Miércoles, 21 de Noviembre de 2018
Última actualización: 15:09 CET
represión

Una activista denuncia agresiones físicas y amenazas de violación por parte de la Seguridad del Estado

Caridad Ramírez. (PANAM POST)
Las heridas casi le provocan la amputación de uno de su dedos. (PANAM POST)

Luego de haber recibido amenazas telefónicas anunciando que la iban a violar y golpear, terminaron por dejarle un dedo al borde de la amputación. Esa es la suerte de Caridad Ramírez Utria, presidenta del Partido Libertario Cubano-José Martí, atacada por un civil presuntamente al servicio de la Seguridad del Estado, informa PanAm Post.

El monopolio de las telecomunicaciones ETECSA le ha exigido el pago de tres CUC para informarle el número (que aparece en pantalla como privado) del cual Caridad ha estado recibiendo amenazas de ser golpeada y violada, si persiste en su actividad política.

Caridad tuvo una infección provocada por la falta de atención inmediata para remediar el desprendimiento de la parte superior de su dedo, que estuvo a milímetros de una amputación, debido a que el Policlínico Los Pinos no tenía los suministros necesarios para tratar esa lesión.

Por ello, fue derivada al Hospital Nacional de Ortopedia, donde finalmente fue curada y su dedo salvado.

La activista explicó que los rayos X que le hicieron indican fractura a pocos milímetros del desprendimiento del dedo.

Aunque aclara que el personal médico le trató muy bien, la demora inicial (provocada por la falta de insumos y equipo médico adecuado para atender la lesión) y la transportación de un hospital a otro le produjo una infección en el dedo y fiebre.

Según cuenta, las amenazas empezaron el viernes 19 de octubre, cuando recibió llamadas de un número privado. La voz se identificó como de un miembro de la Seguridad del Estado, "quien me amenazó de violación y de golpes si continuaba con las actividades", explicó.

Además recibió aviso de que había orden de impedir que el sábado 20 los miembros del partido pudieran llegar a la sede, que es la propia casa de Ramírez Utria y su esposo, el vicepresidente, Heriberto Pons.

La tarde de ese mismo día se produjo la agresión física contra Caridad. Mientras viajaba en transporte público, un hombre joven que la seguía atascó la mano de la mujer con la puerta del ómnibus. 

Caridad asegura que fue tan fuerte el dolor que se quedó sin palabras ni aire para gritar. No pudo pedir ayuda, sino que se bajó inmediatamente del transporte para subir a otro que la trasladara al hospital.

La agredida sospecha que el atacante la empezó a seguir mientras tomaba fotos de la mendicidad en las calles del Mónaco, un barrio de La Habana, para así documentar una de las tantas mentiras del socialismo: "no hay pobreza".

Y afirma que "lo que ocurrió no fue un acidente, fue intencional, porque me sujetó y tiró de la puerta".

"Quiero que se publique el acoso costante, el hostigamiento, las amenazas de muerte y de encarcelamiento", concluyó.

Como integrante de las Damas de Blanco, Caridad ya tuvo que ser internada y operada luego de una golpiza proporcionada por las fuerzas de seguridad del régimen.