Miércoles, 28 de Septiembre de 2016
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Opinión

Venezuela: unas primarias ejemplares

El pasado 12 de febrero (Día de la Juventud) se llevaron a cabo las llamadas primarias de la oposición venezolana. Se trató de unas elecciones en las que podían participar todos los venezolanos con derecho a voto, sin distingos de ningún tipo. A la misma concurrieron 1.107 precandidatos: 1.038 aspirantes a alcaldes, 64 a gobernadores, y cinco precandidatos a la presidencia de la república.

El resultado de participación superó todas las expectativas: tres millones de votantes, que representan un 16 % del padrón electoral total.

El claro ganador, y ahora rival directo de Chávez para octubre, Henrique Capriles Radonski, de 39 años, surge a la vida pública en las elecciones parlamentarias de 1998, un mes antes de las presidenciales que ganara Chávez. De ascendencia ruso-polaca por vía materna, y holandesa por parte de padre, ha sido presidente de la Cámara de Diputados, alcalde, y es el actual gobernador del importante estado de Miranda.

Con filas interminables de ciudadanos votando en los barrios populares y en las urbanizaciones de clase media y alta, en la montaña andina, en la región amazónica, en los llanos del Orinoco y en la costa caribeña, la creciente oposición dio una demostración de madurez y de unidad. Recientemente Chávez había celebrado, con una parada militar semejante más bien a una marcha macabra, su fracasada intentona de golpe de febrero de 1992. En claro contraste, el liderazgo civilista mostró este pasado domingo 12 el futuro posible de una Venezuela reunificada en torno al pacto democrático esencial de la nación.

Al chavismo se le viene encima la noche. Nadie puede afirmar que 2011 fue un buen año para Hugo Chávez Frías. Primero la noticia de su enfermedad, de la cual él es no solo el paciente, sino además su propio médico portavoz. Opiniones van y vienen, en un espacio de posibilidades que van desde una inevitable curación —según el propio enfermo— hasta su posible agravamiento —según múltiples especialistas y analistas de tribuna. En todo caso, si se mide por las declaraciones reiteradas y los desvelos ininterrumpidos del autócrata, lo que lo tiene más mortificado es la reconfirmada vocación unitaria de la oposición venezolana, calificada por Ramón Guillermo Aveledo, coordinador de la coalición política opositora, la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), como "antisísmica".

Ambos males, el padecimiento físico del Enfermo No. 1 y la novedosa intención unitaria de sus rivales, son dos de los temas que dominarán la escena política venezolana en este 2012 que para muchos no concluirá el 31 de diciembre, sino el 7 de octubre, fecha de las elecciones presidenciales. Puede afirmarse sin exageración que a partir de ese día, el futuro venezolano podría dar un vuelco radical.

La palabra del día en la Venezuela republicana y civilista es unidad. El mismo ánimo del pasado 12 de febrero —el mismo espíritu y esfuerzo demostrado por todos los precandidatos, por las distintas agrupaciones, por la sociedad civil organizada, por los presentes en las parroquia y los que nos acompañaron con sus sueños y sus votos desde el exterior— debe condensarse en un aún mayor movimiento nacional, bajo un programa de gobierno meritorio que debe ser explicado y publicitado hasta el cansancio.

Los venezolanos nos estamos dando cuenta de la tremenda fuerza moral que representa la unidad. Es tan importante, tan decisiva, que el temor frente a la unidad opositora en los desvelos crecientes de Chávez probablemente solo sea superado por el miedo a su propia muerte.

Chávez no lo tiene fácil en la elección de octubre. ¿No hay indignados en Venezuela? Solo en 2011 se realizaron 5.338 protestas de todo tipo en el país, de acuerdo con el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social.

Venezuela mantiene asimismo la inflación más alta del planeta, con ingresos petroleros del primer mundo pero instituciones del tercero, y una tasa de inseguridad que ha hecho de su sociedad una rehén del hampa. Cifras del propio gobierno estiman que hay más de doce millones de armas de fuego ilegales en el país, y más de doce mil bandas armadas.

Según el Observatorio, 2011 fue el año más violento de la historia venezolana. Un total de 19.336 ciudadanos murieron asesinados. Es una cantidad de horror incluso para la poco pacífica América Latina que, con el 10 por ciento de la población mundial, tiene el 42 por ciento de homicidios por arma de fuego en todo el planeta. 

El autócrata está herido. Se ve superado cada vez más por un nuevo presente. En octubre, los votos vencerán a las botas. Su derrota será el fruto del valeroso esfuerzo que merecen las grandes victorias.