Viernes, 14 de Diciembre de 2018
Última actualización: 13:18 CET
Periodismo

'Pienso continuar defendiendo la libertad de expresión de todos'

Jorge Olivera Castillo. (Y. RODRÍGUEZ LÓPEZ)

Muchos consideran que el periodista independiente Jorge Olivera Castillo, condenado durante la Primavera Negra de 2003 a 18 años de prisión y excarcelado en 2004 con licencia extrapenal, tentó a la suerte al regresar a Cuba el 30 de julio, tras dos años en el extranjero.

En 2009 obtuvo una beca de la Universidad de Harvard y en 2010 el Gobierno cubano le dio la "oportunidad" de salir… sin retornar. Olivera rehusó. En 2016, recibió un permiso para viajar por única vez y pudo realizar su estancia en Estados Unidos y visitar otros países. La lógica y todos los consejos que recibió indicaban que no regresara, considerando no solo que podría no volver a tener esa posibilidad, sino que su licencia extrapenal aún puede ser revocada.

Asegura que a su regreso no notó presencia de la Seguridad del Estado en el aeropuerto y que no ha tenido dificultades… Pero aún no ha comenzado a escribir.

De no regresar a Cuba, ¿qué habría hecho un hombre cercano a los 60 años en Estados Unidos al terminársele las becas?

Últimamente estuve en la Universidad de Brown. Allí habría sido muy difícil encontrar empleo. Pero en Providence hay una comunidad latina grande. Interactué bastante con artistas e intelectuales, hice lecturas de mis poemas. Existía la posibilidad de enseñar Español. Es difícil para quienes deciden abandonar Cuba continuar la labor intelectual.

Pero nunca pensé quedarme. Lo dije desde que salí y lo mantuve allá. El 99% de los consejos era que no regresara, y aquí estoy.

¿Vale la pena? Usted aboga por la libertad de expresión y la democracia. Sin embargo, el pueblo cubano parece conforme con la situación actual. Al menos el 80% votó en las "elecciones". ¿Luchar por la democracia en Cuba no equivale a ir contra la mayoría?

Ciertamente, las cifras son ineludibles. Pero el miedo es un factor importante a tener en cuenta. Decir la verdad en Cuba implica un costo que no todos están dispuestos a asumir. Esto ha ocurrido en otros países y siempre una minoría es la vanguardia en esta lucha prodemocrática. Yo quiero defender mi verdad, que puede ser la aspiración de otros. Pero asumí esta postura defendiendo mi libertad personal.

El escenario es bien complejo. La solidaridad internacional ha decrecido, en mi opinión. Ha faltado articulación para crear un frente común sobre una agenda mínima. Todas las iniciativas han fracasado. Por eso me he limitado y me limitaré a la labor periodística, que es por lo que fui a prisión y por lo que podría ir nuevamente o sufrir represalias. Nunca he pertenecido ni me he identificado con ninguna corriente política.

Quizás muera sin ver la Cuba que deseo: una Cuba plural, sin exclusiones, en la cual las personas puedan tener las herramientas para elevar su nivel de vida. Quizás camino solo hacia un destino incierto. Pero es el camino que escogí.

Usted es cristiano y debe estar al tanto de que uno de los aspectos más polémicos de la reforma constitucional es la redefinición del matrimonio como unión entre dos personas. Contra esto varias iglesias cristianas promueven una campaña. ¿Qué piensa de esta redefinición y de la campaña en su contra?

Es un tema polémico. Como has dicho, mi pensamiento es cristiano y respondo a una doctrina, que no coincide con la aspiración de estas personas, contra las que no siento ninguna animadversión. No tengo prejuicio de conversar con personas homosexuales. No discrimino. Si lo hiciera no estaría conversando contigo. He tenido muy buenos amigos homosexuales. No usaré mi pluma para atacarlos, aunque la Biblia establece la pareja de hombre y mujer. Respeto sus aspiraciones, ojalá lo consigan; no depende de mí, sino del Gobierno.

Pienso que el Gobierno ha logrado dividir a la comunidad LGBTI en revolucionaria y contrarrevolucionaria. Es otro frente de batalla para ustedes. En la desunión no está la fuerza.

Ha eludido responderme la pregunta sobre la campaña de los cristianos contra la redefinición del matrimonio en la Constitución.

Pienso que ambas partes tienen la posibilidad de expresarse: la comunidad LGBTI de defender su programa y las iglesias cristianas de defender su tesis. En una sociedad donde exista libertad de expresión, que no es esta, todos deben tener el derecho a expresarse.

¿Qué piensa de que los cristianos hayan invocado a los líderes y la ideología comunista?

No entiendo que la iglesia invoque a anticristianos que persiguieron a los homosexuales y llevaron a muchos al suicidio. Pero también he escuchado opiniones lamentables de homosexuales, de apoyo al Gobierno.

Volviendo a su declaración de haber regresado para defender su verdad, ¿se limitará a defenderla escribiendo artículos, o piensa exponer sus opiniones, como ciudadano cubano, en las asambleas de su comunidad cuando se "debata" la reforma constitucional?

No sé si llegarán las asambleas a los barrios. Hasta el momento se han hecho en los centros de trabajo. En el tema social hay tela por donde cortar: los problemas sociales, muchos creados a partir de la estructura sistémica que es disfuncional. Por supuesto que participaría en una asamblea en mi barrio. Y pienso continuar escribiendo y defendiendo la libertad de expresión de todos, incluida la de la comunidad LGBTI. Voy a defender la libertad en el más amplio sentido de la palabra. Que cada cual defienda su criterio, en un ambiente de respeto y civilidad. Es algo que se ha perdido en Cuba.

1 comentario

Imagen de Pedro Benitez

Este respetable ciudadano cubano pone la palabra salada sobre la profunda herida infectada que tenemos los ciudadanos cubanos en el pecho cuando dice, “ha faltado articulación para crear un frente común sobre una agenda mínima”.  Pienso que debemos partir de la premisa que cualquier agenda política gestada fuera o dentro de la isla es contraproducente a la libertad de los cubanos; no solo porque los servicios de inteligencia toman como base las agendas políticas para dividirnos, sino que en una sociedad cerrada que cuenta con el apoyo diplomático de todos los vecinos del hemisferio y de la Unión Europea, no es posible proyectar política.  No es menos cierto que si queremos construir una sociedad plural, cada cubano debe alzar la voz por su causa, proyecto o programa político; pero es verdad que en 60 años ningún programa político logra tracción con el pueblo porque las iniciativas que se conforman no son iniciativas ciudadanas, y de ahí se desprende el éxito de Oswaldo Payá en desnudar al tirano de frente al planeta.  Pero el éxito más rotundo de los militares mafiosos no ha sido gestar excelentes relaciones diplomáticas con los países vecinos, ni tampoco su efectividad en inyectar el miedo, el chantaje y el oportunismo en la población que vive en la isla.  El mayor triunfo del tirano guarda relación con mantener un vacío de liderazgo en el exilio que vive en democracia.  Bien puede ser que los opositores cubanos que viven en democracia no logran alcanzar al carpintero, ni al profesional cubano que han echado raíces fuera de Cuba, porque el totalitarismo no es vulnerable a los programas políticos, pero un movimiento de base se los traga sin masticar; y fuera de Cuba somos millones.  Con personarse en las calles, en los parques y en las casas, e interactuar con estos exiliados de Miami de frente a frente; se enciende un motor que cuando arranca no se apaga.  

Necesita crear una cuenta de usuario o iniciar sección para poder comentar.