Jueves, 14 de Diciembre de 2017
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Represión

Hijo de disidente

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Todos los días el régimen de La Habana se las ve más que negras para justificar las atrocidades de sus guardianes. Dos muertes devastadoras para su imagen en solo un año (Zapata y Soto García) y la repercusión mundial que tuvieron han puesto al Gobierno a dar explicaciones al mundo.

Las golpizas públicas a las Damas de Blanco hace unos meses aparecen como lunares en ese mapa de tranquilidad que todavía se empeñan en pintar sobre el último reducto del socialismo tropical.

A pesar de que las autoridades afirman cumplir estrictamente sus medidas contra la discriminación por motivos de raza, religión o forma de pensar, denuncias de acoso a hijos de disidentes en las escuelas dicen lo contrario.

Una sola doctrina

En abril pasado, el hijo de una periodista independiente del municipio habanero de Regla fue insultado por su maestra debido a la posición contestataria de su progenitora. En el mismo caso se encuentran varios disidentes y sus hijos en la región oriental de la Isla, consultados por DIARIO DE CUBA.

Martha Díaz Rondón vio hace tres años tronchado el futuro de su hijo José Antonio Verdecia Díaz, quien no pudo continuar sus estudios de preuniversitario. "La dirección de Educación municipal no quiso otorgarle la beca para un instituto politécnico. Él tenía mejor posición en el escalafón y pusieron a otro niño, y eso lo hicieron porque yo soy una conocida defensora de los derechos humanos aquí, en Banes (Holguín)", dijo Díaz Rondón, activista de la opositora Alianza Democrática Oriental.

Yakelín García Jáenz, disidente en Bayamo, provincia Granma, y esposa del preso político Ariel Arzuaga Peña, relató que su hijo de ocho años comenzó a ser agresivo y reacio a relacionarse con los demás niños de su escuela.

"Todo fue después del acto de repudio aquí, en la casa, el 23 de febrero pasado", afirmó García Jáenz. "Después del arresto y el acto de repudio contra nosotros, los niños del barrio dejaron de jugar con él, lo evitaban a cada instante y eso no sale voluntariamente de la cabeza de un niño. Ahora lo he llevado al psiquiatra infantil, ha mejorado algo, pero el daño está hecho ya".

Otro tanto sucede con las hijas de Delmides Fidalgo López, un pastor evangélico independiente.

Fidalgo López, que reside en el municipio Buenaventura, en Holguín, dijo que ve "con desagrado e impotencia" como a sus dos niñas pequeñas las llaman "las hijas del gusano, del contrarrevolucionario".

Según el pastor, sus hijas han perdido entusiasmo por la escuela y, en cierta medida, han sido obligadas a ser las "diferentes", por la actitud antigubernamental de su padre.

En todos los casos, los padres ven con indignación e impotencia la propaganda sobre la educación infantil. El periódico Granma "dice lo contrario" de lo que ocurre, afirmó Díaz Rondón.

La norma y las consecuencias

Las reuniones de "emulación socialista", los avales de estudiantes destacados o cumplidores y otras etiquetas fuerzan a los niños a una competencia en la que los hijos de padres discrepantes con el proceso político e ideológico llevan las de perder.

Raudel Ávila Lozada, vicecoordinador nacional del Presidio Político Pedro Luis Boitel y residente en Palma Soriano contó las presiones sobre su hijo, un estudiante universitario.

"En una asamblea para discutir los Lineamientos de la Política Económica, mi hijo, que estudia Cultura Física, opinó que no veía bien la política de despidos y, cuando preguntó si podía continuar su exposición, algunos del claustro de profesores le dijeron que en Cuba había libertad de expresión, que claro que podía continuar", relató Ávila Losada.

"Mi hijo les contestó que no era cierto, que su padre es un perseguido político por ese motivo, por la opinión. Desde entonces ha tenido problemas con sus evaluaciones; su madre y yo visitamos ya la universidad para quejarnos y han frenado un poco, pero sabemos que lo tienen en la mirilla", lamentó.

Las gestiones de Martha Díaz Rondón por su hijo, sin embargo, han llegado a ninguna parte.

"La dirección de Educación me hizo mil promesas, pero pasó el tiempo y mi hijo quedó sin posibilidad incluso de ingresar al preuniversitario; ya estaba fuera del escalafón general, y la única verdad es que el tiempo ha pasado y nada resolvimos con quejas que se quedaron en la misma escuela", aseveró.

Las presiones sobre los niños y adolescentes hijos de opositores para que entren en el "molde" oficial son habituales: "A las mías las amenazaron con tirarlas al río, ya que hay uno cerca de la escuela. La más grande, que concluyó la secundaria, no quiso becarse. Había sido sometida a un interrogatorio en la misma escuela por parte de un oficial de Seguridad en el año 2007", aseguró Fidalgo López.

Los consultados para este reporte y otros más, afirmaron de manera categórica que con las autoridades escolares, controladas por el Partido Comunista, no hay posibilidad de entendimiento ni resolución de dificultades.

"No pasa nada, aunque les pongas una demanda (…) En la escuela son inflexibles con los hijos de los que pensamos diferentes, ¿para qué te vas a quejar?", coincidieron Ávila Lozada y Díaz Rondón.

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