Lunes, 18 de Diciembre de 2017
12:04 CET.
Salud Pública

Cerebros de alquiler

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El negocio más fructífero de la dictadura cubana tuvo su origen en el envío en 1960 de un equipo de ayuda médica a Argelia, y más tarde a otros países de Iberoamérica, víctimas de catástrofes naturales.

En su afán de obtener los recursos necesarios para asegurar su permanencia en el poder, Castro convirtió a la Isla en un laboratorio donde puso a prueba las empresas más absurdas imaginables: el pastoreo intensivo, las plantaciones urbanas de café caracolillo, la zafra de los 10 millones, el reparto de ollas de presión a una población subalimentada, el "desarrollo urbanístico" de los trapiches matanceros, el picadillo de soja y el cultivo de plantas supuestamente anticancerígenas, entre otros inventos que agravaron la ya disminuida economía del país.

Por supuesto, nada de ello dio resultados positivos. Hasta que el omnisciente dictador descubrió una receta mágica, una fórmula magistral que aliviaría la decadencia política y económica de su régimen: el alquiler de cerebros. Contaba además para ello con un socio poderoso, Hugo Chávez.

Cientos de miles de profesionales formados en la Isla, sobre todo personal sanitario y en su mayoría médicos, han sido y son actualmente alquilados a más de cien países, lo cual reporta beneficios de diversa categoría: compensación en especie, divisas, imagen humanitaria y una credibilidad que ha elevado su prestigio en los organismos políticos internacionales.

Desde el año 2000, a raíz del acceso de Chávez a la presidencia de Venezuela, el negocio de exportación de médicos y otros profesionales ha crecido extraordinariamente.

Si bien en el año 2003 el turismo dejaba un rédito anual de 1.999, 20 millones de dólares y el resto de la exportación de servicios 854, 4, ya en 2005 la proporción se invirtió (2.398,90 millones gracias al turismo por 4.151, 60 gracias al resto de la exportación de servicios), llegando en 2010 a triplicar, los ingresos por servicios ajenos al turismo (7.441,60), a los obtenidos por este (2.218,40).

Cuba y Venezuela establecen acuerdos anuales de colaboración para apoyarse mutuamente en la consecución de sus fines políticos: consolidación de sus gobiernos y establecimiento de regímenes similares de corte Marxista-leninista en otros países de Iberoamérica.

Venezuela aporta petróleo a Cuba a cambio de profesionales de la medicina que se convierten, obligatoriamente, en agentes políticos del régimen chavista

Según declaran médicos evadidos de Venezuela, la utilización de los profesionales se realiza de la siguiente manera:

El médico cubano es enviado a zonas urbanas peligrosas y a enclaves campesinos de difícil acceso, donde los profesionales libres no acuden. Atienden a personas pobres, muy necesitadas de sus servicios. A los médicos se les instruye para responderles a los pacientes agradecidos que no es a ellos, sino a Chávez, a quien tienen que mostrar agradecimiento por su labor humanitaria, dándole su voto.

Como pago de esta labor, difícil para los médicos, Chávez envía diariamente a Cuba más de 100.000 barriles de petróleo, la mayor parte de cuyo valor lo absorben las prestaciones médicas; el resto es financiado por Venezuela a plazos y tasas de interés simbólicos.

Venezuela es el país donde el envío de cerebros en alquiler alcanza una mayor magnitud, pero no es el único; algunos países con gobiernos afines a la dictadura —Argentina, Bolivia, Ecuador, Angola, Namibia, Sudáfrica, Portugal, Haití…— también reciben médicos cubanos en régimen de esclavitud. Diversos organismos multilaterales, como la OMS, UNICEF, muchas ONGs de Estados Unidos y Canadá y varios países europeos tales como Francia, Alemania y Noruega dan a Cuba recursos monetarios para sus misiones en terceros países.

¿Por qué en régimen de esclavitud? Porque el personal de la salud cubano va al extranjero atado con cadenas invisibles, aunque eficaces. Como primera medida, sus familias quedan en Cuba en calidad de rehenes, ya que se les obliga a permanecer en el país hasta que el médico haya regresado. De fugarse este, se les prohíbe a los parientes la salida de la Isla por al menos cinco años.

A los médicos exportados se les espolea con beneficios que, aunque parezcan miserables, resultan tentadores privilegios para los profesionales de la Isla. En Cuba ganan un salario de $22 a $25 al mes. Se trata de una remuneración que se les mantiene a sus familiares mientras dura la "misión humanitaria", además de entre de  $50 y $100 al mes.

Como incentivo adicional, a estos internacionalistas se les permite enviar a Cuba, anualmente, tres cajas con artículos de muy difícil adquisición en el país, libres de tasas arancelarias.

¿Qué médico europeo accedería a trabajar en estas condiciones?

Sin embargo, para los cubanos el solo hecho de emigrar, aún en las condiciones que les impone la dictadura, es un alivio. Hay que tener en cuenta que la última ley de inmigración promulgada en Cuba el pasado mes de octubre y que entrará en vigor en enero de 2013, aunque pretende ser una mejora de la libertad de movimiento migratorio, no lo es.

Cualquier ciudadano cuya actividad se considere esencial para el desarrollo técnico o cultural del país, está sometido a restricciones especiales. Es el caso del personal sanitario, de los arquitectos, ingenieros, profesionales del arte y de la cultura, en fin, de cualquiera que a la dictadura le parezca necesario conservar. Salir de Cuba sigue siendo un privilegio administrado por el poder.

Adicionalmente, se establece un premio monetario para los médicos que regresen, en función del tiempo que han permanecido deportados (entre $50 y $350 al mes).

Por cada profesional enviado, el gobierno recibe una cifra mensual que varía entre $5.000 en Angola, por ejemplo, y $3.800 en Namibia.

Es tal la magnitud de la demanda y el éxito del negocio, que se han inaugurado escuelas de formación médica rápida en diversos lugares de Cuba. Muchos de los médicos exportados ni siquiera han terminado sus estudios.

Algunos de estos profesionales se arriesgan a transgredir las condiciones impuestas por el régimen y, exponiéndose a su venganza, huyen de los países "anfitriones" y terminan, en la mayoría de los casos, pidiendo asilo en Estados Unidos.

Gracias a ellos hemos podido conocer la experiencia personal de estos esclavos del siglo XXI.


NOTA: Los datos y los hechos aquí expuestos tienen su origen en las declaraciones de protagonistas del problema médico en Cuba, tal como las expusieron en el evento organizado por la Asociación de Iberoamericanos por la Libertad, que tuvo lugar el pasado día 12 de noviembre, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Muchos de los datos aquí incluidos se tomaron de varios escritos de la Dª María Werlau, Directora Ejecutiva de Cuba Archive.

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