Viernes, 20 de Abril de 2018
Última actualización: 22:18 CEST
Centro Comercial 5ta y 42 en La Habana (ECAINTBLOG.WORDPRESS.COM)
COMERCIO
DDC | La Habana | 3

La experiencia echa a andar este verano con un solo establecimiento ofreciendo el servicio.

La tienda Fin de Siglo en la actualidad. (O. FREIRE SANTANA)
Economía
Orlando Freire Santana | La Habana | 13

La gran tienda de los años 50, devenida en comercio de cuentapropistas, lo cerraron para que pasara a manos del CIMEX y se encuentra en abandono total.

Galería de tiendas en el Manzana Kempinski. (GRANMA)
NEGOCIOS
Agencias | La Habana | 11

La firma catalana apuesta por la galería de gran lujo en la instalación recién inaugurada.

Cartel en el Centro Comercial Carlos III. (CUBANET)
SOCIEDAD
DDC | La Habana | 7

No han dado explicaciones al respecto. Se habla de una presunta auditoría general y de problemas en el sistema antiincendio.

El humorista cubano. (PORTAL DE LA TELEVISION CUBANA)
HUMOR
DDC | La Habana | 38

'Si la función de los dependientes es vender, ¿qué hacen con tantos papeles en el mostrador, sacando cuentas? ¿O tienen algún examen de matemática al otro día?', cuenta.

Imagen generada por computadora de la entrada a la galería. (GAVIOTA/GRANMA)
NEGOCIOS
Agencias | La Habana | 10

Mango tendrá su establecimiento en la Manzana de Gómez, donde también otra compañía, Cortefiel, prepara espacio.

Sociedad
DDC | Palenque Visión | 3

Habaneros se quejan de los altos precios en las tiendas estatales en contraste con la ropa que venden los cuentapropistas.

Mostrador de quesos y otros productos en gran formato. (CUBADEBATE)
COMERCIO
DDC | La Habana | 5

La gestiona CIMEX y expende alimentos y artículos de aseo. Los precios siguen sin diferenciarse del resto de comercios.

Cola en guardabolsos de La Época. (HABANAPORDENTRO)
SOCIEDAD
Adriana Zamora | La Habana | 9

Dependientes y madres señalan que si el Estado no se encarga de proveer, 'la gente va a tratar de conseguirlo como pueda'.

Tienda en La Habana. (BBC)
Economía
Adriana Zamora | La Habana | 4

Para intentar enmascarar el negocio, algunos vendedores cambian las etiquetas. Otros mezclan ropa hecha en la Isla con prendas traídas del exterior.