaron la derrota del candidato favorito, Mariano Rajoy. Y, ahora, los siete asesinatos cometidos en el sur de Francia por un yihadista enloquecido podrían acabar con el sueño del socialista François Hollande, que encabeza las encuestas, de hacerse con la presidencia de la República el próximo 22 de abril o, en la segunda vuelta, el 6 de mayo.

Hay coincidencias estremecedoras entre los dos acontecimientos, empezando por la fecha. Los terroristas con mochilas-bomba volaron los trenes españoles un 11 de marzo. Y Mohamed Merah, el francés de origen argelino, que cayó finalmente bajo las balas de la policía, cometió su primer crimen el pasado 11 de marzo. (Desde los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001, los terroristas islámicos parecen haberse aficionado al 11.) La víctima fue un militar con el que Merah había quedado en la ciudad de Toulouse para comprarle una moto. Cuatro días después, otros tres soldados morían a manos del mismo sujeto. Uno ha logrado sobrevivir. Todos pertenecían al 17º Regimiento de Ingenieros Paracaidistas de Montauban, una ciudad cercana a Toulouse. Y todos eran de origen magrebí. Finalmente, el 19 de marzo, Merah abre fuego en la entrada de un colegio judío de Toulouse. Mata a un padre de familia y a tres niños pequeños.

Como en Madrid en 2004, la policía y los servicios secretos llegaron rápidamente a los sospechosos. En ambos casos, el asedio de las fuerzas de seguridad acabó con la vida de los terroristas, que se habían atrincherado en sus casas. Hubo, sin embargo, una diferencia sustancial en la actuación de ambos gobiernos. Mientras el presidente español, José María Aznar, se aferró a la hipótesis errónea de que los autores de los atentados eran los terroristas vascos de ETA, el francés Nicolás Sarkozy fue lo suficientemente hábil para mantener abiertas las dos principales líneas de investigación: podían ser los neonazis o los islamistas. Mantuvo esa postura hasta que las pruebas abrumadoras de la responsabilidad de Mohamed Merah, y sus propias declaraciones antes de morir, confirmaron la pista islamista (asesinó a soldados magrebíes por su participación en la guerra contra otros musulmanes en Afganistán).

A solo cuatro días de las elecciones, la reivindicación islamista de los atentados contra los trenes de Madrid fue interpretada por los españoles como la venganza de unos grupos musulmanes por el apoyo de Aznar a la guerra en Irak. La mayoría de los españoles estaban en contra de la participación de su país en ese conflicto. Lo peor, sin embargo, fue la gestión que hizo el Gobierno de la crisis. Muchos españoles se sintieron engañados por la insistencia sobre la pista etarra y le cobraron la factura al candidato del Partido Popular designado por Aznar para sucederle en el puesto. Así llegó al poder el socialista José Luis Rodríguez Zapatero.

En Francia, la izquierda rogaba en silencio que el asesino de esos soldados magrebíes y de esos niños judíos fuera un militante racista de extrema derecha. Eso hubiera dado mucha cuerda para denunciar el discurso supuestamente intolerante y xenófobo de Sarkozy. Los medios publicaron los nombres de tres ex militares que habían pertenecido al mismo regimiento que las víctimas. Habían sido expulsados del ejército en 2008 después de la publicación en la prensa de una foto donde hacían el saludo nazi junto a una bandera con la cruz gamada. Podía ser una venganza. La policía los interrogó y los descartó, como lo señaló la prensa francesa (extrañamente, el corresponsal en París del diario El País se empeñó en privilegiar la pista neonazi con una vehemencia inusitada).

La confirmación de que el autor de los crímenes era un yihadista —un "lobo solitario" o un recluta de Al Qaeda— no le ha dado más popularidad a Sarkozy. Pero, su manejo de la crisis, sí. Dejó su papel de candidato para convertirse de nuevo en presidente de la República gracias a la tregua electoral acordada por todos los candidatos. Durante tres días, no se habló más de la crisis económica y del desempleo, los temas preferidos de la oposición. En su lugar, se impusieron la seguridad, el terrorismo y la inmigración, los asuntos predilectos de Sarkozy.