Lunes, 11 de Diciembre de 2017
12:11 CET.
Derechos Humanos

La vida es un Carnival

Por estos días, la apasionada controversia suscitada en torno a la empresa de cruceros Carnival me recordó esa canción de la inmortal Celia Cruz, "La vida es un carnaval". Una desatinada decisión de esa compañía desató las críticas de la comunidad cubanoamericana, tanto entre aquellos a los que no les interesaba por ahora viajar a la Isla, como de quienes acostumbran hacerlo aunque en su mayoría prefieren la vía aérea.

La explicación es sencilla: defienden un derecho inalienable y universal. El de entrar libremente a su país de origen sin pedir permisos, cuando lo prefieran, por el medio que quieran y por el tiempo que deseen. El hecho de que Carnival se plegara inicialmente a la demanda del Gobierno cubano, al negarse a trasportar pasajeros de ese origen en sus viajes a la Isla, fue la última gota que llenó una amplia copa de abusos comerciales y violaciones legales de los derechos de la diáspora cubana. Lo que hizo más lacerante este último insulto fue la pretensión de aplicar, esta vez de forma extraterritorial, las restricciones de viaje a los nacionales residentes en el exterior.

Algunos de los abogados y gerentes de la empresa fueron incapaces al inicio de entender la situación, y probablemente la interpretaron en clave política: "son esos pocos que se oponen al deshielo entre ambos países". Su ignorancia los condujo a desinformar a los altos ejecutivos de la empresa sobre lo que estaba en juego.

Al negarse a vender boletos a personas de origen cubano, Carnival violaba la Ley de Derechos Civiles de 1964 que establece que no se puede negar hospedaje —los cruceros no son solo medios de transporte, sino también hoteles flotantes— a una persona por razón de su pertenencia a un grupo determinado. Carnival había cruzado una línea roja. Había insultado no solo a los cubanoamericanos sino a cualquier grupo social —judíos, negros o incluso musulmanes y cualquier otro— que pudiera ser objeto de discriminación en el futuro.

Los cubanos no estaban solos. La ley internacional (Artículo 13 de la Declaración Universal de Derechos Humanos), la citada legislación de EEUU y la solidaridad de otros grupos potencialmente vulnerables estaban de su lado. La empresa cambió su postura y anunció que recomenzaría la venta de boletos a personas de origen cubano y aplazaría la salida de sus viajes hasta que el Gobierno de la Isla autorizara su entrada al país. Pocos días después, el Gobierno cubano anunció que permitiría viajar en barcos de pasajeros y mercantes a aquellos cubanos que tuvieran el permiso de entrada para visitar el país en que nacieron. En dos palabras: se replegó. La industria turística, que aporta considerables ingresos al Estado, tiene un déficit de decenas de miles de habitaciones. Los cruceros le traen mercado y aportan su hospedaje. 

Sin duda es legítimo celebrar la rectificación corporativa de Carnival y el repliegue político del Gobierno cubano. Pero falta un detalle adicional.

A diferencia del avión —que es exclusivamente un medio de transporte del que los pasajeros tienen que descender con una visa para que la nave sea serviciada y no se imponga una multa a la empresa— los cruceros son un hospedaje flotante y sus inquilinos no están obligados a bajarse del barco. Pueden permanecer a bordo si así lo prefieren. Un barco es considerado territorio de la nación bajo cuya bandera navegan aun cuando estén en aguas y puertos de otro país. Las autoridades portuarias tienen derecho a objetar solo aquellas actividades del navío que provoquen la contaminación de las aguas o medio ambiente natural.

Aunque resulte aparentemente ilógico desde el punto de vista económico, si un cubano desea comprar su boleto sin tener el permiso de entrada a la Isla —porque el régimen en Cuba se lo ha negado—, debería comprarlo bajo el entendido de que no bajará de la nave al llegar a puertos cubanos. Si en territorio de EEUU se le negara adquirir el "hospedaje a bordo" en esas condiciones se continuaría la violación de sus derechos por razones discriminatorias.

No dudo que, entre los cientos de miles a los que por todas estas décadas se les ha negado la entrada al país en que nacieron, haya algunos que deseen ver de cerca su ciudad natal aunque sea desde un camarote. Si eso es lógico o no, si son cinco o cinco mil los que desean ejercer ese derecho, esa debe ser su decisión personal. La empresa de cruceros no debiera negarse a venderle hospedaje a bordo por no tener un permiso de entrada a la Isla.  

La empresa Carnival nunca fue "el enemigo" aunque inicialmente se alineara —por ignorancia y/o petulancia de algún asesor despistado— con aquel. El enemigo de los derechos de la diáspora cubana es el régimen que existe en la Isla. Y la prohibición de viajar por mar al país en que se nació es solo uno de los múltiples abusos vigentes.

La determinación e inteligencia colectiva desplegada exitosamente para enfrentar este insulto, habría ahora que extenderla al largo pliego de demandas de los cubanos radicados en el exterior: persistencia de los permisos de entrada bajo otro nombre (pasaporte "habilitado"); costos inverosímiles de trámites consulares, pasajes y comunicaciones; arbitrariedades en el trato de inmigración y aduanas; insensibilidad y maltrato de representantes consulares ante tragedias humanas (como es el caso con el actual éxodo) y una lista interminable de otros atropellos.

A menudo hay cubanos que desde el exterior se preguntan por qué los que viven en la Isla no se manifiestan de forma masiva para reclamar sus derechos. Sin embargo, es hora de que los que ahora viven en países con libertades democráticas, se pregunten también cuándo van a organizarse y movilizarse a escala internacional para defender sus derechos específicos como diáspora cubana. Si inspirados por esta victoria parcial con el tema de los viajes en cruceros eso comenzara a ocurrir, se abriría la posibilidad de alcanzar triunfos de mucha mayor envergadura en este campo.

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Comentarios [ 30 ]

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A menudo hay cubanos que desde el exterior se preguntan por qué los que viven en la Isla no se manifiestan de forma masiva para reclamar sus derechos..jajajajajaja Pura hipocrecia, y porque no protestaron ellos cuando estaban en Cuba?, es muy facil dejarle el muerto a los que mal viven en Cuba, mientras nosotros estando fuera, viviendo bien, sentados detras de una PC, queremos que los que se quedaron arreglen el país para nosotros ir tranquilamente y reclamar lo nuestro, HIPOCRITAS eso es lo que somos casi todos......

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Yo me adhiero al comentario de Alberto  F Alvarez 11:16 pm. Qué vayan a reprimir y pedirle pasaporte cubano al coñ… de su madre. 

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Yo tengo fe en la biologia.les queda nada a los castrosaurios.les guste o no Cuba sera libre.y pronto

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Ningun secuaz de esa dictadura va a molestar , ni humillar a mi familia y a mi como veo  q le hacen a muchos cubanos visitantes en las aduanas de la isla.Me tuvieron mucho tiempo mi familia retenida en Cuba, pero esa dictadura no puede con esta familia libre.Alberto F Alvarez

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El problema de los viajes a Cuba yo lo resolvi solito.No visitare Cuba mientra fidel y Raul Castro esten vivos.No viajare con pasaporte cubano.Alberto F Alvarez

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El problema es que desde que Fidel se apodero de Cuba, la inmensa mayoria de los afectados y opositores optaron por irse del pais a esperar que otros tumbaran el gobierno para regresar a recoger lo que les habian quitado, con exepcion de lo que participaron en la invacion de Bahia e Cochinos y otras infiltraciones, que por cierto, no estaban formadas por los perjudicados, estos seguian esperando por que otros pusieran el muerto para ellos regresar comodamente en aviones. 

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 hermanos ......acaben de entender......no se suman a ninguna actividad programada por el exilio o los disidentes ni en Cuba ni en Miami, porque para salir o entrar de Cuba, nada los obligó acercarse a los disidentes ni a los exiliados, solo los castro los obligan a obedecer sus imposiciones, todos tienen que pasar el filtro de chantaje y confabulación, hasta los refugiados politicos(muchos mintiendo)... la inmensa mayoria salen haciendole el juego a los castro  y...cuando llegan al exilio y viven en libertad no quieren participar en nada porque lo que quieren es estar en el jueguito de entrada y salida a Cuba, entonces tienen que pasar por los consulados a rendirle cuenta a los segurosos diplomaticos y les leen la cartilla de..si participas en actividades contra el socialismo...pues... te pasamos la cuenta...y como ni el exilio ni los disidentes los obligan a nada ni les pasan la cuenta en nada...les decimos con tremeda pena...de los cederistas que van llegando desde hace años no esperen nada de conciencia....tiene que despertar..y...buscar mecanismos que los obliguen  y punto.      Nelson (CENTRO DERECHA CUBANA)

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Estimado Anónimo - 25 Abr 2016 - 5:10 pm., Ud parece conocer el tema asi que le pido una acalaracion por favor. Cuando Ud. dice “Si no cumple con los visados necesarios, no se puede bajar donde la necesite”: Es eso exactamente asi o simplemente si no se cumple con los visados necesarios el viajero no puede abordar el crucero? Hay una diferencia.Si fuese como Ud. originalmente dice: digamos ahora que un ciudadano americano viaja en crucero por el Mar Baltico y toca puerto en Berlin, Helsinki, Tallin y San Petersburgo. En las tres primeras ciudades no necesita visa alguna pero para la cuarte la necesita y no la tiene. Es la compañia de curcero la que no le permite salir del barco o es en este caso Rusia, el que haciendo control migratorio, no lo deja entrar al pais? 

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La Fundación se partió en dos,  el 30 de Noviembre lo había hecho ya y ahora el Colegio de Periodistas en el exilio también se dividió y hay más que no recuerdo en este momento. ¿Quiénes podrán organizarse para reclamar?

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Para el Anónimo - 25 Abr 2016 - 4:01 pm. Cuando Ud. compra un pasaje en Crucero, la agencia de viajes le advierte que Ud. es totalmente responsable de gestionar las visas para los puertos donde va el barco. Cuando Ud. hace el embarque, en ese momento la Cia. de Crucero le hace la imigracion, revisando si Ud., de acuerdo a su nacionalidad, requiere visa y si la necesita revisar si la tiene puesta o no. Si todo esta en regla le dan la tarjeta de embarque. Si no cumple con los visados necesarios, no se puede bajar donde la necesite. Asi de sencillo. Y como Ud. bien dice, en Rusia se hace imigracion y hasta ahora el sol y la luna estan en el mismo sitio.