Martes, 12 de Diciembre de 2017
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América Latina

El Wikileaks de las FARC

Sin aspavientos y sin prima dona chupando cámara, un prestigioso instituto británico de investigación ha publicado esta semana la primera entrega del enorme archivo incautado, en marzo de 2008, a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC. Se trata de los papeles que Luis Edgar Devia Silva, alias "Raúl Reyes", número dos de las FARC, guardaba en ocho memorias informáticas encontradas por el ejército colombiano después de bombardear un campamento clandestino situado en territorio ecuatoriano.

Una pequeña parte de esos documentos ya habían sido reproducidos en la prensa, lo que había provocado la ira de los presidentes de Venezuela y Ecuador, Hugo Chávez y Rafael Correa, cuyo apoyo secreto a la guerrilla colombiana había quedado en evidencia. Ahora, el International Institute for Strategic Studies (IISS), con sede en Londres, da a conocer por fin la totalidad del material, unos 8.382 archivos en formato Word reunidos en un CD que acompaña un libro escrito por el académico James Lockhart-Smith (Los Documentos de las Farc: Venezuela, Ecuador y el archivo secreto de Raúl Reyes).

Desde el inicio, la prensa internacional se mostró muy suspicaz con los papeles secretos de las FARC, a diferencia de lo que pasaría dos años después con los cables diplomáticos estadounidenses filtrados por Wikileaks y Julian Assange. El australiano fue convertido al instante en un héroe —la percepción ha cambiado en los últimos meses a raíz de su comportamiento errático—, mientras muchos cuestionaron a priori la autenticidad de los discos duros de Raúl Reyes.

El peritaje realizado por Interpol, que descartó cualquier manipulación de los documentos de las FARC, no logró acabar con esa desconfianza, alimentada por el propio Hugo Chávez. El presidente venezolano siempre había hecho alarde de su simpatía hacia la guerrilla colombiana, pero guardaba el secreto sobre la ayuda concreta que le proporcionaba. Y, de repente, la propia correspondencia de Raúl Reyes revelaba la existencia de campamentos en Venezuela, el apoyo del alto mando del Ejército venezolano para la compra de armas y el traslado de toneladas de cocaína comercializada por las FARC, o sea, una serie de actividades ilegales que, además, eran actos hostiles contra el vecino colombiano.

Aquí van unos ejemplos. El 4 de enero del 2007, el jefe de las FARC en Venezuela, Iván Márquez, manda a sus colegas del secretariado un balance de la reunión que ha tenido el día anterior con "los generales Alcalá y Carvajal" para hablar del "plan estratégico: finanzas, armas y política de fronteras". Habla de un compromiso para la entrega de 20 bazucas de gran potencia. En otro mensaje, fechado del 20 de enero del mismo año, Márquez comenta que ya llegaron las bazucas y que habrá más envíos. Otro documento sugiere "la posibilidad de aprovechar las compras de armas de Venezuela a Rusia para incluir unos contenedores con destino a las FARC".

A diferencia de Wikileaks, que se limita a publicar filtraciones en su página web o a entregarlas a los medios, el IISS dedica unas 240 páginas al análisis de los documentos de las FARC, a partir de una investigación propia para contrastar algunas de las informaciones incluidas en el archivo de Raúl Reyes. La mayoría de los papeles de la guerrilla no habían sido publicados hasta ahora —para evitar más roces diplomáticos con los países vecinos y, también, para lanzar operaciones militares a partir de los datos encontrados en el archivo—, pero lo más novedoso está en el trabajo del IISS para contextualizar los datos y sistematizar la información.

Los documentos confirman el cinismo de las FARC cuando hablan de negociación de paz con el Gobierno. "Cualquier conversación, cualquier desmilitarización es aprovechada por el grupo guerrillero con fines no pacíficos", señala el IISS, que subraya la complicidad de Caracas con esa estrategia. El instituto británico matiza, sin embargo, algunas interpretaciones alentadas por Bogotá sobre la ayuda de 300 millones de dólares a las FARC. "No existe evidencia de que Chávez haya cumplido con su promesa de financiación a gran escala. Chávez le dijo a Raúl Reyes en 2000 y a Iván Márquez en 2007 que les entregaría este dinero —incluso empezó a planear la mejor manera de desembolsarlo—, pero al parecer las FARC nunca lo recibieron".

En cuanto al futuro, el IISS tiene sus dudas sobre la reciente conversión de Hugo Chávez, que intenta congraciarse con el nuevo presidente colombiano, Juan Manuel Santos, y le entrega de vez en cuando algunos guerrilleros de las FARC capturados en Venezuela. Peces pequeños. Los altos cargos de la guerrilla y su infraestructura siguen allí. Intactas, pero más discretas.

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