Domingo, 25 de Septiembre de 2016
14:59 CEST.
Opinión

El fantasma de los Pactos

"Un fantasma recorre Europa: es el fantasma  del comunismo", dijeron Carlos Marx y Federico Engels en el Manifiesto Comunista.

Más de un siglo después, cuando aún era ministro de Relaciones Exteriores y quien mejor interpretaba el pensamiento del Comandante en Jefe,  Felipe Pérez Roque apareció, en una foto en Juventud Rebelde el 28 de febrero del 2008, estrechando la mano del señor Ban Ki Mon, Secretario General de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

La instantánea fue tomada con motivo de la firma por el canciller cubano de dos Pactos de Derechos Humanos de la ONU, documentos que habían sido creados por ese Organismo internacional en 1966 y entrado en vigor en 1976, es decir, diez años después.

La Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU de 1948, independientemente de la enorme carga moral que implica, no constituye sino una recomendación que los gobiernos pueden adoptar o no, sin que sea de obligatorio cumplimiento para los mismos.

Precisamente por su condición no obligatoria (o no vinculante, como se acostumbra a decir en el lenguaje del Derecho Internacional), la ONU instrumentó a posteriori esos Pactos que sí tienen ese carácter, desglosando la Declaración en dos documentos, el de los Derechos Civiles y Políticos (o de primera generación) y el de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (o de segunda generación).

Hay varias preguntas que aparecen de inmediato cuando se quiere analizar este acontecimiento de hace ya cuatro años, a saber:

-       ¿Por qué el gobierno cubano, que ya hacía rato estaba en el poder en 1976, demoraría 32 años en firmar tan importantes documentos para cualquier país de la tierra?

-       ¿Por qué nunca los nacionales hemos recibido explicación alguna sobre las razones para su firma?

-     ¿Por qué nunca se ha expuesto al pueblo de Cuba el contenido de esos Pactos?

-       ¿Qué implicaciones tendrían para todos nosotros la ratificación de tales instrumentos jurídicos?

-       ¿Por qué desde su firma y hasta la fecha, esos convenios se han mantenido  en el "secretismo" que hoy se critica por las autoridades actuales en el país?

El problema es que, ahora mismo, seguimos frente a la crisis generalizada en que vuelve a verse Cuba —y que parece no tendrá nunca fin—, así como ante la ausencia de soluciones profundas y serias por parte del gobierno.

Indignados no solo hay en Europa, frente a Wall Street o los países árabes. Un grupo de ciudadanos desde la sociedad civil cubana ha acudido a los Pactos de la ONU firmados por el ex canciller en nombre del pueblo de Cuba, y están pidiendo su ratificación precisamente por… indignados.

Fantasmas han existido siempre a través de la Historia. Ayer en Europa era el comunismo, que la recorría. Hoy, en Cuba, un nuevo fantasma comienza a moverse,  también aterrador para algunos: el de los Pactos de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.