Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
13:57 CET.
Entrevista

'Alguien tiene que informar'

El periodista independiente Calixto Ramón Martínez no se formó en la universidad ni se curtió en la redacción de un periódico, sino en las calles y en la cárcel. Hace algo más de ocho semanas fue liberado tras pasar siete meses en prisión, por atreverse a investigar qué había sucedido con cierta ayuda humanitaria internacional extraviada en el Aeropuerto José Martí de La Habana, que jamás llegó a los enfermos de cólera.

A Martínez nunca se le presentaron cargos. Tres huelgas de hambre y constantes maltratos por parte de los guardias no han servido para alejarle de una profesión que asegura que seguirá ejerciendo, y que para él y sus compañeros se traduce en la lucha diaria por la libertad de prensa.

Calixto Martínez decidió empezar a trabajar como periodista en 2009, cuando se creó la agencia de prensa independiente Hablemos Press, bajo el liderazgo de Roberto de Jesús Guerra Pérez, entonces recién liberado tras haber cumplido dos años de prisión, también por ejercer el periodismo independiente.

"El proyecto de crear una agencia se fue gestando mientras de Jesús estuvo en la cárcel, y cuando por fin fue liberado comprendimos que alguien tenía que informar de lo que estaba pasando; que alguien tenía que hacer el trabajo que hacemos ahora", comenta Calixto. Cuatro años después, Roberto de Jesús continúa siendo el director de Hablemos Press, y Calixto trabaja a su lado.

"Cuando estaba encerrado pensaba sobre todo en mis compañeros y en que desde ahí dentro no podía ayudarles. Yo sé la escasez de periodistas independientes que hay en Cuba y la cantidad de información que se oculta y que hay que comunicar", comenta Martínez. Y es que el riesgo y el miedo presentes día tras día hacen que para los miembros de Hablemos Press ser periodista independiente hoy en Cuba sea más una decisión vital que una profesión. "Sé que en cualquier momento pueden volver a encarcelarme, porque el trabajo que realizo es muy molesto para el Gobierno".

Calixto siempre supo que su encarcelamiento era injusto, y hubo momentos en los que temió derrumbarse. Pero el apoyo que recibió por parte de sus compañeros le ayudó a mantenerse la mente positiva en los peores momentos. Hoy sigue convencido de que fue la presión que se ejerció dentro y fuera de la Isla la que obligó al gobierno cubano a ponerle en libertad, y de que el último empujón lo dio Roberto de Jesús, su director en Hablemos Press, cuando decidió acompañarle en su tercera huelga de hambre.

"Quiero agradecerles su perseverancia a todos mis colegas de trabajo, que se mantuvieron firmes luchando por mi libertad, y también a las organizaciones internacionales que defienden la libertad de prensa como Reporteros sin Fronteras y Amnistía Internacional, que libraron una gran batalla por mi liberación", reitera Calixto, e insiste en la importancia de que se oiga la voz de los periodistas independientes dentro y fuera de Cuba, más allá de la información proporcionada por los medios oficiales, controlados por el Gobierno.

Lo peor que le sucedió a Calixto Martínez en prisión no es ninguna sorpresa: el maltrato por parte de los guardias, que le retiraban el agua durante sus huelgas de hambre y hasta llegaron a quitarle el colchón en que dormía. Lo mejor que le sucedió, sin embargo, no es tan evidente: "Sin duda, fue el trato de los otros reos, que me dieron muy buena acogida y fueron siempre muy respetuosos conmigo".

Aunque el suyo no sea el primer caso de buen trato que reciben los presos políticos por parte de los presos comunes, no es por eso menos alentador. Y es que quizás algo está cambiando en Cuba, algo que se refleja en el interior de las prisiones. Quizás, de hecho, el proceso de cambio lleve ya varios años.

Cuenta Calixto lo que le sucedió a Roberto de Jesús Guerra cuando ingresó en prisión, en 2007:

"Otros compañeros le habían avisado de que cuando pasase por delante de las celdas no diese la mano a los presos que se la ofreciesen, pues podrían tirar de él hacia las rejas y hacerle daño. Así, Roberto, como precaución, no quiso darle la mano a un hombre que se la ofreció cordialmente a través de los barrotes. Días después, aquel preso, que resultó ser el cabecilla de la prisión, se acercó a hablar con él, y le preguntó por qué estaba allí. En el patio de la cárcel, el hombre se puso junto a Roberto y alzó la voz: 'este hombre —dijo señalándole— es más valiente que todos nosotros porque está aquí por decir lo que piensa; así que el que se atreva a hacerle algún daño, me lo está haciendo a mí'". 

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Comentarios [ 2 ]

Imagen de Anónimo

Todo gobierno necesita de controles, ya sea por medio de la prensa especializados en la materia o por organismos internos en donde en la Democracia occidental vemos la oposicion como garante de que el gobierno de turno realiza su trabajo.Mas en Cuba donde un gobierno establecido desde hace tantos decadas esta mas que corrumpido. Es hora que Cuba vuelva a la comunidad de naciones democraticas donde si se respeta el Estado de Derecho y la separacion de poderes.Nuestro apoyo desde Montevideo, URUGUAY. 

Imagen de Anónimo

La carcel de este hombre fue muy injusta.  Se interesaba por el destino de donaciones necesarias.  En una ocasion andaba yo buscando una silla de ruedas fui a parar a un almacen de sillas de ruedas en Guanabacoa.  Alli se apilaban creo que como mil (tal vez mas) sillas de rueda convencionales y de motor... seguramente todas procedentes de donaciones.  El local estaba atendido por dos obreros.  El techo era de tejas de las grandes, habia llovido y todo adentro encharcado.  Y los hospitales carentes de sillas ni siquiera pueden prestarlas o alquilarlas incluso para casos que son transitorios aun mas para los que precisan de ella por tiempo mas prolongado.  Si no se denuncian cosas asi se sigue actuando con impunidad y desinteres.  Por eso mucha gente opta por callar.