Domingo, 17 de Diciembre de 2017
15:08 CET.
Represión

¿Quiénes son los presos políticos cubanos?

Pocos asuntos pueden ser tan sensibles para el régimen cubano como el de los prisioneros políticos. Aún se recuerda a Raúl Castro visiblemente molesto cuando desafió a un periodista que lo interrogó sobre el tema, durante una inusual conferencia de prensa junto al presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en marzo en La Habana.

"¡Dame la lista!", interpeló Castro a su interlocutor. Hubo silencio. El general intentó demostrar así que no había prisioneros políticos en la Isla.

Al opositor Elizardo Sánchez, quien pasó más de ocho años en las cárceles cubanas, le hubiese gustado enviarle la lista que actualiza anualmente. Sin embargo, sus intentos no prosperaron, reporta la AFP.

Su organización, la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), lleva la cuenta de los que considera presos políticos en un país donde los juicios suelen ser reservados.

Según el más reciente censo de la comisión, hay 93 detenidos "por motivos políticos o procesados y condenados en relación con procedimientos de motivación política".

Sánchez los divide así: 51 presos de conciencia, 31 acusados de delitos contra el Estado y 11 detenidos de la llamada Primavera Negra de 2003, que ahora están en libertad condicional.

Los críticos cuestionan que una lista de prisioneros políticos incluya por igual a activistas pacíficos, excarcelados o a condenados por espionaje o terrorismo.

Incluso forman parte de ella cubanos que quisieron salir del país secuestrando aviones o barcos.

"Nosotros incluimos a prisioneros condenados por delitos contra el Estado, que es un delito político", replica Sánchez. Además, "en la cárcel, la vida de ellos es mucho más difícil que para los otros" prisioneros, alega.

Organizaciones internacionales como Amnistía Internacional o Human Rights Watch no avalan el listado de Sánchez, porque La Habana no les autoriza el ingreso a la Isla para verificarlo.

"Cuando Amnistía Internacional no reconoce a los prisioneros de conciencia (...) es simplemente porque no tenemos los medios para verificar toda la información", explica a la AFP Louise Tillotson, de la oficina de Amnistía para las Américas.

A finales de 2014, La Habana dejó en libertad a 53 prisioneros políticos. La liberación se produjo como parte del acercamiento a Washington.

Con frecuencia, Sánchez propone a las grandes organizaciones de derechos humanos que reconozcan el carácter político de algunos casos, pero el proceso de validación puede ser muy lento.

"A veces proponemos un nombre, y un año después nos dicen que fue validado, pero nosotros decimos: ya salió (de la cárcel) la semana pasada", afirma.

En Cuba son pocas las voces no oficiales y no opositoras que intervienen en esta discusión. Una de ellas es la de Jorge Serpa, obispo de Pinar del Río (extremo oeste).

"Hay personas que han cometido delitos que son considerados contra el Estado, entonces, tengo que concluir que son por problemas políticos", afirma a la AFP el prelado, sin arriesgar tampoco cifras.

El obispo dirige la Pastoral Penitenciaria, un organismo independiente con acceso directo a las prisiones.

Para Michael Shifter, presidente del centro de pensamiento Diálogo Interamericano, con sede en Washington, la controversia no está exclusivamente en las cifras.

"Cuba tiene presos políticos, pero quizás no tantos como algunos pretenden. Dado que el nuevo método consiste en realizar detenciones de corta duración, se hace difícil establecer con exactitud el número de prisioneros políticos", afirma.

Cada domingo, las Damas de Blanco y otros activistas organizan caminatas de protesta que por lo común terminan con el arresto temporal de los manifestantes. Grupos convocados por el Gobierno las rodean e insultan antes de que agentes del Estado las suban a la fuerza a sus vehículos. Con frecuencia las detenciones incluyen violencia.

Horas después los activistas son liberados.

Con los arrestos de corta duración, el Gobierno busca que el tema de los presos políticos se vuelva menos relevante.

La estrategia persigue ante todo "intimidar y hostigar" a los opositores, dice Tillotson.

En 2015, la CCDH registró 8.616 arrestos por motivos políticos, una cifra ligeramente inferior con respecto a 2014 (8.889). La mayoría fueron temporales.

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