Viernes, 15 de Diciembre de 2017
01:49 CET.
Periodismo

Represión sin maquillaje

Las autoridades se han sacado de la manga el Artículo 149 del Código Penal:

"El que, con ánimo de lucro u otro fin malicioso, o causando daño o perjuicio a otro, realice actos propios de una profesión para suyo ejercicio no está debidamente habilitado, incurre en sanción de privación de libertad de tres meses a un año o multa de cien a trescientas cuotas o ambas."

Nada menos que para impedir el libre ejercicio del periodismo o lo que es lo mismo, el libre ejercicio de la denuncia, la queja, la demanda ciudadana y en último término, la libertad de decir cada cual lo que le dé la gana mientras no incurra en actos de desacato previstos en el Artículo 144 del propio cuerpo legal.

Si vamos a verlo en términos legales, el ejercicio de la profesión de periodismo no está sujeto a la obligatoriedad de un título universitario otorgado por la correspondiente facultad de una universidad cubana. No existe en la legislación nacional una disposición que así lo determine y de existir, sería una disposición apócrifa, lo cual no es el caso del ejercicio de la medicina o el derecho, por solo citar estas dos especialidades.

De los periodistas actualmente en ejercicio en la prensa del país, son múltiples los ejemplos de profesionales que no han obtenido un título en ninguna universidad y son total o parcialmente empíricos. Lo mismo ocurre con los más reconocidos profesionales cubanos de la pluma de épocas recientes o remotas: José Martí, Juan Gualberto Gómez, Guido García Inclán, Rubén Martínez Villena, José Zacarías Tallet, Jorge Mañach y hasta el mismo Fidel Castro, aunque tal vez no cobrara por ello, publicó durante mucho tiempo sus reflexiones-bodrios en el periódico Granma.

Qué decir de premios Nobel o Pulitzer como Ernest Hemingway y Gabriel García Márquez u otros como John Reed y Julius Fucik.

Ninguno de los mencionados recibió jamás un título que acreditara su condición de periodista, y todos cobraban sus contribuciones, aunque no formaran parte de la plantilla oficial de ningún órgano de prensa.

Los periodistas independientes cubanos no son diferentes a aquellos y tienen los mismos derechos a expresar su opinión sobre su país, el gobierno, la sociedad en general, el deporte, la economía, la corrupción generalizada. Ya lo dijo Martí, "Libertad es el derecho que tiene todo hombre a decir lo que piensa, y a que se le escuche". Aunque a los gobernantes les incomode.

En el caso de muchos de estos periodistas independientes, gozan de una preparación que no tuvieron en su inicio profesional muchos de los más reconocidos periodistas que hoy llenan las páginas de los diarios del mundo. Los cursos a distancia impartidos, por ejemplo, por la Universidad Internacional de la Florida, califican a estos nuevos profesionales de la prensa cubana, que en su mayoría escriben mejor y dicen cosas más interesantes y veraces que los pagados por el Gobierno para defender los intereses de un grupúsculo de gerócratas.

Uno de los graduados de estos cursos de la FIU, y no precisamente de los más brillantes, Carlos Serpa Maceira, fue reclutado a medio camino por la contrainteligencia cubana y en estos momentos es un periodista reconocido, miembro de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), corresponsal de la prensa radial.

Coartar el libre ejercicio de la prensa es consustancial a las dictaduras y no debe ser causa de asombro para nadie que ocurran detenciones arbitrarias de periodistas. Está en la naturaleza del Gobierno y del Partido Comunista cubano reprimir a los que se atreven a denunciarlos, de modo que en el futuro quizás aumenten las detenciones y otras medidas intimidatorias.

Lo de la pretendida "usurpación de capacidad legal" no es sino una justificación que a fin de cuentas la policía política no necesita para encarcelar, golpear, confiscar propiedades y amenazar a los ciudadanos que a pesar del terror ya son libres dentro de esta gran prisión en que el castro-comunismo ha convertido nuestra patria.

En la historia de la Cuba colonial son múltiples los casos de periodistas encarcelados o desterrados por expresar sus ideas. No hay diferencias entre el despotismo de la corona española y el despotismo comunista, ambos sistemas están identificados en la voluntad de no cambiar, aunque corran el riesgo de perderlo todo.

La aplicación del artículo 149 del Código Penal a los periodistas independientes es otra salvajada del Gobierno en su pataleo contra lo inevitable.

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Comentarios [ 3 ]

Imagen de Anónimo

Le aplicarán lo mismo a los babalaos y santeros?

Imagen de Anónimo

Si de "una profesión para suyo ejercicio no está debidamente habilitado" se trata,  pues debian poner preso a Raul Castro.... o de que academia militar se graduo el general sin batallas este?

Imagen de Anónimo

Excelente