Viernes, 15 de Diciembre de 2017
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Venezuela

Dos enfermos: el presidente y el país

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El estado de salud del presidente Hugo Chávez y sus posibles consecuencias para el futuro político de Venezuela y el régimen de La Habana, han generado en los últimos días numerosos análisis y críticas en la prensa del país sudamericano y en medios internacionales. DIARIO DE CUBA resume para sus lectores algunos de ellos.

Fernando Ochoa Antich, El Universal (Caracas):

Lo primero, como muy bien lo han sostenido los principales voceros de la oposición democrática, reconocer su derecho a hacer lo necesario para recuperar la salud. En eso estamos de acuerdo todos los venezolanos, pero de allí a tener que aceptar la mentira como política de Estado es algo muy diferente. Durante más de 25 días, el propio presidente con su silencio y los más altos funcionarios de su gobierno estuvieron engañando al pueblo venezolano sobre la gravedad de su enfermedad.

Eso es inaceptable. La enfermedad del jefe del Estado nos incumbe a todos los ciudadanos. Lo más grave es que el engaño continúa. El discurso no tuvo como real objetivo informar su estado de salud a los venezolanos, sino obtener importantes ventajas políticas al presentarse no solo enfermo, sino leyendo un discurso previamente preparado que tenía por objetivo central tratar de restablecer sus vínculos sentimentales con el pueblo venezolano. Sus asesores deben haberle informado que la enfermedad había roto mitos fundamentales que fortalecían su imagen en amplios sectores populares. El sentimiento que lo presentaba como un ser invencible se ha visto totalmente disminuido. La percepción mágica, que siempre requiere el caudillo, ha desaparecido totalmente.

(…) Lo razonable hubiera sido que se le explicara a los venezolanos, de manera muy detallada, aspectos fundamentales de su enfermedad. Se ocultó, por ejemplo, el sitio de la operación y no escuchamos realmente un parte médico.

Marta Colomina, El Universal (Caracas):

Tanto insultar a los medios y periodistas nacionales e internacionales por informar que el presidente Chávez padecía cáncer de próstata (el ministro Izarra los califica de "canalla mediática") para que casi tres semanas después de haberse divulgado, fuera el mismísimo Chávez quien, desde La Habana, visiblemente enfermo y desmejorado, confesase en cadena nacional que le habían extirpado un tumor cancerígeno.

(…)

A diferencia de Cuba o de las desaparecidas URSS y Alemania nazi, en Venezuela los intentos de silenciar la verdad están condenados al fracaso, a pesar de que el oficialismo controla más de 800 medios, amedrenta a los privados hasta lograr en no pocos la autocensura, cuenta con una tecnología mediática de punta y con un presupuesto sin límites. ¿De qué les ha servido esa "hegemonía comunicacional" si cuando deberían informar inteligentemente sobre asuntos de Estado, optan por un grotesco silencio mientras los gritos de los familiares de los reos traspasan las fronteras? ¿Qué han logrado con el protuberante ridículo de ocultar la grave enfermedad presidencial si las contradicciones entre los voceros oficiales y sus caras demostraban todo lo contrario, como quedó comprobado con la suspensión de tan importantes actos que serían presididos por Chávez y la posterior confesión del enfermo en cadena desde La Habana?

Los apagones peores que en 2010, inflación, desabastecimiento, inseguridad, presos alzados, médicos en paro, protestas laborales en todo el país, encuestas con resultados catastróficos, Pdvsa sin flujo de caja y, sobre todo, medios y periodistas dispuestos a correr los riesgos por difundir la verdad, son problemas que sobrepasan la acción de quienes solo saben obedecer a Chávez.

Américo Martín, Tal Cual Digital:

"No es casual que, ¡otra vez, ¡Señor!, con su usual vaguedad, José Vicente [Rangel] haya denunciado golpistas en acecho. ¿Quiénes son, con quién se han reunido, cuáles son sus planes? ¿Pero para qué aburrir al país presentando indicios o pruebas? Lo ha dicho Rangel, el partido necesita que así sea, y punto. Si con semejante esguince quieren tranquilizar al país, han logrado exactamente lo contrario.

Lusinchi [Jaime Lusichi, presidente venezolano 1984-1989] y Pérez [Carlos Andrés Pérez, presidente venezolano 1974-1979 y 1989-1993] se enfermaron y nadie habló de golpes ni creyó que sin partes médicos se protegerían tales o cuales valores. En Paraguay, el presidente Fernando Lugo anunció que padecía de cáncer, el vicepresidente Franco —un opositor— ocupó la vacante temporal, hasta el tranquilo regreso de Lugo. Nadie se acuerda de esos enfermos y en cambio no hay cristiano que no especule sobre el oculto mal de Chávez. El secreto es la madre del rumor.

Alejandro Botía, Tal Cual Digital:

A los fardos con que llegará Chávez a la campaña el 2012 (en caso de que sea definitivamente el candidato): la mala gestión de gobierno, la inflación desatada, el desempleo galopante, la inseguridad, el agotamiento tras 13 años en el poder, la crisis eléctrica, el "comandante" deberá ahora sumar el espectro del cáncer.

Si hasta antes del viaje a Cuba el panorama político nacional avizoraba un virtual empate técnico entre un Chávez en franco decrecimiento desde hace 4 años y una oposición cuya aceptación entre el electorado viene en constante crecimiento desde entonces, ahora el escenario electoral para el 2012 debe proyectarse con el agregado de un presidente disminuido y enfermo.

Por si fuera poco, mientras la oposición perfecciona sus instituciones para el gobierno colegiado de su pluralidad y afina los mecanismos para la selección consensuada de candidatos unitarios a todos los cargos en liza para las elecciones del 2012, el chavismo acrecienta sus tensiones internas y ve surgir la sombra sobre la cabeza de su propio líder.

Ahora el reloj comienza a girar en sentido inverso para ambos sectores. La revolución trata de ganar tiempo y correr la arruga para ver si la salud de Chávez mejora o en el peor de los casos encontrar la manera de salir del atolladero.

Por el contrario, la oposición comienza a correr contra el cronómetro para anticiparse a los acontecimientos. Ya se habla de adelantar las primarias, precandidatos indecisos comienzan a insinuar sus aspiraciones electorales y la posibilidad de triunfo electoral y acceso al gobierno, más que una quimera empieza a ser cada día una realidad más palpable.

Pero nada de esto quiere decir que Chávez esté derrotado o que la oposición tenga el triunfo asegurado.

Carlos Malamud, Infolatam:

Sea cual sea el desenlace y los distintos escenarios que se abren, la enfermedad de Chávez es un gran desafío para todo el sistema político, tanto para el gobierno como para la oposición. Es tal la magnitud del desafío que enfrenta la vida pública venezolana que aquel que no esté a la altura de los acontecimientos puede ser desbordado por los hechos y arrinconado en el paraíso de los fracasados. El gobierno deberá demostrar que su máximo líder es capaz de gobernar a la distancia y que el país, en ningún momento, se desliza rumbo al caos o está inmerso en un vacío de poder. (…) El reto para la oposición no es menor. Debe saber exponer su mensaje con criterio, tratando de no alienarse el respaldo de importantes sectores populares. Un exceso de satisfacción por el dolor ajeno o un lenguaje crispado y provocador pueden ser algo grave, especialmente en un momento en que toda la solidaridad se vuelca con el enfermo y el doliente. Lo ocurrido con Cristina Kirchner, tras la muerte de su marido, es un ejemplo importante a tener en cuenta. Los principales portavoces de la oposición deberían articular un mensaje responsable, a la altura de los problemas del país si quieren buscar el apoyo de importantes sectores de los "ni-ni" (ni con Chávez ni contra Chávez) e inclusive de algunos partidarios del presidente.

Michael Schifter, Foreign Policy:

Hasta ahora, la pregunta más frecuente acerca del gobierno prácticamente de un solo hombre de Venezuela era si Chávez estaría dispuesto a abandonar el poder si pierde las elecciones. Esa pregunta se ha vuelto aún más vigente a la vista de la contienda presidencial del próximo año, al enfrentarse "El Presidente" a un país posiblemente en las peores condiciones desde que comenzó su régimen hace doce años.

Hoy, sin embargo, otra pregunta crucial —que rara vez se ha planteado— surge: ¿Qué pasaría si Chávez quedase incapacitado e incapaz de servir como presidente? ¿Y si se muere mientras está en el poder? ¿Quién le sucedería? ¿Cómo se elegiría a un sucesor?

Francisco Olivares, El Universal (Caracas):

Resulta ya innecesario referirnos a la "sociedad del odio" que ha nacido en estos 12 años, aquella de los 300 asesinados a la semana, en la que un pequeño altercado callejero ser resuelve a tiros. O esa en la que una mitad no dialoga con la otra. Tampoco es necesario apelar a las cifras económicas que nos recuerdan la inmensa deuda externa en la que ha caído nuestro país siendo uno de los grandes productores de petróleo. Todo ello ya forma parte de nuestra cotidianidad y con ella hemos aprendido a convivir.

En medio del vacío que refleja una dirigencia incompetente, que ha llenado los edificios públicos con refugiados y ha logrado que Venezuela sea el país con los más altos precios de los alimentos, en lugar de llamar al trabajo, a la unidad, al diálogo y a la reconciliación de los venezolanos, persiste en su camino de imponer leyes que destruyen la economía o en llamados a la lucha armada.

(…)

¡Vaya tarea que nos ha dejado Chávez! Sea socialista o sea democrático el Gobierno que surja de las elecciones de 2012. La de revivir un país en terapia intensiva.

Jorge G. Castañeda, El País:

Desde hace más de 50 años se han perdido incontables apuestas proclamando que Cuba no podrá sobrevivir sin x, y o z. Pero también es cierto que a pesar de todas las diferencias de contexto, es posible que al terminarse el subsidio venezolano, el intercambio de petróleo por médicos, instructores deportivos y personal de seguridad cubanos, la viabilidad del régimen castrista pueda verse seriamente amenazada. Del mismo modo, un chavismo sin Chávez puede ser una utopía: Chávez no tiene un sucesor viable y ni siquiera todo el aparato de la inteligencia cubana podrá rearmar el rompecabezas, ni en la persona de su hermano mayor, Adán, ni en la de su boli-magnate Diosdado Cabello, ni en la de su boli-gángster Jesse Chacón.

Si así sucediera, Caracas y La Habana afrontan un serio problema. Hugo Chávez llegó al poder hace 12 años. Con la excepción de los Castro, es el mandatario con más tiempo en el poder de toda América Latina. En principio, las elecciones presidenciales en Venezuela se llevarán a cabo en diciembre del 2012, pero en caso de que desapareciera el teniente-coronel, Venezuela se verá forzada a adelantarlas, o a afrontar un vacío de poder donde todo puede acontecer. Los cubanos tendrán poca influencia sobre el resultado, pero su futuro dependerá del mismo.

Alonso Moleiro, Tal Cual Digital:

Mientras, para quienes vivimos en Venezuela, el más somero análisis de la secuencia de resultados electorales de estos años nos habla de una decadencia lenta, pero permanente, en el oficialismo, y mientras cada nueva consulta habla de la evolución favorable a las fuerzas democráticas, la creciente comunidad de venezolanos en el exterior sigue creyendo que derrotar a Chávez es imposible.

Para mí es bastante obvio que Chávez no está solo en el tablero: está siendo enfrentado por una coalición política que, una vez que escoja a su abanderado bajo el procedimiento consultivo anunciado y previsto, recibirá el año 2012 con una excelente oportunidad para propinarle una derrota electoral y producir un importante cambio en el panorama político venezolano.

Derrota ésta, por cierto, que no está invocada sobre el vacío, porque ya tuvo un episodio previo. Con el propio Chávez a la cabeza, bueno y sano, se supone que "solo en el tablero", encadenando la señal de la televisión cada dos días, el PSUV, el gigantesco partido de gobierno cocido con el dinero de la burocracia oficial, fue derrotado por esta suma de pequeñas y medianas formaciones políticas que, del lado de la oposición, constituyen hoy la Mesa de la Unidad.

Vicente Botín, Infolatam:

"La simbiosis entre Castro y Chávez, el grado de mimetismo entre el venezolano y el cubano ha llegado a tal extremo que casi parece una broma lo que les ha ocurrido a ambos. Cuando Fidel Castro enfermó, el gobierno cubano estaba volcado en la preparación de la XIV Cumbre de Países No Alineados, a la que iban a asistir medio centenar de jefes de estado y de gobierno. La asamblea estuvo a punto de suspenderse, pero finalmente se celebró, presidida por Raúl Castro. En Venezuela, la misteriosa enfermedad de Hugo Chávez ha coincidido también con los preparativos de la Cumbre para constituir la Comunidad de Estados Latinoamericanos (CELAC) en la que iban a participar los jefes de estado del subcontinente. Hugo Chávez no tiene, como Fidel Castro, un fiel escudero que le represente (y le herede) en ese tipo de eventos y ha optado por aplazar la reunión.

(…)

El gobierno de Hugo Chávez es el principal sostén de la economía cubana, subsidiando el enorme déficit comercial de la isla con pagos sobrevalorados por servicios de salud, precios preferenciales en la venta de petróleo y contratos a empresas estatales cubanas para trabajos de infraestructuras en Venezuela. Según el economista cubano Carmelo Mesa Lago, profesor emérito de la Universidad de Pittsburg, en 2008 Venezuela exportó a Cuba 4.477 millones de dólares en mercancías mientras que las exportaciones de Cuba a ese país fueron solo de 415 millones, lo que generó un déficit en la balanza de pagos de 4.062 millones de dólares. Ese déficit representa el 38% del déficit total de Cuba que ese año acumuló 10.560 millones de dólares. Según Mesa Lago, en el año 2008 el subsidio total a Cuba fue de cerca de 10.000 millones de dólares: 5.600 millones en servicios para el pago de médicos, enfermeros y otros profesionales de la salud que trabajan en Venezuela; suministro de 97.000 barriles diarios de petróleo y derivados (el 65% de la demanda total cubana) a precios subsidiados (27 dólares por barril) por un valor de 2.400 millones de dólares; y otros 1.370 millones que Caracas otorgó a La Habana para financiar proyectos en sectores de la construcción o para infraestructura ferroviaria.

Sin la ayuda de Venezuela, Cuba se vería abocada a un nuevo periodo especial como el que siguió a la pérdida de las subvenciones soviéticas tras la desaparición de la URSS. Sería la puntilla para la supervivencia del régimen. Los planes de Raúl Castro de "actualizar" el modelo y garantizar la “irreversibilidad” del socialismo, pasarían a mejor vida.

José Valés, El Universal (México):

En Venezuela hay dos enfermos: el presidente Hugo Chávez y el país (…) La nación viene padeciendo la crisis hace ya varios años. La economía del país no padece cáncer pero está afectada por el virus de la inflación y el exceso de gasto público y cierto descontrol, mientras que los sectores populares sufren los males crónicos de la pobreza y la falta de infraestructura, si se toman algunos datos del diagnóstico preocupante que se hace de la situación venezolana. Y el problema se ve agravado ahora por la decisión del presidente de no delegar el poder mientras se extienda su convalecencia. Además, están la caída de la recaudación petrolera, la violencia que excede todos los parámetros históricos reconocidos en Venezuela y las carencias energéticas.

La caída de la actividad privada es algo que poco parece importarle al gobierno, ya que fomentó la nacionalización de las empresas. Si se lo compara con 1999, cuando asumió Chávez, en el país existe un 36% de industrias de entonces. "En el caso de la industria manufacturera es necesario señalar que la mayoría de los sectores se ubican, de acuerdo a cifras oficiales del Banco Central de Venezuela, por debajo del valor base de hace 14 años. En otras palabras, casi todos los sectores producen menos que en 1997, con una población que se ha incrementado en dicho periodo en más de 5 millones 800 mil habitantes", explicó Carlos Larrázabal, presidente de la Confederación Venezuela de Industriales (Conindustrias).

Esa pérdida de unidades industriales se traduce en la pérdida de 300 mil empleos del sector, que amenazan con incrementarse porque en lo que va de 2011, siempre según Larrázabal, "se han expropiado o estatizado 384 empresas privadas", 150 más que todo lo expropiado en 2010.

En el reciente congreso del sector industrial se llegó a la conclusión de que "el cerco y la amenaza sobre la propiedad privada se evidencian en nuevas leyes, disposiciones gubernamentales, y se concretaron en tomas y expropiaciones de empresas, fincas, terrenos, edificios y maquinarias de construcción". "Además, el nivel de vida promedio de la población, medido en ingreso per cápita real, ha retrocedido a niveles de hace casi 40 años a pesar de que en los últimos años Venezuela tuvo precios del petróleo muy favorables", acotó allí Larrázabal.

(…)

Teniendo al petróleo como fuente de ingreso máxima del Estado, las propias cifras oficiales de las ganancias netas de la estatal PDVSA, en 2010 arrojan un total de 3 mil 200 millones de dólares. Mucho menos que los 4 mil 394 millones de dólares de 2009.

(…)

Producir en Venezuela se parece mucho a una utopía. Productor de café y exportador de bajo perfil, en los últimos cuatro años debe importar café de Nicaragua. De haber sido alguna vez exportador de arroz, hoy se importa la totalidad de lo que se consume en el mercado interno de Ecuador.

Y así con cada producto de la canasta de alimentos. Eso, cuando la escasez no evita que haya alimentos.

Las cifras al respecto, son elocuentes: de los 6 mil 431 millones de dólares de importaciones en el primer trimestre de 2010, se pasó a 8 mil 465 millones de la misma denominación en el primer trimestre de este año, según datos del Banco Central."

Andrés Oppenheimer, El País:

Lo que Chávez ha hecho en Venezuela durante los últimos 12 años es nada menos que un milagro económico: pese a beneficiarse del mayor boom petrolero en la historia de Venezuela, de alguna manera ha logrado dejar el país hecho trizas.

Venezuela tiene una de las tasas de crecimiento más bajas de Latinoamérica, uno de los índices de inflación más altos de la región, cortes diarios del suministro eléctrico, escasez de alimentos y un porcentaje de delitos sin precedentes en el país. Y lo que resulta aún más asombroso, tratándose de uno de los mayores productores de petróleo del mundo, ha comenzado a importar electricidad de Colombia, según confirmó el ministro venezolano de Energía Eléctrica, Alí Rodríguez, el 15 de junio.

Es una proeza notable, si se considera que los precios del petróleo se han disparado desde nueve dólares el barril cuando Chávez asumió su cargo en 1999 a 100 dólares el barril actualmente. Aunque Venezuela tuvo booms petroleros en 1974 y 1979, esta ha sido la bonanza petrolera más grande y más prolongada del país.

(…)

Y, sin embargo, esto es lo que Chávez tiene para mostrar:

Mientras las economías latinoamericanas crecieron en un promedio de casi el 6% el año pasado, la de Venezuela bajó un 1,6%, después de haber caído otro 3,3% el año anterior, según cifras de la Comisión Económica para Latinoamérica y el Caribe de las Naciones Unidas (CEPAL).

—Mientras la mayoría de los países latinoamericanos tienen un índice de inflación de un solo dígito, el venezolano subió desde el 12% de hace una década hasta el 27% del año pasado, según la CEPAL. El índice inflacionario oficial de hoy es de alrededor del 25%.

—Mientras la mayoría de los países latinoamericanos están recibiendo inversiones extranjeras récord, Venezuela sufre de fuga de capitales y la deuda externa del país ha aumentado desde 35.000 millones de dólares en 2001 a 58.000 millones en 2010, según el mismo organismo de Naciones Unidas.

—Los cortes de energía que afectan a casi todo el país, con excepción de la capital, son los primeros que se recuerdan en años recientes. Al principio, el Gobierno se los adjudicó a la sequía, pero los economistas dicen que los cortes se deben a una casi absoluta falta de inversión en las instalaciones eléctricas durante los últimos años.

—La última escasez de alimentos incluye aceite, café, carne y azúcar. Venezuela, que fue el quinto exportador de café del mundo, ahora importa café de Nicaragua.

—La educación, la ciencia y la tecnología están cayendo en picado. El número de patentes de nuevas invenciones registradas en Venezuela —un índice clave para medir la innovación productiva— ha caído de casi 800 patentes anuales en 1988 a menos de 100 una década más tarde, según cifras oficiales.

El Gobierno se ufana de haber reducido la pobreza del 45% de la población al 28% en los últimos 10 años. Pero durante el mismo periodo Argentina redujo su porcentaje de pobreza del 45% al 11% de su población; Chile del 20% al 11%; Brasil del 38% al 25%, y Perú y Colombia en porcentajes similares, según cifras de la CEPAL. Casi todos estos países, a diferencia de Venezuela, están atrayendo inversiones y creando industrias que generarán crecimiento a largo plazo.

(…)

El deterioro venezolano se debe en parte al caótico manejo económico de Chávez, en parte a la implementación de un modelo narcisista-leninista que apunta a destruir el sector privado y a crear un país de zombis dependientes del Gobierno, y en parte a razones francamente inexplicables. Cuando Chávez vuelva a la luz pública, debería ser recibido como el autor de un verdadero milagro económico al revés.

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