Sábado, 1 de Octubre de 2016
01:17 CEST.
Derechos Humanos

La 'variante amarga' de la represión castrista

Crecen cada vez más los cubanos críticos con el gobierno raulista, y los mecanismos represivos para el control social se ven impotentes ante el aumento de estas fuerzas. Raúl Castro ha pedido consejo de cómo enfrentar este hecho a los represores de oficio y, amén de la "variante dulce" a la que me referí en un artículo anterior, el Equipo Multidisciplinario (EMD) del Departamento Ideológico del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (CC-PCC) adelantó una variante mucho más extrema.

El Departamento Ideológico del CC-PCC, cuyas funciones antes eran de mera vigilancia ideológica (como Departamento de Opinión del Pueblo), ha asumido a partir del raulismo funciones represivas activas. Estos guardianes de la pureza de los pensamientos de la Revolución consideran que es un suicidio político permitir cualquier tipo de disidencia conocida dentro de la Isla. Creen que la intolerancia más drástica con los adversarios es la mejor arma de negociación con el mundo capitalista occidental para salir de la crisis económica.

Para tener una sustentación filosófica plausible se aferran a las concepciones trasnochadas del rector de la Escuela Superior del PCC, el confeso estalinista Raúl Valdés Vivó. Tales concepciones suponen el encarcelamiento y la desaparición pública (y hasta física) de los opositores cubanos. O, cuando menos, su aislamiento total.  

Tienen como modelo la perdurabilidad en el tiempo del régimen totalitario de Corea del Norte. Sin embargo, no toman en cuenta el contexto geográfico: la lejanía de Corea del Norte respecto a los EE UU, y su cercanía espacial e idiosincrática a la República Popular China, una potencia nuclear con la que es preferible no entrar en guerra.

Ellos conocen que, en caso de insistir en la represión violenta, se dejaría de contar con buena parte de la solidaridad internacional cuidadosamente cultivada durante décadas. Y se crearían pretextos a las naciones más industrializadas del planeta para realizar una intervención humanitaria en el país. A pesar de ello, un grupo de científicos sociales recalcitrantes de este EMD, entre los que se cuentan psicólogos, sociólogos, politólogos, filósofos y hasta demógrafos, arguyen que la disidencia es un cáncer en crecimiento, por lo que es necesario extirparlo a tiempo o toda la sociedad cubana hará metástasis.

En varias reuniones a puertas cerradas, efectuadas entre profesores de las Escuelas Superiores del PCC e integrantes de Departamentos Ideológicos Provinciales del PCC, fueron abordados estos tópicos. Se plantearon los pros y los contras que acarrearía retener a los elementos contestatarios en comunidades rurales incomunicadas.

En una actividad celebrada en el repleto teatro de la Escuela Superior del Partido Antonio "Ñico" López de Jaimanitas, La Habana, los asistentes le escucharon al Coronel Rolando Alfonso Borges, jefe del Departamento Ideológico del CC-PCC, quien presidía aquella reunión, serias propuestas encaminadas a aislar a los disidentes en sitios campestres.

Tales propuestas suponen 21 pueblos cerrados, con poblaciones fluctuantes entre 500 y 1.500 habitantes. Cada una de las regiones militares del país (correspondientes a los los Ejércitos Occidental, Central y Oriental) contaría con siete de estos pueblos. Todos ellos localizados en zonas montañosas o de difícil acceso, para aislar del mundo exterior a la oposición no violenta y pública.

Fueron expuestos como posibles "pueblos cautivos" los occidentales poblados de Gramales y El Brujito en la provincia de Pinar del Río, así como las comunidades campestres de Badón, Juan Zapote, Lotería y Mendoza en la provincia Habana. Mientras que por Isla de la Juventud se ofrecía el pueblo de La Cañada.

Por la región central el conferenciante citó a los asentamientos campesinos de Murga en Matanzas, y los de Aguijón, Pando y El Quirro en Villa Clara. Así como La Bandolera en Cienfuegos, el poblado de Sopimpa en Sancti Spíritus, y Corcho por Ciego de Ávila.

En el territorio oriental estos asentamientos serían Ave María de Camagüey, El Silencio en Las Tunas, Purnio por Holguín, Cautillo en Granma, Felicidad en Guantánamo, y Perseverancia, junto a El Iris, en Santiago de Cuba.

Fue aquel cruel fundador de la CHEKA y los GULAG nombrado Féliks Edmúndovich Dzerzhinski, quien declaró sobre estos temas: "Para mantener la pureza del comunismo no debemos ser blandos, a veces es mejor para todos en la construcción de la nueva sociedad usar El Método de Aislamiento en Laboratorio".

Varios de los más lúcidos reunidos en el teatro de la Escuela Superior del Partido Antonio "Ñico" López hablaron con impotencia, aunque con sumo cuidado, del momento histórico contemporáneo, donde no existe otra superpotencia mundial que contrapese a los EE UU. Ni China y mucho menos Rusia quieren jugar al duro con los yanquis, pues éstos fueron comprados ya por la economía de mercado.

De entre los congregados allí salió un consenso: para tomar tan extremas medidas la correlación de fuerzas internacionales tendría que cambiar, pues en las actuales condiciones no es posible ejecutarlas. Sería necesario entonces romper la imagen de pacifismo de los contestatarios nacionales, asociándolos a acciones terroristas del exterior. Trastocar la imagen de los pacíficos anticastristas de víctimas a victimarios constituiría el único modo de hacerlos vulnerables respecto a la oponión pública nacional e internacional.

Quienes sostienen esta forma de anular a la oposición cívica no olvidan que existe fuera de Cuba un mundo que los observa y evalúa. Pero, así y todo, la desesperación aumenta entre la nomenklatura raulista, y algunos piden que se ponga en práctica la "variable amarga" de la represión.