Martes, 12 de Diciembre de 2017
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Internacional

El tiro por la culata

Cristina F. de Kirchner se ha quedado con las ganas de emular los arrebatos confiscatorios de su amigo Hugo Chávez —"¡Exprópiese, exprópiese!", suele decir el venezolano cuando le estorba algún negocio privado. Y es que, en Argentina, la movilización de la oposición ha obligado a la presidenta a posponer sus planes para hacerse con la principal productora de papel de periódico. Los medios de comunicación más poderosos del país, Clarín y La Nación, dueños del 72% del capital de Papel Prensa SA, le acaban de ganar un pulso al matrimonio Kirchner. La guerra, sin embargo, va para largo, y promete ser feroz si nos atenemos a los acontecimientos recientes.

"Controlar el papel es controlar la información", escribieron los dos diarios en un editorial conjunto. "Los accionistas privados de Papel Prensa venimos denunciando desde hace casi un año un plan del Gobierno para apoderarse de la compañía y controlar el papel para diarios, insumo esencial de la prensa libre". Todos los regímenes autoritarios quieren tener el monopolio del papel, para ayudar a los medios favorables y castigar a los enemigos. Fue así en México hasta 1998. Y, ahora, cuando la libertad de prensa se ha abierto paso, algunos Gobiernos intentan coartarla de nuevo. Ahí están las leyes restrictivas adoptadas en Venezuela, Bolivia o Ecuador.

Los peronistas están empeñados en seguir el mismo camino. La presidenta y su marido, Néstor, que ocupó el mismo cargo antes y quiere presentarse de nuevo en 2011, están dispuestos a todo para debilitar a una prensa que estorba su proyecto matrimonial. Lo acaban de demostrar con el gran espectáculo mediático que armaron el pasado martes en la Casa Rosada y que obligaron a transmitir a las televisoras durante 90 minutos, para que todos los argentinos se enterasen de lo malos que son los grandes empresarios. La presidenta presentó un expediente de 26 mil folios que incluye supuestas pruebas de la compra fraudulenta de Papel Prensa por parte de Clarín y La Nación en 1976.

Si la compra fue ilegal, se abre la puerta para que el Gobierno intervenga la empresa. Este fue el mensaje presidencial. Sin embargo, como Argentina es un Estado de derecho, el poder ejecutivo ha entregado el expediente a un tribunal, que deberá investigar y pronunciarse. De manera simultánea, la presidenta Kirchner ha remitido un proyecto de ley al Congreso para que el papel de periódico sea declarado producto de "interés público" y, por ende, regulado por el Estado. Se busca así una nacionalización disfrazada.

Al no tener mayoría parlamentaria, los Kirchner han concentrando su ofensiva en el sector judicial y la opinión pública. La presidenta, sin embargo, no las tiene todas consigo. Se ha dejado llevar por su petulancia y ha descuidado la calidad de la información recopilada por unos colaboradores sectarios y poco cuidadosos a la hora de interpretar los documentos del expediente contra Clarín y La Nación.

Según la versión oficial, los dos diarios se coaligaron con la dictadura militar (1976-1983) para obligar a la familia del banquero David Graiver a venderles la papelera por un precio irrisorio. Más grave aún, la viuda del empresario, Lidia Papaleo, asegura haber sido forzada bajo amenazas de muerte a deshacerse de sus acciones. Otros familiares, sin embargo, han desmentido categóricamente esa versión. Además, han recordado que todos los Graiver fueron detenidos en cárceles clandestinas y torturados, pero eso ocurrió varios meses después de la venta de Papel Prensa.

"Realizamos la venta de bienes de nuestros activos en las mejores condiciones que pudimos obtener, sin amenazas ni extorsiones, y en libertad”, ha asegurado ante notario el hermano del banquero, Isidoro. ¿Por qué, si todo esto ocurrió hace casi 34 años, la viuda no dijo nada antes? Incluso, cuando regresó la democracia a Argentina, el Estado le otorgó, en 1985, una cuantiosa indemnización por otros bienes que le fueron confiscados bajo la dictadura.

Julio César Strassera, el fiscal que acusó a los militares de crímenes de lesa humanidad, dio una explicación en una entrevista radiofónica: "La única presión que tenía Lidia Papaleo era del lado de los Montoneros", la guerrilla peronista, que había depositado en el banco de su marido millones de dólares obtenidos mediante el secuestro.

Después de la muerte de David Graiver en un sospechoso accidente de avión en México, en agosto de 1976, los Montoneros exigieron de mala manera la devolución del dinero. ¿Se vendió Papel Prensa para hacer frente a esa deuda? A los Kirchner les ha salido el tiro por la culata. Ha quedado clara su obsesión por controlar la prensa a través de la venta del papel. Y se han enredado en el asunto de los Graiver, que fueron víctimas de la dictadura militar, es cierto, pero también de los Montoneros, que ocupan hoy varios puestos importantes en el Gobierno.

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