Domingo, 17 de Diciembre de 2017
21:59 CET.
Visita papal

Manipular bien

En el editorial "Bienvenido Papa Francisco", publicado el martes 15 por el diario Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, se planteaba que "Su Santidad podrá apreciar el respeto, afecto y hospitalidad, que todos le brindaremos…", "Constatará nuestro patriotismo y el arduo y fructífero esfuerzo de la Nación para enaltecer al ser humano", "Las misas contarán con la presencia masiva de compatriotas de todas las provincias", "Escucharemos las palabras de Su Santidad con respeto y atención, mostrando que somos un pueblo educado y noble", y terminaba "después de haberle ofrecido una fehaciente demostración de nuestra unidad, solidaridad y compromiso con la Humanidad". Sin lugar a dudas, muchas palabras bonitas.

Los políticos de todas las tendencias siempre han sido adictos a emplear la palabra "pueblo" para designar a la masa, multitud o muchedumbre que los apoya, obviando al resto de los componentes de la sociedad, como si no existieran.

Ya en el siglo XX, Gustavo Le Bon escribió un interesante libro titulado Psicología de las multitudes, donde explicó en detalle cómo éstas pueden ser fácilmente manipuladas, en interés de los más disímiles y contradictorios objetivos.

A partir de enero de 1959, el "pueblo", entonces mayoritariamente "revolucionario", al igual que lo había sido después de la caída de la dictadura de Gerardo Machado en 1933, cumpliendo lo indicado por sus líderes triunfantes, se dio a la tarea de desmontar el sistema capitalista y todo lo que tenía algo que ver con él, fuera real o imaginario. Entre los muchos afectados, la Iglesia Católica no salió indemne: decenas de sacerdotes, acusados de "falangistas", fueron expulsados del país, muchos de ellos en el tristemente célebre vapor Covadonga. Numerosas iglesias, ahora sin sacerdotes, fueron cerradas y sus locales utilizados para fines ajenos a la religión, y hasta las campanas de algunas sirvieron como alarmas en los campamentos militares. Instalaciones pertenecientes a la Iglesia fueron convertidas en unidades militares o centros de la Seguridad del Estado —Seminario de El Calvario y Villa Marista—, los colegios católicos se intervinieron, las procesiones religiosas fueron desorganizadas por grupos extremistas gubernamentales infiltrados en ellas, y después totalmente prohibidas, las festividades católicas abandonaron los almanaques —Semana Santa, Navidad y otras— y, debido a la presión social imperante, en la mayoría de los hogares cubanos desparecieron las imágenes religiosas o fueron confinadas a los armarios.

El caso más significativo fue el de los cuadros que mostraban al Sagrado Corazón, presencia tradicional en las salas de muchas de nuestras viviendas. No solo la Iglesia católica fue afectada, aunque lo fue más que ninguna, sino también muchas otras denominaciones religiosas y hasta simples ciudadanos, ya que bautizar a los hijos o casarse por la Iglesia era considerada una actitud contrarrevolucionaria. Recordemos las famosas planillas para acceder a estudios o trabajos, donde una pregunta siempre presente era si se tenían creencias religiosas. Responder sí o no abría o cerraba caminos. Tampoco deben olvidarse las continuas "marchas del pueblo combatiente", las "tribunas antiimperialistas" sabatinas y los famosos "actos y mítines de repudio", con gritería y violencia incluidas, habituales entonces, y que aún hoy se repiten contra las Damas de Blanco y algunos disidentes.

En todas estas "actividades", manipulado por las autoridades gubernamentales, participó "combativo y entusiasta" este denominado "pueblo", el mismo que después fuera "convocado" para recibir a los Papas Juan Pablo II en 1998 y Benedicto XVI en 2012 y acudir a sus misas. Ahora, este mismo "pueblo" es el que fue "convocado" para recibir al papa Francisco y acudir a sus misas. Esto no niega ni reduce la importancia de la participación voluntaria de muchos cubanos, creyentes y no creyentes ajenos a estas manipulaciones, con alegría, devoción y respeto en estos actos.

O sea, toda la palabrería bonita del editorial era innecesaria: este "pueblo", el único reconocido por las autoridades, está más que demostrado, es fácil de manipular: lo mismo puede participar, de forma masiva y combativa, en una marcha gritando improperios, en una tribuna antiimperialista o en un deleznable acto o mitin de repudio contra quien le ordenen, que en el recibimiento entusiasta a cualquier personalidad que se determine.

En el caso del papa Francisco, debido a la gran importancia política que el Gobierno concedió a su visita y a los posibles dividendos a obtener, éste se extremó y destinó todos los recursos necesarios para asegurar el éxito, a pesar de la difícil situación económica existente en el país. Esta gran movilización política, social y constructiva —que además de múltiples y repetidos mensajes por los medios de información y la transportación de los participantes a los eventos, incluyó, en los itinerarios que utilizaría el Papa, la reparación de calles y aceras, la restauración de las áreas verdes y del alumbrado público y la limpieza y pintura de las fachadas de los inmuebles—, recordó un clásico del cine español: Bienvenido Mr. Marshall.

Ojalá no haya terminado en igual frustración.

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Comentarios [ 2 ]

Imagen de Anónimo

Que tristeza de pueblo...vulgar, cobarde y facil de manipular. Que penoso, este es el hombre nuevo que hizo el Che Guevara, a Cuba hay que hacerla totalmente nueva, desde el cabo de San Antonio hasta la punta de Maisi...no hay moral en la isla...

Imagen de Anónimo

O sea que el pueblo cubano es victima de su propia estupidez.totalmente de acuerdo.hay que ser estupido pa dejarsee manipular de esa manera.pero nada yo no soy nadie pa juzgar.dicen que el papa se fue con las manos vacias.que no pudo hacer razonar a los locos castro para que halla transicion a la democracia.lo que se entiende despues de tantos anos en el poder quien va a dejar eso.sabiendo que seran juzgados por todos los horrores que han hecho.pero nada paciencia que contra la muerte nadie puede.a las ratas les queda poco.el peor castigo para el lider maximo es verse como una momia vivante.que ironia.