Lunes, 11 de Diciembre de 2017
10:25 CET.
Serie del Caribe

¿Qué nos deja la Serie del Caribe?

Durante la pasada semana, la Serie del Caribe acaparó la atención de la afición cubana de este deporte, que durante la última década ha cedido terreno ante el fútbol en el gusto de los jóvenes.

Podría decirse que el desempeño de nuestra selección fue decepcionante si hubiese existido algún motivo para esperar más. A pesar del título alcanzado en la pasada Serie, y de la promoción de este equipo a través de los medios como el más completo de los últimos tiempos —"mejor que el de Toronto y mejor que el de Premier 12"—, la Serie del Caribe reafirmó un hecho: el béisbol cubano ha tocado fondo.

Aficionados entrevistados en la televisión esta semana fueron lapidarios: "La Serie Nacional no tiene calidad ninguna". Los números hablan por sí solos. Nuestros pitchers fueron castigados por los rivales; y los bateadores, ante un pitcheo superior, en Dominicana se vieron maniatados. En los dos primeros juegos recibieron 21 carreras y anotaron 4, con una sequía total de jonrones.

¿Cómo se explica que se hayan anotado tan pocas carreras (11 en los cinco juegos) cuando Yulieski Gourriel, por ejemplo, "el mejor pelotero de Cuba hoy", estuvo entre los que más hits conectaron? Porque se conectó sobre todo inoportunamente, con las bases vacías. No es lo mismo ser un gran bateador que un bateador oportuno. Esa es la diferencia entre Lourdes Gourriel padre, "el oportuno", y Yulieski Gourriel, quien no acaba de convencer a una buena parte de la afición, justamente porque no siempre batea cuando hace falta.

Pero en justicia, hubo ocasiones en las que se embasó y fallaron quienes venían detrás. Alfredo Despaigne nunca mostró su poderío al bate. Se dice incluso que no estaba entrenando, y aún así, fue incluido en el equipo. Quizás haya sido lógico y justo con el pelotero confiar en su nombre, ¿pero cuánto había que esperar para sentarlo, o al menos bajarlo del importante cuarto turno, en un evento tan corto?

La victoria ante el equipo de República Dominicana, no el más débil sino el más desafortunado de la lid, levantó la moral de los nuestros y despertó esperanzas en los aficionados menos escépticos.

Pero el juego contra México nos devolvió a la realidad.

Antes de ese partido, el ex director de Industriales, Rey Vicente Anglada, y dos comentaristas deportivos, analizaban lo sucedido en la Serie. Uno de los planteamientos más interesantes fue que "los peloteros cubanos son más talentosos que estos [por los cubanos que jugaron con otras novenas], lo que pasa es que no están a ese nivel, no están acostumbrados a ese pitcheo".

Para sostener este argumento se refirieron a los peloteros cubanos que se han visto jugando con estos equipos: Adonis García, Dariel González, que estuvo de líder de los bateadores, Yuniesky Betancourt, verdugo del pitcheo cubano con el equipo de México, líder en impulsadas. Incluso el campeón del Derby de jonrones fue un cubano… de otro equipo. Los comentaristas afirmaron que no eran famosos aquí, pero han mostrado muy buen nivel en esas selecciones.

El desempeño de esos jugadores justamente parece demostrar la baja calidad de nuestra Serie Nacional, y el desarrollo que podrían alcanzar los jugadores que permanecen en el país. ¿Por qué se ha demorado tanto la entrada de peloteros cubanos en ligas extranjeras; por qué muchos han tenido que "desertar" para explotar todo su potencial; por qué eso les ha costado renunciar a representar a su país de origen en torneos internacionales?

Las preguntas parecen irrelevantes cuando nuestras autoridades son ahora las más interesadas en insertar a los deportistas cubanos, como ya ocurre, en ligas foráneas. Incluso el lenguaje de los comentaristas deportivos ha cambiado. Ya no se refieren a los peloteros que se han ido como "traidores". A Yuniesky Betancourt le llamaban familiarmente "Riquimbili" Betancourt.

Pero como es costumbre en Cuba, se cambian las políticas sin reconocer que las previas fueron erradas y condujeron al estancamiento, sobre todo si fueron políticas de Fidel Castro. Se cambian las políticas, pero solo hasta donde es necesario para mantener el control. Ese es el objetivo, no podemos confundirnos al respecto. Si se "permite" (como un padre a un hijo ¿o como un dueño?) a los deportistas insertarse en ligas extranjeras, no es para que exploten todo su potencial individual y vivan lo mejor posible de lo que mejor saben hacer.

Si se "permite" ahora y hasta se estimula, es para sacar del sótano el deporte cubano y exhibir los logros deportivos de la Isla y del deporte ¿revolucionario? Y para unir lo útil a lo agradable con el aporte de los atletas a la economía.

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Comentarios [ 1 ]

Imagen de Anónimo

El decadente beisbol es un simple reflejo de un decadente,ineficiente y dictatorial modelo,sobretodo economico que desde hace mas de medio siglo ha engañado a todo un pueblo,que con el mas puro control de los medios de difusion masiva al estilo estalinista,ha tratado de sobresaltar sus escasos y nada durables logros,criticar,sin cuartel a los del supuesto enemigo y por supuesto esconder los logros de este ultimo.pero no hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista