Sábado, 1 de Octubre de 2016
23:57 CEST.
Represión

La 'variante dulce' de la represión castrista

El crecimiento de la oposición pacífica cubana preocupa al recién establecido raulismo, algo instituido por decreto dentro de la Isla. El término Equipo Multidisciplinario (EMD) es pronunciado sotto voce en los secretos predios de las instituciones represivas y repercuten indirectamente en los organismos de hacer política para gobernar.

Los EMD son grupos de profesionales que comprenden las más disímiles esferas científicas. Tales profesionales sirven a las fuerzas represivas gubernamentales, aplican sus conocimientos académicos para guiarlas en su lucha contra los demócratas isleños. Sus objetivos consisten en fundamentar las orientaciones a seguir con los opositores.

Los EMD pertenecientes a la Dirección General de Contra Inteligencia (DGCI), la Contra Inteligencia Militar (CIM) y el Departamento Ideológico del Partido Comunista de Cuba (DI-PCC) han puesto sobre la mesa de trabajo del nuevo Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros sus propuestas para acabar con la oposición no violenta. La llamada "Variante Blanda" de esas propuestas describe los pasos a dar para lograr el ablandamiento espiritual de los disidentes. Su  tarea es obtener la disminución del espíritu de lucha de los prodemócratas.

Los "tanques pensantes" (think tanks) que defienden esta opción, argumentan que ella no traerá altos costos políticos. Pues el gobierno no victimizará a sus oponentes de forma notoria, al no atacarlos o encarcelarlos. Todo ello en la búsqueda de aceptación del ejecutivo de Raúl Castro por parte de los gobiernos de Unión Europea.

En algunas exrepúblicas de la desaparecida URSS esto se logró hacer muy exitosamente. No por casualidad es Bielorrusia la única nación europea en el Movimiento de Países No Alineados, pues su disidencia histórica contra el comunismo resultó comprada.

Cada uno de los EMD tiene en sus nóminas a varios psicólogos dedicados a evaluar las personalidades de los opositores anticastristas. Estos psicoanalistas hacen mucho énfasis en la estructura del ego de cada uno de los oponentes no violentos y estudian, sobre todo, cómo poder manipular cada uno de esos egos a su favor.

Los opositores cubanos se enfrentan, pues, a una persecución implacable de parte de los mecanismos represivos y de control social del gobierno. Este ensañamiento toca los planos individuales, familiares, laborales, profesionales, económicos, estudiantiles e íntimos, por lo que la cuota de sufrimientos a pagar siempre es alta.

Cuando estos disidentes relegados a un segundo plano comienzan, de pronto, a recibir premios y reconocimientos internacionales con un sustancial respaldo financiero y sus respectivos egos no están preparados para ello, resulta un problema asumir estas sorpresivas congratulaciones. Por tanto, sus "yo internos" pudieran volverse erráticos y torpes.

No todos los hombres y mujeres son competentes para asumir la fama de ser conocidos de forma repentina e internacionalmente. Tampoco para poseer de pronto ganancias y facilidades materiales, nunca siquiera soñadas mientras son perseguidos. Amén de que si estos seres humanos proceden de una sociedad cerrada, serán blancos más fáciles de sí mismos.

Uno de los mecanismos de defensa más pueriles en esas condiciones es la ostentación pública de las riquezas alcanzadas. Pero el mostrar las fortunas obtenidas a un pueblo que vive en la miseria y precariedad material, que lleva a la espiritual, constituiría una decisión políticamente desatinada de parte de los disidentes recién reconocidos.

Claro que antes de ser seres políticos estos prodemócratas cubanos son seres humanos, motivo por el cual nunca serán perfectos. Pero habrán de cuidarse de las tentaciones que, de modo sutil, los represores colocan ante ellos.  Pues estarían expuestos a caer en varias trampas al intentar disfrutar de aspectos consumistas de la realidad circundante.

En estos casos, el ciudadano de a pie se conformaría una imagen muy desfavorable de la siempre atacada oficialmente oposición pacífica. Agréguese a esto que si las actitudes de enfrentamiento al régimen totalitario decayeran, ellos no profundizarían en las causas de la carencia de derechos y prestarían menos atención a la violencia y sus ejecutores.

Unos supuestos opositores pacíficos prefabricados estarían a la espera para suplantar a los oponentes auténticos, obnubilados éstos por la fama y las tardías prosperidades materiales. Estos otros tendrían una bien fabricada imagen, de ser poseedores de una austeridad pública y pactarían con el gobierno acuerdos favorables a quienes están hoy en el poder. Una máxima a seguir por los represores castristas en las maniobras contra la disidencia interna pertenece a Joseph Fouché: "Antes de atacar al enemigo, primero trata de conocer… si tiene precio".   

El aumento de organizaciones de la oposición no violenta preocupa al gobierno, pero Raúl Castro no es Fidel, quien se creía algo así como un semidios. El nuevo caudillo sabe trabajar con equipos multidisciplinarios y, sobre todo, no le molesta escuchar opiniones por discrepantes que sean.

Los EMD han propuesto a Raúl Castro y a su equipo lo que reza el refrán latino: "in cauda venenum", que se interpreta como: "en la cola está el veneno". Al igual que en el escorpión, esas prebendas para desarmar a los incautos contienen una mortal ponzoña. Y constituyen una forma poco costosa de aplicar a la oposición una "variable dulce" de la represión.

Existe, por otra parte, una variante dura o amarga, de la cual me ocuparé en un próximo artículo.