Día Internacional de los Derechos Humanos

DDHH: ¿los de los Estados o los de los ciudadanos?

La Declaración Universal de los Derechos Humanos sigue siendo considerada un documento subversivo en la Cuba castrista.

En el verano de 1952, hace la friolera de 61 años, Walter Lippmann publicó un artículo en el New York Herald Tribune titulado: "¿De qué sirven las Naciones Unidas?". Respondiendo esa interrogante, el veterano editorialista aseguró: "Las Naciones Unidas serán incapaces de suprimir la agresión con la acción colectiva".

Lippmann trataba en su columna el tan llevado y traído tema de la seguridad colectiva en la Sociedad de Naciones; al respecto apuntaba:

"Poca cirugía habría en el mundo si el cirujano tuviera que amputarse un brazo cuando lo llamaran a amputarle una pierna a un paciente. Poco se haría en las ciudades para castigar a los trasgresores si a fin de aprehender a un ladrón, los policías tuvieran que emprender un combate donde fuera probable que se demolieran sus propias casas, los tribunales y las cárceles".

Y de esto es de lo que se trata: el cirujano de Lippmann se está quedando sin brazos al llamado de amputar a un cojo; y por castigar a presuntos trasgresores de las leyes, los policías están demoliendo sus casas, los tribunales, las cárceles, las ciudades y lo más importante de todo: a los ciudadanos mismos.

Con todo, hoy el problema es más grave de como lo vio Walter Lippmann en su tiempo. No se trata ya de la incapacidad de Naciones Unidas para suprimir la agresión con la acción colectiva: se trata de la incapacidad de Naciones Unidas para con la acción colectiva, suprimir la agresión de regímenes totalitarios o menos democráticos contra sus propios pueblos.

Y vaya paradoja: son precisamente estos mismos regímenes los que más emplean la definición de agresión, aprobada por la Asamblea General de la ONU en 1974, la que en su Artículo 1 expresa: "La agresión es el uso de la fuerza armada por un Estado contra la soberanía, la integridad territorial o la independencia política de otro estado, o en cualquier otra forma incompatible con la Carta de la ONU".

Luego, para los emperadores del siglo XXI, ¿qué significan los ciudadanos? ¿Acaso el poder del Estado no reside en la soberanía del pueblo?

Este 10 de diciembre un instrumento jurídico fundamental de la ONU, la Declaración Universal de Derechos Humanos, cumple 65 años. Al momento de su aprobación en 1948, la Asamblea General de Naciones Unidad recomendó a todos los estados miembros que publicaran el texto y procuraran que fuese "divulgada, expuesta, leída y comentada, principalmente en las escuelas y demás establecimientos de enseñanza, sin distinción alguna, basada en la situación política de los países o de los territorios".

Como esto no ocurre en mi país, donde la Declaración de Derechos Humanos es considerada un documento subversivo —de hecho a mí los policías me la han ocupado cual si fuera un petardo incendiario—, ahora que por las exequias de Nelson Mandela el general Raúl Castro estará en Sudáfrica, una de las regiones del mundo donde con más encono fueron pisoteados los derechos universales y donde sin odio, o al menos con tolerancia, están restituyéndose esos derechos, quiero hacerle un recordatorio al General, y por qué no, a todos los que les venga el sayo.

El Artículo 30 de la Declaración Universal de Derechos Humanos claramente expresa:

"Nada en la presente Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de los derechos y libertades proclamados en esta Declaración".

Y el Artículo 19 de los Derechos Universales, de forma meridiana, dice:

"Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión".

Por ejercitar el Artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, en Cuba cualquiera puede ir a prisión, condenado mediante un Código Penal que puede sancionar a unos cuantos años de cárcel o a la pena de muerte por fusilamiento.

Más allá de la Ley 88 o "Ley Mordaza", al menos cinco artículos del Código Penal son empleados por el régimen para acallar a los cubanos.

"¿Por qué no dice lo que piensa?", pregunté a un intelectual amigo de la infancia.

"Es que no tengo vocación de mártir", dijo.

Actos contra la Independencia o la Integridad Territorial del Estado, Revelación de Secretos Concernientes a la Seguridad del Estado, Propaganda Enemiga, Difusión de Noticias Falsas, y Otros Actos contra la Seguridad del Estado, son figuras delictivas para que, un mero artículo como este, conduzcan a la cárcel a su autor si así lo determinan quienes, cual circo romano, en Cuba deciden sobre vidas y haciendas.

El Artículo 53 de la Constitución de la República de Cuba dice: "Se reconoce a los ciudadanos libertad de palabra y prensa conforme a los fines de la sociedad socialista".

Este lunes, vísperas del 65 aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos, pregunté a la dependienta de una cafetería por qué no se quejaba ante sus superiores por todas las irregularidades ocurridas en su trabajo. Por toda respuesta, la mujer dijo: "Para qué, si siempre vienen con las mismas mentiras".

En la Asamblea Municipal del Poder Popular de Puerto Padre, efectuada el pasado noviembre, en un arranque de sinceridad, el delegado de la circunscripción de Merchant, dijo que ya bastaba de dar respuestas que no eran tales. Se trataba de un joven comunista, vecino de un pueblito rural perdido en la costa norte de Las Tunas, precisamente, el terruño del comandante Paco Cabrera Pupo, que fuera jefe de la escolta de Fidel Castro hasta que en 1959 perdiera la vida en un accidente en Venezuela. Y téngase en cuenta que en el pueblito Merchant, como en el día que partió para la Sierra Maestra, a Paco Cabrera se le recuerda como un ídolo. Pero los ídolos ni abren rejas ni arreglan caminos ni producen pan.

De nada sirven las Naciones Unidas mientras tal unión sea puente para la connivencia y no para hacer ejercitar derechos universales. Aunque en diferente contexto, la pregunta de Walter Lippmann tiene la misma vigencia que cuando el editorialista la formuló. Y es que es moralmente inaceptable que una organización de socios —y más cuando estos representan naciones— firme declaraciones en el edificio de la ONU para luego, llegados a sus países, echarlas en saco roto.

Comentarios [ 4 ]

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Los EE.UU. SON EL GRAN CULPABLE QE EN SU PROPIO SUELO PULULEN LOS AMANTES DE FIDEL CASTRO RUZ, SU UNICO Y PRINCIPAL ENEMIGO EN EL MUNDO......FUERA LA O.N.U. DE TERRITORIO NORTEAMERICANO

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Las Naciones Unidas es hoy; "una prostituta vieja y arrugada" que de tanto prostituirse ni siquiera  le quedan "encantos" para convencer a un nuevo amante  a que se acueste con "ella".Gracias,..., Rudy

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La pregunta es  Como Cuba paso a ser miembro de la Comision de Derechos Humanos de la ONU y no quiere ratificar los Pactos de Derechos Humanos queson vinculantes???? Como Cuba paso a ser miembro de la Comision de Derechos Humanos y no permite que los cubanos de la Isla celebre el 65 aniversario de la Declaracion de Derechos Humanos??? Como Cuba paso a ser miembro de la Comision de DDHH cuando divulgarla es castigado aquellos que intentan hacerlos??? Como es posible que los que divulguen la Declaracion Universal de Derechos Humanos es reprimido y castigado en Cuba y esta fue seleccionada miembro de la Comision de DDHH de la ONU??? Como Raul Castro sera quien hable por la muerte de Mandela, si este es simbolo de justicia, perdon y respeto a los Derechos Humanos mientras que en Cuba la palabra Derecho Humano es como convocar al mismisimo diablo??? La politica, decia mi abuela, es una prostituta qye se va con el que mas le da y esa es para mi la unica explicacion que tienen los politicos.

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El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas resulta el principal instrumento de presión de las potencias no democráticas y ganadoras en la Segunda Guerra Mundial (Rusia, China) para mover sus hilos dentro de esa institución y hacerla inoperante. Hay espionaje de cada país no democrático sobre diplomáticos sentados allí, también chatajes, acosos, que muchos de ellos cuando tienen vulnerabilidades admiten calladamente, porque no tienen alternativas. Pero lo fundamental es que las grandes potencias compran voluntades, especialmente cuando de derechos humanos se trata, las menos democráticas y cumplidoras de ellos que son también China y Rusia, amén del dinero de por medio de las monarquías absolutas petroleras del Golfo Pérsico (regímenes teocráticos medievales en pleno siglo XXI). Todo lo malo se alía allí y utiliza sus mecanismos para evitar críticas, sanciones o segregación. Pero estoy seguro que más temprano que tarde los cubanos saldremos a las calles y derribaremos el régimen de oprobio que nos limita esos derechos desde 1959. A pesar de las circunstancias de esta celebración, Cuba, los cubanos y naciones como Estados Unidos de América que sostienen a la ONU y hacen respetar en la medida de sus posibilidades esos derechos en otros pueblos, celebremos su existencia, porque nos permiten a muchos vivir en libertad fuera de Cuba y otros recibir respeto y dignidad.