Domingo, 17 de Diciembre de 2017
19:27 CET.
Juegos Olímpicos

Medallas y sinécdoques

Antes de pasar al meollo de este artículo, debo prevenir al lector de que yo soy uno de esos malos patriotas que se alegran con cada derrota que sufren los atletas de su país en cualquier competición deportiva. Será porque nunca he creído en la sinécdoque Partido único-Gobierno-Estado-Nación o porque desde muy joven me repugnaron las imágenes de aquellos campeones olímpicos que volvían a La Habana a colgarle la medalla al cuello al dictador vitalicio. Consciente de mi prejuicio al respecto, trataré de ceñirme lo más posible a las estadísticas, al examinar aquí los resultados que han obtenido los deportistas cubanos en las recientes olimpiadas de Río de Janeiro.           

Primero, el cómputo global. Los atletas cubanos lograron en Río 11 medallas —cinco de oro, dos de plata y cuatro de bronce— y el país ocupó el puesto 18, detrás de Brasil, España, Kenia, Jamaica y Croacia.  Es el peor resultado de los últimos… 44 años. Inferior incluso a las 13 medallas ganadas en Montreal (1976), que le valieron para alcanzar la octava plaza.

El declive del deporte en la Isla es evidente. Desde el punto de máximo rendimiento, alcanzado en Barcelona en 1992, cuando los cubanos ganaron 31 medallas (14-6-11), la cosecha ha ido menguando: 25 preseas en Atlanta (1996); 29 en Sidney (2000); 27 en Atenas (2004); 24 en Beijing (2008); y 15 en Londres (2012), hasta llegar a las 11 de este año. Si se examina bien, este último resultado es apenas homologable al que obtuvo la recién fundada República de Cuba en los Juegos Olímpicos de 1904 que se celebraron en San Luis (EEUU), cuando con una representación incomparablemente menor y unas condiciones mucho menos propicias, los cubanos ganaron 9 medallas (cuatro de oro, dos de plata y tres de bronce) y terminaron terceros en la clasificación general.

A las Olimpiadas de Río de Janeiro, el Gobierno cubano envió a 123 atletas a participar en 19 especialidades. En San Luis, compitieron cinco atletas en dos disciplinas y todos se pagaron el viaje, hasta "El Andarín" Carvajal, que casi logra medalla en la maratón. Eran otros tiempos. 

La prensa del régimen, que padece de triunfalismo crónico, suele repetir el argumento de la proporcionalidad demográfica: cuántas medallas gana (o ganaba) Cuba por número de habitantes. En la práctica, esto se explica así: si EEUU tiene unas 30 veces la población de Cuba, cada presea obtenida por los atletas cubanos vale por 30 que pudieran ganar los "americanos". En Barcelona, por ejemplo, donde Cuba ganó 31 medallas, Estados Unidos sólo habría "igualado" los resultados de la Isla si hubiera logrado 930 medallas. Si ese razonamiento presuntamente moral tuviera algún sentido, Fiyi, Bahamas, Kosovo y Jamaica serían las primeras potencias deportivas del planeta: todos estos países han obtenido, en proporción a su población total, resultados muy superiores a los del resto del mundo, Cuba incluida. 

En Río fracasaron excampeones olímpicos y titulares de marcas mundiales, ganadores de los Juegos Panamericanos y prospectos a los que la prensa nacional vaticinaba una espléndida carrera deportiva. Fue sobre todo notable la escasa participación y los pésimos resultados en los deportes por equipo. Ni baloncesto, ni fútbol, ni hockey sobre hierba, ni polo acuático: el bajo nivel de las escuadras cubanas no les permite acceder al torneo olímpico. ¿Alguien recuerda cuando el relevo masculino 4 x 100 rivalizaba con EEUU y ganaba preseas de plata? ¿O cuando las voleibolistas imponían su ley en la malla alta y acaparaban medallas en todas las competencias? Hoy Jamaica domina las pruebas de velocidad y en voleibol femenino países como Senegal y Puerto Rico obtienen pasaporte a Río, mientras que las cubanas viven de recordar glorias pretéritas.

Este deterioro general del deporte nacional presenta un rasgo aún más inquietante: los cubanos solo ganan en disciplinas de lucha individual. Con la excepción de una solitaria medalla de bronce en atletismo femenino, todas las preseas conseguidas en Río se lograron en deportes de combate cuerpo a cuerpo: boxeo, judo y lucha grecorromana.

Para colmo, en una de las pocas especialidades colectivas en las que se había clasificado, el voleibol masculino, el combinado cubano perdió todos los partidos. Aunque en este caso debe tenerse en cuenta que los mejores jugadores están en una cárcel de Finlandia, acusados de haber violado en equipo —nunca mejor dicho— a una señora que presuntamente no estaba por la labor.  Al parecer, nadie les había avisado a los fogosos cubanitos de que en ese aspecto los códigos culturales y penales del Caribe y de Escandinavia tienen ligeras diferencias.

Método soviético de ganar medallas

Los triunfos de los atletas cubanos a partir de 1968 fueron posibles gracias a una combinación de factores. El desarrollo del deporte era asunto personal de Fidel Castro, que asignaba al sector un volumen desproporcionado de recursos. El gasto en formación, alojamiento, ropa, comida, viajes y regalos a los triunfadores era cuantioso. En las condiciones de miseria en que malvivía el resto de la población, estos privilegios bastaron, durante un tiempo, para asegurar resultados y lealtad al régimen. A falta de otros alicientes, un gran número de jóvenes se dedicaba al deporte.  El sector consumía así una fracción del Producto Interno Bruto (PIB) que hubiera sido impensable en cualquier otro país, porque en el resto del mundo los presupuestos suelen repartirse de manera más racional para satisfacer las necesidades nacionales, requieren la aprobación del Parlamento y están sujetos al escrutinio de la prensa.

La estrategia copiaba el método soviético de fabricar campeones mediante la concentración de recursos del Estado en determinadas especialidades consideradas más "productivas". A lo que se añadía el humor o las manías del Comandante en Jefe, que bendecía a unos y marginaba a otros. Así, se privilegió al atletismo, el béisbol y el boxeo, pero se ninguneó el tenis, la natación y la equitación ("deportes burgueses", decían los comisarios-entrenadores). En cambio, este prejuicio de clase no afectó a la esgrima, deporte "aristocrático" donde los hubiera, que sí recibió mucho apoyo, al menos durante algunas décadas.

La formación comenzaba en la infancia, en las Escuelas de Iniciación Deportiva Escolar (EIDE) y terminaba, para los mejor dotados, en el equipo nacional. Internos de lunes a sábado, 11 meses al año, los becarios recibían escolaridad (poca) y muchas horas diarias de entrenamiento. La estrategia tenía evidentes fines propagandísticos. Los triunfos en las competiciones internacionales eran una vitrina para exponer la superioridad moral y práctica del comunismo sobre los demás sistemas políticos.

Desaparecidos  los subsidios soviéticos a partir de 1992 y en vías de extinción los procedentes de Venezuela, el sector deportivo cubano va reduciéndose a proporciones más coherentes con el PIB del país y sujetas a un reparto más racional de los recursos nacionales.

Pero la crisis económica no ha sido la única causa del declive. A la limitación de orden monetario se agregan otros factores: la fuga de deportistas de primer nivel que huyen de la Isla en cuanto se les presenta una oportunidad  (sin mencionar a las decenas de peloteros que triunfan en EEUU, por lo menos cinco atletas nacidos en Cuba ganaron medallas en Río, en representación de otros países: Azerbaiyán, Turquía, España, Italia y Estados Unidos); la ampliación de horizontes que representan las nuevas actividades en el sector privado, lo que reduce el atractivo de la profesión deportiva entre los jóvenes; y la senilidad de Fidel Castro, que le impide ocuparse como antes del aparato propagandístico e imponer sus caprichos en lo tocante a la asignación del presupuesto nacional.  La sequía progresiva de triunfos internacionales marcha a la par de la evolución de estos vectores.        

Al evaporarse el mito de que Cuba es una "potencia deportiva", desaparece otro de los pilares propagandísticos del régimen. Ya en los últimos años se había comprobado la mala calidad de la educación y el pésimo estado de los servicios médicos. El fracaso deportivo es quizá más evidente, porque puede medirse cada cuatro años, en oro, plata y bronce. La decadencia del sistema de partido único y economía estatal es imparable y arrastra consigo a la nación cubana. Eso es lo malo que tienen las sinécdoques.

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Comentarios [ 45 ]

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Para los q están hablando de la mala posición de países desarrollados como Canadá, Finlandia etc etc, les aclaro q en esos países lis presupuestos y recursos se dedican literalmente a les Juegos Olímpicos de inviernos. Su población siguen más esos deportes invernales q lis de verano. Así q si cogieron medallas en estos hay q felicitarlos. Reciben lis resultados de esos países en los próximos juegos Olímpicos de invierno y verán si siguen tan atrás en el medallero.

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Ano 17:49  Las medallas no se comen. Lo más comestible son las moneditas de chocolate y de ésas creo que no hay en la isla cárcel.¿De verdad cree que a Noruega le importa mucho no estar en el palmarés de medallas olímpicas? Sus ciudadanos tienen sanidad y educación (de las de verdad) gratuitas, aparte de ser uno de los países con más alto nivel de vida.  

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La comparacion con las olimpiadas de San Luis en 1904 no sirve para nada, porque la tendencia decreciente no se aprecia desde alli. Cuba no logro una medalla olimpica mas hasta Londres (1948) y luego tuvo que esperar a Tokio (1964) para otra mas. La tendencia descendente que se aprecia de Barcelona (1992) en adelante, con repunte en Sidney (2000) tiene su explicacion en el declive economico, del cual derivan otras que menciona el autor (sin que los peloteros vengan al cuento). Aqui tenemos el reverso de la mentalidad de Guerra Fria que presentaba los exitos deportivos  como indices triunfales del socialismo.

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Ano. 17:49 CEST:Mira, te voy a dar una lección gratis, Solshenitzin escribió que "... Patria no es la tierra donde uno abre los ojos por primera vez, ajeno al mundo, sino alli donde te tomaron por el brazo y te dijeron  " ve, eres libre" Y por si acaso, yo nací en la Republica de Cuba, aquella que Fidel Castro hizo desaparecer el 1ero. de enero de 1959; así que yo no tengo que tener ningún amor en absoluto por la isla convertida en la finca de los Castro.

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Sr. Sales antes de pasar a comentar el meollo de su iluminado artículo, debo prevenir al escritor y a sus entusiastas lectores (me incluyo), que soy uno de esos “cubanos a secas” (mondo y lirondo) que sufren cuando otro cubano (ya sea esclavo, cimarrón o liberto) este donde este sufre una derrota en los deportes. Ud. imagina lo que debe ser para un atleta esclavo en cualquier disciplina deportiva, después de realizar un esfuerzo descomunal donde el único pensamiento que prima es vencer, doblegar al contrario, sea quien sea, demostrase que tantos años de sacrificio no fueron en vano. Triunfar, levantar los brazos en señal de victoria, dar saltos, bailar, hincar una o las dos rodillas en el terreno de lidia y dar las primeras gracias a su dios (a despecho de su tirano de turno), enarbolar con alegría su bandera, mi bandera, la bandera de Ud. y de todos los cubanos, no la de “ellos” los verdaderos  y crueles “malos cubanos” (estoy seguro que Ud. no lo es). Imagina la enorme emoción de oír las notas del himno nacional nuestro, cuantas cosas pasaran por esas cabezas, de seguro ninguna tendrá relación con sus amos y sus mayorales. 

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El mongo dice q llamo al inder preguntando si pa tokio iban a incluir las carreras d chivichanas .o peleas de papalotes con cuchillas.y le colgaron el teléfonoEl guanajo de guanajay. 

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canada,belgica,finlandia,noruega,todos tienen menos medallas que cuba,es cierto,pero ,perooo,adivinen cuantos cubanos estan locos por mudarse para esos paises sin medallas?ademas seamos siceros :los cubanos van en inferioridad de condiciones ,a los siete les quitan la leche y a forrajear lo que encuentren,nada que el pan con guayaba nunca le a ganado al pan con bistec

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Y que tiene que ver la foto del cagaandante con este articulo? esta fuera de topico y lugar, un meme ridiculi, que masoquismo y ganas de joder

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Lo cierto es que el deporte en Cuba está politizado y lo utilizan como una carta de presentación de desarrollo social, lo que está muy lejos de la realidad, basta con ver las instalaciones deportivas en el estado deplorable en que se encuentran y así toda la nación de pésima infraestructura en acueductos, carreteras, viviendas, etc. y sin ni un vaso de leche para la tercera edad ni para los niños mayores de 7 años, que le den por el culo a los Castros, alcarajo las medallas, estuviese más orgulloso de mi país sin medallas pero con una población bien alimentada,  atendida y viviendo en una real democracia.

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Estuve leyendo diarios y grandes portales de noticias como Infobae, y en todos se omite casi por completo las medallas de Cuba. Y que no vengan a decir los chovinistas que es por envidia, sino porque ya muchos están claros que no son triunfos para el pueblo cubano sino para los tiranos.