Martes, 27 de Septiembre de 2016
14:23 CEST.
Entrevista

«Es importante que en Cuba se diga que el Estado debe realizar cambios en la Constitución»

Hoy jueves se inicia en La Habana, en la Casa San Juan María Vianney, antiguo convento de las monjas dominicas, la conferencia "Un diálogo entre cubanos", convocada por la revista Palabra Nueva de la Archidiocésis de La Habana. Participan en ella académicos de centros estadounidenses, como Jorge Duany (Universidad de Puerto Rico), Uva de Aragón (Universidad Internacional de Florida) y Carmelo Mesa-Lago (Universidad de Pittsburgh).

Juan Antonio Blanco (Universidad Internacional de Florida), coordinador y coautor de un documento a presentarse en la conferencia, responde a las preguntas de DDC y a las críticas a la conferencia habanera vertidas por Oswaldo Payá.

¿Qué relación tiene la reunión, convocada por Palabra Nueva con el documento "La Diáspora Cubana en el Siglo XXI", proyecto que coordinaste en el Centro de Investigaciones Cubanas de la Universidad Internacional de Florida, y del que eres coautor junto a Uva de Aragón, Jorge Duany, Jorge Domínguez y Carmelo Mesa-Lago?

Como coordinador de ese proyecto solicité desde marzo de 2011 al director de Palabra Nueva, Orlando Márquez —a quien invitamos a integrarse al grupo de redacción y formó parte del mismo— que las conclusiones del texto fueran presentadas y difundidas en Cuba. Estaba ya planificado hacerlo en Miami, Washington, México y Madrid, por lo que la imposibilidad de presentarlo en Cuba habría sido algo ilógico. Al hacer esta solicitud estaba plenamente consciente de que ni Orlando ni la Iglesia decidían libremente el otorgamiento de las facilidades de visado y otros aspectos que un evento sobre este tema requiere.

Por lo tanto, el origen de esta conferencia no es estatal ni se basa en ningún acuerdo privado de cooperación entre la Iglesia y el Gobierno cubano, sino parte de mi solicitud, en nombre de la comisión redactora, para que la Iglesia gestionara la presentación del documento en La Habana. Lejos de criticar es de agradecer la buena voluntad mostrada por esa institución al permitir que Orlando Márquez se integrara a la comisión y que luego gestionara con el Estado cubano los condenables —pero todavía vigentes y por ello imprescindibles— "permisos de entrada" al país que ello requería.

¿Qué fue lo que sucedió con tu visa? ¿La solicitaste? ¿Te la negaron?

En esa temprana ocasión fue que precisé desde el inicio a Orlando Márquez que no hiciera ningún trámite de visado en mi favor sino, exclusivamente, para el resto de los miembros de la comisión, con el propósito de evitar que sus buenos oficios para la realización del evento encontraran escollos adicionales a los ya predecibles.

Al presentar su solicitud a las autoridades correspondientes fue que alguien del Gobierno decidió adelantarle que yo no sería bienvenido en Cuba.   Sobre esto deseo subrayar que lo que defendemos es el derecho de todo cubano a entrar y salir libremente de su país. Ha sido en ejercicio de ese derecho, y para defender el de todos a ejercerlo,  que mis colegas han viajado a Cuba a este evento. Pero en mi caso sencillamente no quería ofrecer excusas al Gobierno para complicar la reunión o dilatar la autorización del visado de los otros invitados.

¿Qué relación tiene esta reunión convocada por la Iglesia con la que ha hecho el Estado cubano para fines de este mes en la Sección de Intereses en Washington?

Absolutamente ninguna. Pongamos la cronología de los hechos sobre la mesa.

El Centro de Investigaciones Cubanas de la Universidad Internacional de la Florida concibió este proyecto y buscó los fondos para implementarlo en mayo de 2010. Una vez logrados los fondos, estableció la comisión de expertos en febrero de 2011 y ésta emitió su informe titulado "La Diáspora Cubana en el Siglo XXI" a mediados de julio de ese año. Desde entonces se han hecho presentaciones en el Inter American Dialogue (Washington), La Ermita de la Caridad (Miami), el CIDE (México) y Casa de América (Madrid).

Por otro lado, para seguir las posiciones del Gobierno cubano en el pasado reciente hay que separar las declaraciones de los hechos.

El VI Congreso del PCC celebrado en abril de 2011 esquivó una de las mayores demandas sociales formuladas por la población a ese cónclave: la supresión de los permisos de entrada y salida del país a sus nacionales. Lo más cercano a reconocer que existía tal problema fue "recomendar" que una comisión hiciera un "estudio" para ver el modo de poder "facilitar" que los cubanos viajen al exterior.

A las dos semanas de haberse emitido en julio de 2011 el informe de la comisión de FIU, Raúl Castro, al finalizar las sesiones de trabajo de verano de la Asamblea Nacional en las que el asunto brilló por su ausencia, anunció que se estaba trabajando en un cambio de la política migratoria. No estoy asumiendo que el hecho es consecuencia de nuestro informe, pero esa es la cronología de los acontecimientos.

Súbitamente aparecieron artículos y entrevistas en medios de prensa cubanos opinando sobre la necesidad de resolver esta cuestión. Desde que se produjo la declaración de Raúl Castro fue también creciendo el número de pretendidas "filtraciones" a la prensa nacional e internacional en el sentido de que una reforma radical y profunda de la política migratoria era necesaria y sería aprobada por la Primera Conferencia Nacional del PCC celebrada en enero de 2012. Pero no ocurrió. Tampoco se discutió nada en la sesión de la Asamblea Nacional celebrada en diciembre de 2011.

Fue en ese contexto adverso —no en uno conspirativo o favorable— que la Iglesia obtuvo finalmente la cooperación necesaria de parte del Estado cubano para asegurar la presentación del documento de FIU en Cuba. Las recientes declaraciones del Presidente de la Asamblea Nacional, Ricardo Alarcón, no se separan de nada dicho anteriormente. Veremos si ahora se materializa finalmente el anunciado cambio y qué se entiende por "profundo" y "radical". No voy a prejuzgarlo.

¿Por qué consideras importante que se presente ese documento en Cuba?

Creo importante presentar en Cuba un documento que dice que, a corto plazo, el Estado debe realizar cambios en la Constitución y las leyes que garanticen el pleno respeto al Artículo 13 de la Declaración de Derechos Humanos sobre la libertad de movimiento, y reclama la igualdad de derechos —por limitados que sean hoy— entre los cubanos residentes en la Isla y los que están en el exterior.

Es importante que se diga que la diáspora no debe ser ahora privilegiada como capital extranjero mientras la iniciativa privada de los cubanos de la Isla siga limitada a una lista de menos de 200 oficios secundarios. El empresario cubano de Coral Gables no debe aceptar la invitación a invertir en la empresa azucarera u otro sector agropecuario o agroindustrial controlado por el Estado hasta que los campesinos cubanos no gocen del mismo derecho.

Es importante que sea en La Habana donde se escuche la recomendación de liberar todas las fuerzas creativas de la nación levantando las prohibiciones a la iniciativa privada que siguen vigentes. Igualmente es importante decir allí —en La Habana— que la diáspora rechaza el abuso que suponen las actuales tarifas por trámites consulares. Asimismo, que demanda que no se obstruyan las certificaciones y homologaciones de títulos, que se dé acceso al servicio de mensajería de internet a precios asequibles a la población, y que se reduzcan las tarifas de pasajes y las tarifas telefónicas. Estos son temas de especial trascendencia para las familias cubanas.

Oswaldo Payá ha hecho críticas al evento. ¿Cómo consideras esas críticas?

Creo que Payá no ha tenido acceso al documento de FIU, desconoce los antecedentes de esta reunión —que ahora estoy revelando—, y por ello está reaccionando a partir de las sospechas que —a su juicio— le merecen ciertas personas.

Por mi parte, Oswaldo Payá tiene todo mi respeto. He apoyado el Proyecto Varela desde antes de ocurrir la llamada Primavera de 2003, y los representantes de Payá en el exterior conocen mis posiciones y gestiones solidarias hacia quienes fueron a dar a la cárcel y sus familiares.

Estoy seguro de que cuando él lea el documento de FIU podrá apreciar que en él se tocan los puntos que incluye el Proyecto Heredia e incluso otros más. Pero debo también decir que, en este asunto, la Iglesia Católica Cubana y Orlando Márquez se han comportado de manera trasparente hacia todas las partes y sus buenos oficios para presentar este documento en Cuba deben ser apreciados con respeto por todos.