Jueves, 14 de Diciembre de 2017
01:56 CET.
Béisbol: Serie Nacional

¿Quién puede con los Tigres?

Los Tigres de Ciego de Ávila se acordonaron las botas de campeones y en seis juegos liquidaron a los Leopardos de Villa Clara en las semifinales de la 56 Serie Nacional de Béisbol de Cuba.

Tal y como ha ocurrido desde que en 2011 discutieran el gallardete contra Pinar del Río, siempre que ha entrado en la ruleta de los play-off, Ciego de Ávila no ha parado hasta la final. Esto no parece una dinastía, simplemente lo es. Para las tempestades que conmocionan actualmente al béisbol en la Isla, los talismanes de la tierra de la piña marchan viento en popa y a todo zarpazo, cerca de conquistar el primer tricampeonato en 16 años, y el tercero desde 1962.

Los discípulos de Roger Machado aprendieron a jugar series de play-off hace tiempo, específicamente en 2010, cuando eliminaron a quienes eran sus anaranjados verdugos, quienes incluso actualmente le ganan el match particular en postemporada (19-12): los Leopardos de Villa Clara.

A partir de 2010, y tras haber tragado buches amargos como nueve derrotas —tres barrida— consecutivas en sus primeras apariciones después del tramo regular, los Tigres no se han bajado de la cúspide, y proponen una seguidilla de campeonatos que será difícil detener.

En 2010, cuando alcanzaron el tercer lugar, luego de ganar 64 partidos de 90 en la etapa regular, un talentoso colectivo comenzaba a cosecharse. Tenían a prospectos de calidad como el jardinero central Rusney Castillo (hoy día una inversión atascada de los Medias Rojas de Boston), y el antesalista Adonis García (pelotero en ascenso en la reconstrucción actual de los Bravos de Atlanta). También a jugadores hechos como Isaac Martínez, Yorelvis Charles, Yoelvis Fiss —pelotero subvalorado por años, un outfielder sin nervios en juegos decisivos—, el torpedero Yorbis Borroto, en pleno apogeo con el madero y el guante; y lanzadores de la talla de Vladimir García, Maikel Folch —de esporádicas apariciones en el Clásico Mundial—, Valeri García —lamentablemente lesionado—, Alfredo Unzue —un suspicaz siniestro— y el "valeroso" Yander Guevara.

Con esa plantilla, Roger Machado tuvo un plan bien pensado y, al paso de los años, su capacidad de siempre apostar por figuras jóvenes lo aceleró todo. En las últimas temporadas, dos peloteros de los que se desarrollaron bajo la vigía de Machado, José Adolis García y Luis Robert, son ahora mismo par de joyas en el mercado internacional de agentes libres, con vistas a estrenar spikes en la temporada 2017 de la MLB.

Camino a igualar las triples coronas que alcanzaron Industriales, Villa Clara y Santiago de Cuba en ese orden, el Ciego de Ávila dominante de este siglo XXI en el béisbol cubano, ganó de esta manera su pase a la finalísima:

Sin poder ni velocidad: En las bases, esos robos de José Adolis García y Luis Robert desaparecieron desde hace un buen tiempo antes de la postemporada. Entonces, Roger Machado debió jugar más con el hit and run, jugada perfecta para los veteranos bateadores de su line up. Un refuerzo, Dainier Gálvez, se prestaba como anillo al dedo para ese trabajo, que ya hacían al calco Yorbis Borroto y Raúl González.

Para un toque de rapidez en la proa, Julio Pablo Martínez era el más capaz. Machado lo previó todo, porque sabía que el poder de su equipo se había disipado: batearon su primer jonrón a la altura del juego 5; después de 166 apariciones al home. La frecuencia fue cada 52.2 visitas al rectángulo y el cuarto bate, Edilse Silva, aunque produjo nueve carreras, jamás puso a viajar la bola más allá de los límites.

Con hambre beisbolera: Empatar la semifinal a dos partidos significó un esfuerzo excesivo para Villa Clara, teniendo en cuenta que jugaba versus el campeón defensor, y que aparecía en play off por vez primera en su propio estadio desde el 1 de abril de 2014. Entonces, la ambición beisbolera de los Tigres fue mayor y la presión, que aparece como el sol para cada bando, fue menor en los dueños del título.

Veteranía a pulso, ante fuga de talento: Desde que Machado perdió a las talentosas figuras de José Adolis García y Luis Robert, el libreto cambió. El capataz debió girar su atención para mantener la química en el equipo, y se hizo de jugadores veteranos para el reto, dígase: Vladimir Baños, Donal Duarte, Edilse Silva y José Ángel García.

Vencer, más que convencer: Los avileños vencieron, pero realmente no convencieron. Tienen una buena artillería, peloteros que han manejado la presión, pero no se ven tan robustos como en otras ediciones. Esperemos a la final.

Síguenos en Twitter, Facebook o Instagram. Si resides en Cuba, suscríbete a nuestro boletín con una selección de los contenidos más destacados del día. Si vives en cualquier otro punto del planeta, recibe en tu buzón de correos enlaces a lo más relevante del día.

Comentarios [ 1 ]

Imagen de Anónimo

sea quien sea, pero con mi equipo Villa Clara hasta que el uniforme nos separe.