Viernes, 20 de Enero de 2017
18:56 CET.
Política

Cuba, juegos olímpicos y libertades ciudadanas

En el artículo "Después de Río: releamos la sabiduría", publicado recientemente en el diario Granma, Oscar Sánchez Serra, basado en ideas de Fidel Castro, aborda los resultados de la delegación cubana en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

En los encuentros previos a los Juegos de los periodistas con las autoridades deportivas cubanas —según el autor— se "llenaron de medallas, que en Río de Janeiro jamás aparecieron". Afirma que "no se conquistaron no porque faltó el esfuerzo del deportista, sino porque se midió mal o se confundieron los deseos con la realidad", y plantea "alejarse del conformismo para observar que tenemos las potencialidades de superar lo alcanzado" .

A juzgar por sus palabras, de haberse "medido bien y haberse alejado del conformismo"hubiéramos obtenido un mejor resultado. Para ello recomienda poner los escasos recursos donde más dividendos aportan, identificar a tiempo las fortalezas y oportunidades —que él ubica en los deportes de combate—, poner el énfasis en los sistemasclasificatorios, en evaluar con rigor la participación de atletas que se sabe que no van a aportar nada, y en analizar con rigor el comportamiento del atletismo. De esa magistral forma, Sánchez Serra evade las verdaderas causas de la caída sufrida en el medallero olímpico y comete la misma falta que critica: confunde los deseos con la realidad.

Las causas evadidas

La sociedad está integrada por elementos que conforman un sistema vivo. Cuando uno de esos componentes sufre daños que le impiden realizar su función, gracias a la interrelación el daño se traslada al resto de los elementos. Si esa anomalía no se trata a tiempo, entonces abarcará todo el sistema. El perjuicio ocasionado con las restricciones impuestas a las libertades en Cuba hizo metástasis en el cuerpo social. Es decir, se convirtió en la crisis estructural más profunda y prolongada de nuestra historia, cuya solución es imposible sin remover la estructura del sistema. Cualquier análisis del deporte cubano, que ignore esa realidad, resulta inútil y absurdo.

¿Por qué? Porque las libertades ciudadanas guardan una relación directa con el interés, el interés con la economía y la economía con todas las actividades que realiza el ser humano. Y el deporte no es una excepción.

El empleo de enormes recursos para exhibir a Cuba entre las potencias deportivas sin contar con una economía propia y con bajos salarios, se manifestó en el desinterés y el éxodo de los atletas. Ha sido así porque la subordinación del deporte a una ideología convierte a los deportistas de sujetos en objeto de un Estado que asume todos los gastos de su preparación a cambio de poner músculos y pensamiento en función de una razón ajena al deporte.

Lo anterior es válido especialmente en el olimpismo moderno, inaugurado en 1896 bajo la concepción de su fundador, el barón Pierre de Coubertin, quien lo concibió para desarrollar las cualidades físicas y morales como fundamento del deporte; educar a la juventud con un espíritu de mejor comprensión y de amistad para la construcción de un mundo mejor y más pacífico; congregar a todos los atletas del mundo en ese gran festival cuatrienal; realizar competición de atletas individuales, no de países; de amistad, no de enfrentamiento; de unión entre hombres y mujeres de todas las culturas, latitudes, tonalidades, religiones y formas de pensar. Por esas razones el Comité Olímpico Internacional no da los resultados por naciones.

Cuba en las últimas diez ediciones

Obviando la participación en la segunda edición de los Juegos Olímpicos (París, 1900), donde el esgrimista Ramón Fonst obtuvo oro y plata y en la tercera edición (San Luis, 1904), donde se obtuvieron nueve medallas; la subordinación del deporte a la política destaca como la principal causa del descenso sufrido en las últimas diez ediciones.

En Múnich (1972) —momento en que después del fracaso de la zafra azucarera de los Diez Millones Cuba ingresó al CAME y comenzó a recibir una colosal  subvención— se ocupó el lugar 14 con ocho medallas, de ellas tres de oro aportadas por el boxeo. De ahí en adelante, destinando un porciento desproporcionado del Producto Interno Bruto (PIB) a ese fin, se fue ascendiendo hasta ocupar en Barcelona (1992), el quinto lugar con 31 medallas. De ahí en lo adelante la pérdida de las subvenciones sumió a Cuba en una crisis que se reflejó en el descenso en el medallero hasta Río de Janeiro (2016), donde ocupamos el lugar 18 con 11 medallas.

La prueba de que el descenso no es coyuntural lo demuestran los resultados similares en eventos como los Juegos Centroamericanos y Panamericanos. Si la caída en Juegos Olímpicos del lugar 11 en Atenas (2004), al lugar 18 en Beijing (2008) se intentó atribuir a la "labor del enemigo", "jueces vendidos", "peleas quitadas" y "malas decisiones", los recientes resultados no dejan dudas de que la causa está en otra parte. Una de cuyas manifestaciones es el éxodo permanente de los cubanos, entre ellos los deportistas.

Aunque en septiembre del 2013 se dispuso una mayor remuneración para de­por­tistas y entrenadores, el mismo resultó tardío e insuficiente para detener la fuga. A lo que se une la ausencia del derecho a salir y regresar libremente a su país y la prohibición gubernamental de que los atletas cubanos participen en eventos fuera de casa y después representen a su país en las competiciones internacionales.

Una clara manifestación de lo anterior es el nutrido grupo de cubanos que participaron en Río de Janeiro representando a otros países: Lorenzo Sotomayor, nacionalizado en Azerbaiyan, medalla de plata en boxeo; Yasmani Copello, nacionalizado en Turquía, bronce en 400 metros con vallas; Orlando Ortega, nacionalizado en España —a quien el periodista oficialista Randy Alonso tildó de excubano— plata en los 110 metros con vallas; Osmany Juantorena, nacionalizado en Italia, plata con el equipo de voleibol; Libania Grenot, nacionalizada en Italia, finalista de los 400 metros y otros tantos que no alcanzaron el podio.

Resulta evidente que sin las subvenciones, soviéticas o venezolanas, Cuba habría ocupado siempre un lugar más alejado en el medallero. Por tanto, lo que se logró, imposible para cualquier país sin economía propia y sumido en una crisis estructural, resulta imposible de sostener. El crecimiento de PIB de Cuba sufrió un brusco decrecimiento del año 2015 al primer semestre de 2016, del 4% al 1%. Y el pronóstico es que seguirá disminuyendo, a menos que definitivamente se proceda a una reforma estructural que incluya la restitución de las libertades ciudadanas, de lo cual no hay ninguna señal.

Comentarios [ 10 ]

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Oscar Sanchez es Subdirector del diario  Granma y es un guardia rojo fanatico del castrismo. Por tanto, no se le puede pedir que diga la verdad acerca de NADA que roce a la dictadura con el petalo de una rosa.

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el otro dia vi al compañerito mijain lamentandose que su division no hubiera competido el 13 de agosto,para que su medalla tuviera más valor,por ser el día del cumpleaños del innombrable,pero bueno,eso no importaba,el como buen soldado de todas formas se la dedicaba a ese mismo,a quien tu sabes,que poco cerebro en esta mole inutil.......

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Anónimo 19:16

No es un comentario oportunista. La realidad no tiene matices y responde a una base fundamentalmente económica. Si analizamos la lista de los países que encabezan el medallero olímpico, casi todos pueden destinar cuantiosos recursos al desarrollo del deporte. Sin demeritar la labor de Jamaica, su posición es un fenómeno puntual, debido a la genialidad de un deportista. La posición de Cuba ha variado de acuerdo con una realidad artificialmente manipulada. Cuando la URSS subvencionaba al deporte cubano se ocupaban los primeros puestos, ahora que los recursos son menores, nos encontramos en la posición determinada por las condiciones económicas y una politica absurda que no ha sabido evolucionar con los nuevos tiempos.  Nunca he creído en la superioridad de países y sin en realidades tanto económicas como demográficas que pueden ser exacerbadas con politicas erróneas. Incluso desde una concepción puramente marxista, la superestructura está condicionada a la base económica o en otras palabras, no puede haber un deporte desarrollado cuando la gente lucha por sus más elementales necesidades. Sigan buscando justificaciones en agente externos y en intentos por desacreditar lo ya desacreditado y en Tokio volverán a encontrarse en una situación similar. 

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Buen trabajo al vincular la base económica con los resultados. Queda claro que seguiremos cuesta abajo

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@ 02:37

Le explico: Mijain se comunica con otros de su especie en las sabánas de Namibia. Son gestos atávicos que se han mantenido a través de miles de años de evolución.

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Alguien puede explicarme esa fot de Mijaín? que quiso decir o hacer.

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Ya se vio dias atrás que sumando las medallas de los ex cubanos sólo se ascendía un lugar ya q no huba ninguna de oro q es la que impulsa, está bueno ya del mismo tema.

Y si se llevó mucha gente por el sólo hecho de que "estaban clasificados", el remo y el canotaje un montón de atletas, y nada, vi al pobre sablista q el koreano lo maduró, el  TKD sin penas ni glorias, por muy dificil del organigrama, el judo perdiendo peleas en los últimos segundos como bien comentaba Miguel Hernández en otro medio, las pesas en la q estábamos muy bien hace años, solo Hernández clasificado y parece q ya va de retirada. y se pudiera seguir, las dos balistas, en fin hay q trabajar mucho y a Tokyo  q está bien lejos , llevar los q de verdad vayan a hacer algo por la patria.

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El deporte manejado por estado ,sin soviéticos o venezolanos,van en picada como el PIB,no es criticar  por criticar,porque talento hay;pero no economía ni LIBERTAD

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Comentarios tan oportunistas para criticar al sistema cubano como lo que el mismo autor pretende demostrar. Y llevan más de 50 años tratando de desacreditar a Cuba...Y contando

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Excelente.