Sábado, 16 de Diciembre de 2017
01:31 CET.
Derechos Humanos

Sobrevivir para contarlo

Desde el pasado jueves y hasta el miércoles 13, se exhibe el documental Estoy viva… Lo voy a contar, de Lizette Vila e Ingrid León, en la sala dos del Multicine Infanta, precediendo el filme norteamericano Un hombre irracional.

Las que cuentan son 13 mujeres sobrevivientes de distintos tipos de violencia. Lizette Vila e Ingrid León muestran todas las formas de violencia que puede sufrir una mujer en Cuba: violencia física, sexual, psicológica, laboral, racial, económica… Perdón, casi todas. No aparece en el documental, ninguna de las mujeres que han sufrido represión por parte de agentes de la Seguridad del Estado vestidos de civil y de personas instigadas por las autoridades, por su oposición al Gobierno "revolucionario" cubano. Pero es casi imposible que un solo documental lo abarque todo, y Estoy viva… debe verse y apreciarse por lo que muestra, por lo que es, y no por aquello que queda fuera y quisiéramos ver.

El documental no solo cuenta las historias de estas mujeres de distintas razas, estratos sociales y niveles de instrucción, violentadas por un ser querido, por un extraño, o por la sociedad; por ser negras, lesbianas, o ambas. Las directoras también se encargan de señalar exactamente qué derechos recogidos en la Constitución cubana o en la Declaración Universal de los Derechos Humanos les han sido violados.

A algunos puede resultarles demasiado didáctico el hecho de mostrar en pantalla el texto de determinado artículo de la Constitución o de la Declaración Universal. Seguramente, lo es. Y es necesario. No basta percatarnos de que algo está mal, que es injusto, que nos encabronemos porque un padre violó a una hija o porque a una madre le hayan arrebatado a las suyas. No basta ni que nuestro actual presidente haya reconocido en conferencia de prensa, el 21 de marzo, que en Cuba no se garantizan todos los derechos humanos. Sorpresa, para muchos que hasta entonces estaban dispuestos a matar a quien se atreviese a denunciar las violaciones de derechos humanos cometidas en Cuba.

Es importante que sepamos con exactitud qué derechos se le violan a esa mujer oriental cuando se le niega atención médica en el país donde, según nuestra Constitución, el acceso a la salud es gratuito y universal.

Cuando hace aproximadamente un mes, Lizette Vila anunciaba el estreno de Estoy viva… en el programa televisivo "Arte 7", y pasaban algunas imágenes del documental, me alegró ver a Kirian entre las entrevistadas. Su inclusión en el filme muestra la valentía de las directoras. En lo particular, su historia no guardaba sorpresas para mí; meses atrás fue entrevistada por mí en este diario y contó todo lo que había que contar. O eso creí. Estoy viva… demuestra que estaba equivocada y aún quedan detalles horribles por conocer en la vida de Kirian.

Quienes hayan visto algún documental sobre la actriz y directora Isabel Santos, tampoco piensen que conocen todo sobre su vida.

Tampoco espere nadie que verá un documental sensiblero y lacrimógeno. Como afirma Kirian, dejarse derrotar es para las débiles. Estas mujeres, que están vivas y además decidieron contar sus historias, no lo son.

Estoy viva… resulta bastante convencional en su realización y muy parecido a un montón de documentales. Al ver a estas mujeres sentadas frente a la cámara, contando sus historias que nos llegan fragmentadas; algunas fotos viejas e imágenes de archivo, los textos de la Constitución y de la Declaración Universal de Derechos Humanos, y la niña que juega, ajena a estas historias, segura de que tendrá un futuro feliz, podemos pensar que estamos ante un documental más. Sin dudas, lo es. Pero después de verlo, las personas reflexionarán dos veces antes de afirmar que en Cuba todos los derechos de las mujeres están plenamente garantizados. Habrá un granito más de sensibilidad en las mentes de cubanas y cubanos. Al menos, eso quiero creer.

En la realidad, el pasado jueves, en la tanda de las 8:00, el documental empezó a proyectarse antes de las 7:50, y se interrumpió varios minutos antes del final. Dentro de la sala, algunas voces mostraron un disgusto tímido; otras, todas masculinas, exigían que comenzara la película. Y fueron complacidos.

Estoy viva… merecía destino mejor que el de ser una especie de obstáculo, el trago amargo que hay que tomar antes del plato fuerte (la película de Woody Allen, con actuación de Joaquín Phoenix, muy buena, por cierto). Su estreno, con presencia de las directoras y las protagonistas, estaba programado para la tarde del domingo 20 de marzo en el Cine Charles Chaplin. Todos sabemos que ese día tuvo lugar un suceso histórico en nuestro país: la visita del presidente norteamericano Barack Obama, primer negro en resultar electo (y reelecto) en EEUU, y primer presidente norteamericano en funciones de visita en la Isla, en más de 80 años.

Ese hecho histórico alteró muchas cosas; una de ellas, la proyección de Estoy viva… Lo voy a contar, en la fecha prevista.

Más que a las grandes salas de cine, este es un documental que debería llegar a las comunidades, a los barrios más pobres, a los sitios donde viven las mujeres más marginadas y menos conscientes de sus derechos.  

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Comentarios [ 4 ]

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Anonimo.- La mierda no es el pais, sino los que gobiernan el pais, que han secuestrado hace mas de 57 anos, y que aun ningun hijo ilustre de ese Pais de tantos heroes mambises en el pasdo , ha ,dado un verdadero paso firme por  ELIMIMAR del camino tan odiosa dictadura, HAY QUE DERROTAE ESE DICTADURA AL PRECIO QUE SEA NECESARIO, HONOR A ESTA HGUMANIDAD HA DICHO BASTA Y QUE HECHA A ANDAR, YA ES HORA, ELIMINEMOS EL COMUNISMO EN CUBA, AHORA, YA..

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Mis respetos a liset por lo que ha hecho en su carrera defendiendo valores y derechos en la isla donde se desconoce los mas  elementales derechos humanos, hasta el elemental derecho a tener derecho...parece un travalenguas pero espero hacerme entender. Hacen falta muchos documental y muchas horas de ensenanza y reflexion a un pueblo entero secuestrado y victims de una larga dictadura.

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La mierda no es el país, sino el gobierno

Imagen de Anónimo

La dictadura cubana es sexista y racista.nada mas miren cuantas mujeres tienen poder real.solo la mariela y por ser hija de quien es.alla siempre hay jefes ineptos que si no te pueden sing....se ponen a encontrarte todos los problemas posibles e imposibles de trabajo.y cuando ya no pueden recurren a la vieja formula stalinista de problemas ideologicos como pe llaman.que mierda de pais.