¿Derechos humanos o fundamentalismo? (I)

El entorno árabe

¿Por qué la promoción de un Estado 'democrático' en los países islamistas es una quimera?

El islam es una religión política en el sentido etimológico de la palabra. Por ello, la demanda de separar la religión del Estado en los países islámicos, ilusión de las cancillerías occidentales, va más allá que una simple secularización.

Si bien la Sharia, o ley islámica, es varios siglos más joven, por ejemplo, que las leyes romanas, ella fue producto de los clanes tribales árabes, que vivían en un medio social más atrasado que la antigua Roma. Por eso, aparte de modernizar un código civil tribal del siglo VII, existe el gran problema de completarlo, puesto que tanto el fundamentalismo islámico ortodoxo, como las naciones "petro-árabes, o el nacionalismo árabe, han sido incapaces de responder a los problemas que les presenta la sociedad moderna.

Más aún, las capas modernizantes en las sociedades islámicas, en general, nunca han mostrado interés en reformar su propia religión. Quizás esto ayude a explicar por qué las corrientes nacionalistas en suelo islámico, con la excepción del kemalismo en Turquía, nunca han abrazado el secularismo; y por qué la promoción de un Estado "democrático" es una quimera.

El turco Mustafá Kemal fue una excepción entre sus pares. En Occidente se le ha juzgado mal. Kemal no desarrolló su lucha contra el colonialismo o el imperialismo, sino contra el sultanato, es decir, la combinación del poder temporal y espiritual en el califato islámico.

Por su parte, los "nacionalistas radicales" de la posguerra, como el egipcio Gamal Abdul Nasser, el tunecino Habib Bourguiba, el argelino Houarí Bumedién o el libio-berebere Muamar Gadafi, e incluso los gobernantes iraquíes post-Sadam, han asumido el manto islámico cada vez que enarbolaban la retórica antiimperialista. Sobre todo porque siempre es una manera "conveniente" de protegerse de la calle y los baazares. Y, recordemos que en Irán y Paquistán, donde nacionalistas como Mossadegh y Ben-Azir Bhutto lograron formar gobiernos civiles, el ejército los barrió de inmediato.

Incluso en Irán, donde la experiencia de Mossadegh fue muy corta, el Shah Reza Pahlavi trató también de experimentar con cierto nacionalismo, pero con métodos pseudo-bismarckianos combinados con un ridículo bonapartismo.

Todos ellos se opusieron y oponen siempre a la "opresión foránea" o al "enemigo nacional", a nombre del islam, y nunca se les oye decir que lo hacen en defensa de la "nación". Por ejemplo, Sadam Husein era para el Ayatola Jomeini un "ateo" y un "infiel"; Estados Unidos no es un "imperialismo" para los ayatolas, sino el "Gran Satán"; y a Israel no se le considera un usurpador sionista de tierras palestinas, sino un usurpador "judío" de tierras santas islámicas.

Espejismos occidentales

En Occidente, el espejismo con el cual siempre se ha analizado y actuado en el orbe islámico ha llevado a pensar que luego de tales renovaciones, como las esperadas en la Primavera Árabe, y las que acechan en otros sitios, tendrían lugar escenarios más favorables para esas poblaciones, y posiciones políticas menos contestatarias a Occidente, esperándose, ilusamente, un hecho "democratizador".

El entorno del pueblo volcado a las calles y los baazares, y como su resultado, la caída de regímenes o personajes desagradables a Occidente, por mucho que motive a la solidaridad, no puede llevar a la noción de que tal hecho resulta una garantía de "democratización", o incluso de un orden político menos represivo o tiránico y menos anti-occidental que el derrocado.

Es cierto que las demandas callejeras conjuntamente con las presiones exteriores provocaron los reemplazos en el poder, hasta ahora en Túnez, Egipto, Libia y Yemen, desestabilizando, de paso, a otros Estados como Siria, Qatar y Omán, e influyendo en posiciones menos proclives a la negociación por parte de los dirigentes palestinos en sus negociaciones con Israel.

Pero los movimientos populares en el mundo islámico nunca llegan al poder, como recién se ha comprobado en la Primavera Árabe, donde, siempre tras bambalinas, los fundamentalistas o el ejército se aprovechaban de la confusión para hegemonizar al final el proceso.

Occidente no acaba de entender la profunda huella del tribalismo, de los clanes y minorías étnicas en el comportamiento político del mundo islámico, en una sociedad arcaica donde cada tribu o clan asume la ley natural de sobrevivir a expensas del más débil; donde no existen mediadores externos y donde el perjudicado cuando vence se erige también en juez y en ejecutor.

Y, es el error de quienes se asoman al Medio Oriente buscando naciones, en la acepción moderna del término; aquí cada Estado difiere dramáticamente del otro y esto ya era realidad antes del estallido, hace un par de años en Túnez, que terminó devorando luego a Egipto, Yemen y Libia. Por ello, no es sorpresa que varíe la lógica que se desarrolla en cada país mesoriental, al igual que las recetas de solución desovadas por los think tanks de Occidente, y el corolario final que nunca es el que se espera.

Otoños Árabes

El Egipto que ha surgido tras la caída de Hosni Mubarak no puede decirse que es un proyecto mejor; el país sigue bajo la égida de la misma dictadura nacionalista árabe calcificada, que instauró Nasser y sus "oficiales libres" cuando se rebelaron contra el rey Farouk en 1952.

El generalato egipcio, encabezado por Abdel Fattah El-Sisi, que en realidad fue quien depuso a Mubarak, nada hizo o ha hecho por rejuvenecer la estructura y los métodos de poder, enfrascados en el forcejeo con la Hermandad Musulmana, la cual se lanzó a manipular el proceso, y quienes resultaron utilizados fueron los miles de jóvenes manifestantes que aspiraban a un Egipto de gobierno secular y liberal.

Todos estos intentos de "nacionalismo" han fallado espectacularmente en la era moderna. Es por eso que el fundamentalismo islámico ha encontrado tanto apoyo en los marginados y en la juventud sin esperanza. Quizás es posible que una gran porción del Medio Oriente sufra bajo la bota de regímenes fundamentalistas estilo Talibán, para que tal opción sea rechazada como fórmula de gobierno, como sucedió en Argelia cuando la Hermandad Musulmana ganó las elecciones y se dedicó a degollar mujeres, precipitando un golpe de Estado "anti-democrático", y como a todas luces está sucediendo ya en Irán.

Y si tal es un escenario plausible, entonces las actuales crisis del Medio Oriente resultarán juegos infantiles ante las hecatombes que nos pueden traer estos "Otoños Árabes".

Comentarios [ 11 ]

Imagen de Anónimo

En el Coran no hay nada de  fundamentalismo.Incluso se explica  que los cristianos y los judi'os son los mejores amigos de los musulmanes y que la Biblia es el fundamento del Coran.Seguro que estos muchachos jovenes sin ningun tipo de estudios no lo han lei'do .A diferencia de Jesucristo Mahoma ha llevado guerras para defenderse de su propio clan y eso parece que lo destacan los servidores de ALah para convertir a los jovenes en zombi. Lo otro, como dice el autor, es tribalismo y deseo de gobernar a los infelices!LOs EEUU hacen mal servivio a esta gente con sus intrigas y no se sabe si en un futuro no hacen mal servicio a la democracia mundial!

Imagen de Anónimo

Benemelis, completando mi comentario anterior, con relación estado laico en los países islámicos, también existe, hasta ahora, como tú has hecho referencia, un estado laico en Turquía, que constitucionalmente su garante es las fuerzas armadas turcas, existe o existió un intento por el primer ministro islamista actual para desactivar el estado laico lo que generó última gran ola de protesta, entre otras cuestiones mantiene en prisión a varios generales turcos acusados de golpista, incluso talmente parece que quiere aplicar el putinismo en Turquía, porque como ya el termina su segundo periodo como primer ministro quiere ampliarle los poderes al presidente para aspirar a ese cargo según se ha dicho. En la constitución egipcia en discusión se le está dando un papel relevante a las fuerzas armadas pudiera darse el caso que los militares se conviertan en los garantes de un futuro estado laico en Egipto, lo cual no parece ser nada descabellado, COMENTARIO de Esopo.

Imagen de Anónimo

Benemelis, lo que más próximo a la democracia en esos países sido ha sido el estado confesional en el Líbano donde la inestabilidad se ha generado fundamentalmente por factores externo, pienso que no es posible aspirar a que en la totalidad de los países islámicos se instalen estados confesionales, pero este tipo de organización garantizaría el derecho de las minorías, donde generalmente cuando existe un intento de democracia como recientemente sucedió en Egipto son aplastadas por las mayorías musulmanas sea sunitas o chiitas, como es el caso de los chiitas de republica de los ayatolas en Irán. Otra variante seria el estado laico como el de la actual Siria que en ese caso se mantenía vigente a sangre y fuego por la Familia Asad, COMENTARIO de Esopo.

Imagen de Anónimo

Quiero aclararle a Benemelis que los gobiernos civiles como el de Mossadeg en Iran que se acercaron a la democracia fueron barridos por los servicios de inteligencia de USA e Inglaterra y eso lo sabe el mundo entero,se puede ser dictador y despilfarrador como Arabia Saudita si cumples con los intereses de los grandes

Imagen de Anónimo

Argumentando mi punto de 7:18 pm. En resumen los EEUU solo defienden sus intereses y los de sus aliados, si hay una dictadura, monarquia, o democracia, eso pasa a un segundo plano. Como ejemplo podemos ver -entre muchos otros- algunos paises Arabes que no tienen (o han tenido) una democracia tipo 'occidental' (o de ningun tipo) y en sierto momento mantuvieron 'buenas' relaciones con EEUU:

Pakistan - republica islamica.

Arabia Saudita - monarquia absoluta.

Egipto - Cuando el dictador Mubarak existia buenas relaciones con EEUU.

Iran - Hasta 1978, antes de la revolucion irani y durante el mandato de Jimmy Carter,  las relaciones eran buenas.

Afganistan - Cuando el pais se convirtio en un Estado Socialista, los EEUU apoyaron a los insurgentes muyahidines que eran grupos de guerrilleros islamicos, mientras la URSS al gobierno.

ETC.

Imagen de Anónimo

Benemelis, cuando leí tu articulo bien temprano antes de salir a trabajar, leí que estaba escrito en la Habana y me pasé todo el día pensando que hace Juan Benemelis en la Habana ahora veo que estas en Miami, te asociaba también con Eugenio Yanéz, que si mal no recuerdo escribían juntos y me decía será que otro día me levanto y me entero que Eugenio está en la Habana sin ni si quiera iniciarse la reforma democrática. Tu articulo está muy bien argumentado y además con un buen conociendo de la problemática islámica esperemos que sigas colaborando con DDC, COMENTARIO de Esopo.

Imagen de Anónimo

Yo no puedo hablar de 'occidente'; pero si puedo dar mi modesta opinion de EEUU que es donde vivo. A los EEUU, les importa un comino, si el pais arabe se rige por una democracia, monarquia, Dictador o Lider Religioso, aunque ellos desearian una democracia ese NO es verdaderamente su objetivo, el objetivo es lograr un pais que no sea terrorista o apoye a los terroristas que afecten los intereses de EEUU o sus aliados, de esta forma mantienen 'a raya', bien alejados de la frontera de EEUU los conflictos.

Por otro lado, decir que NUNCA van a cambiar es pesimista, lo mejor es persuadir como hace EEUU que aconseja democracia; pero si no, que sea lo que sea mientras no se metan con ellos o sus aliados.

Imagen de Anónimo

Ese mundo, es un mundo ajeno a occidente, y los mas pro-occidentales, han sido traicionados, curiosamente por el mismo occidente. Tiene razon Javier Monzon. El fundamentalismo, es a la larga quien va a someter a todos esos países. En ese momento, le van a dar "candela al jarro hasta que suelte el fondo".

Imagen de javier monzon velazques

Para los fundamentalistas la humanidad se divide en seguidores de Ala e infieles; a los infieles hay que masacrarlos. Pero no se salvan de la masacre ni los musulmanes de otra secta; un chiita agara a un suni y le arranca la cabeza, y viceversa. Dentro de los "infieles" estan incluidos, aunque estos no lo sepan, los amigos intimos del terrorismo islamico; Fidel Castro, Raul, Maduro el estupido Evo Morales, y todos eso dirigentes "progresistas", comunistas  y socialistas del siglo XXI. Si los del turbante agarran el bate: a correr liberales del Perico. 

Imagen de Armienne la Puta

Según tengo entendido el estado islámico se concibe como una institución religiosa-política-militar y ese concepto va a ser muy difícil de cambiar.