Lunes, 11 de Diciembre de 2017
23:52 CET.
Campaña contra la violencia de género

Un 25 de noviembre…

Desde 1991, y organizado por el Centro de Liderazgo Global de la Mujer de la Universidad Rutgers, en Nueva Jersey, EE UU, se observa la campaña 16 Días de Activismo contra la Violencia de Género, entre el 25 de noviembre y el 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos.

Esta campaña la han observado desde sus inicios en 1991 unas 3.400 organizaciones no gubernamentales en 164 países del mundo, recalcando no sólo la necesidad de erradicar toda forma de violencia en contra de la mujer, sino también la noción de que los derechos de la mujer son derechos humanos.

¿Por qué el 25 de noviembre? Porque en un día como hoy, en 1960, aconteció lo que quizás pueda catalogarse como el asesinato político más obsceno e impúdico cometido en el siglo XX en un país de la América Latina: el perpetrado en República Dominicana contra tres mujeres —en ese momento indefensas—, por órdenes del dictador Rafael Leónidas Trujillo. ¿Justicia para Minerva, María Teresa y Patria? No hasta el 17 de diciembre de 1999, día en que Naciones Unidas designa el 25 de noviembre como Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en honor a aquellas insignes dominicanas.

Las Hermanas Mirabal —Minerva, de 34 años; María Teresa, de 25; y Patria, de 36— militantes anti-trujillistas, regresaban a su residencia en la localidad de Salcedo luego de visitar en prisión a sus respectivos esposos, encarcelados desde mayo de ese mismo año por actividades en contra de la seguridad del estado dominicano. Las tres valientes hermanas, miembros de la clase alta del país, preparaban informes en contra de la dictadura, informes que llegarían hasta el seno de la OEA.

Trujillo ideó su ejecución, según narra en sus memorias el entonces Teniente Alicinio Peña Rivera. En el tomo, Peña Rivera recuerda sus propias acciones: "Vengo de parte del ministro de las Fuerzas Armadas, General Román… las Hermanas Mirabal deben morir y se simulará un accidente automovilístico, ese es el deseo del jefe". Interceptado el jeep donde viajaban de regreso a casa, las tres (también su chofer) fueron conducidas a punta de pistola, ahorcadas con pañuelos por un escuadrón de muerte integrado por seis hombres, y una vez muertas apaleadas para mejor simulacro del supuesto accidente. El vehículo, con los cuatro cadáveres, fue lanzado por un barranco.

Sería el principio del fin de El Jefe. El 30 de mayo de 1961, apenas seis meses después, Trujillo sería ultimado a balazos. Se cumplía aquello de "quien a hierro mata, a hierro muere".

En los próximos 16 días comentaremos el tema de la violencia contra la mujer, que ocurre a diario en las calles de cualquier país, en decenas de miles de hogares, a manos de maridos violentos, de jefes abusivos, de clérigos fanáticos, de tradicionalistas misóginos, y en algunos lugares —como Cuba— a manos de la policía política.

No hay más que leer la historia del presidio político de mujeres en la Cuba post 1959, y ver recientes fotografías y videoclips de las golpizas en contra de opositoras pacíficas en toda la isla, para conocer que en Cuba se practica una violencia sistémica y sistemática, tanto física como sicológica, contra mujeres de todas las edades y todas las razas, incluyendo las ancianas madres de opositores presos, y los hijos e hijas de activistas atropelladas por la policía política ante los ojos aterrorizados de su prole.

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