Viernes, 15 de Diciembre de 2017
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Derechos Humanos

La pesadilla de los hermanos Castro

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Hace mucho tiempo que los hermanos Castro padecen pesadillas. Dicen los entendidos que estas son causadas por la cantidad de asesinatos que han cometido; otros aseguran que los asesinos de su talla no tienen conciencia.

Probablemente ambas partes tienen razón. Está demostrado que por muy psicópata que se sea, en cada persona existe un ápice de conciencia. Los gobernantes cubanos no son diferentes. Por eso tienen miedo.

Me cuentan que hace un año los hermanos Castro dieron la orden de asesinar al prisionero de conciencia Orlando Zapata Tamayo, y que desde entonces no duermen bien. Se despiertan sintiendo cómo las tonfas de los guardias de la prisión de Kilo 8, en Camagüey, les magullan, les desgarran la piel de la espalda y los hombros y le producen hematomas en el cuero cabelludo, como le hicieron a Zapata. Con los ojos desorbitados piden agua a gritos, porque sienten sus gargantas resecas solo de pensar que tuvieron al mártir dieciocho días sin brindarle líquidos para obligarlo a desistir de la huelga de hambre que había iniciado pidiendo se tratara dignamente a los reclusos. Zapata nunca pidió que le dieran el agua que le negaban y soportó la tortura con estoicismo.

La noche se les hace eterna a los que mandan en Cuba. Nada más cerrar los ojos comienzan a ahogarse, como se ahogaba Zapata con sus flemas porque el extractor de las mismas que le tenían instalado en el Hospital Nacional de Reclusos no funcionaba. Dicen que los gobernantes saltan en la cama, tiran patadas al aire y se incorporan asustados, buscando oxígeno. Zapata jamás hizo nada de eso.

Fidel y Raúl Castro piden constantemente ser atendidos por especialistas médicos, fundamentalmente urólogos a pesar de no tener problemas renales, y todo porque temen que sus riñones dejen de funcionar como dejó de funcionar un riñón a Zapata. El prisionero de conciencia nunca pidió médicos.

Comentan que los Castro le tienen terror a los hospitales, pues cada vez que ven a un enfermo viene a sus mentes la imagen de Zapata tapado hasta el cuello con una sábana, con vendas que le cubren la cara y que solo dejan a la vista los agrietados labios que rodean un tuvo plástico introducido en su boca. Solo ven a Zapata morir en cámara lenta, alimentado por vía parenteral, consumido por 85 días de huelga de hambre. Solo ven a Zapata demostrándoles que es mejor que ellos, que es mejor que todos nosotros, pues entregó su vida el 23 de febrero de 2010, por amor a la patria que lo vio nacer, por amor al prójimo… Los gobernantes cubanos sienten terror porque temen que el ejemplo de Zapata se multiplique.

También en sus pesadillas aparece la madre del mártir, la Dama de Blanco Reina Luisa Tamayo, diciéndoles, recordándoles que "Zapata vive". Ven a Reina Luisa y entran en pánico. Temen a una mujer de la tercera edad, indefensa, solo porque honra la memoria del hijo asesinado. Por eso la detienen y golpean constantemente.

Por otro lado, temen a los seis prisioneros de conciencia que mantienen recluidos en las cárceles pues no admiten el destierro como condición de libertad. Pedro Argüelles Morán, Librado Linares García, Diosdado González Marrero, Félix Navarro Rodríguez, José Daniel Ferrer García y el doctor Oscar Elias Biscet, nominado al premio Nobel de la Paz, aparecen cada noche en las pesadillas de los hermanos Castro, porque saben que en cada uno de ellos hay un Zapata. Asimismo, los Castro ven a Zapata en cada cubano, en cada persona que se les oponga de forma pacífica. Los Castro no duermen porque saben que su fin está próximo, no duermen por lo que representa Zapata.


 

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