Jueves, 14 de Diciembre de 2017
23:39 CET.
Serie del Caribe

Tigres de Ciego de Ávila fueron mansos gaticos en Quisqueya

Rubén Rodríguez, ilustre cronista deportivo cubano, expresaba que un equipo no es tan bueno cuando gana ni tan malo cuando pierde. El béisbol no es una ciencia exacta.

En Cuba, los Tigres avileños campeaban por la pradera. Es la mejor novena de la descafeinada Serie Nacional. Tienen tres abridores de garantía, relevos intermedios decentes y un cerrador de lujo como Yunier Cano.

A la defensa son un cerrojo. En un béisbol de guantes descosidos y fundamentos amateurs en los cortes de pelota y tirar a la base adecuada, Ciego presenta una línea central fiable y jardineros de brazos potentes.

Osvaldo Vázquez, su receptor, no es un desecho de virtudes detrás del plato. Ya al bate es otra cosa, pues puede pegar jonrones por cualquier ángulo del terreno.

En las esquinas, el veterano Ariel Borrero y Yeniet Perez, ambos refuerzos de Villa Clara, conjugan defensa y oportunidad al bate. ¿Qué les faltaba a los Tigres para reforzar su equipo? Bueno, un receptor defensivo, dos abridores de calidad y varios relevos situacionales que dieran strike.

Quizás un par de bateadores para emergencias o rotar ante pitchers derechos y zurdos. Por vez primera, una novena cubana llegaba en su mejor momento a la Serie del Caribe.

Villa Clara y Vegueros de Pinar del Río, a pesar de conquistar el título en San Juan, pasaban por una mala racha de resultados antes de arrancar el Clásico caribeño.

Pero los sesudos que rigen el deporte de las bolas y strikes, con su vieja mentalidad, hicieron lo que siempre sucede en Cuba a la hora de armar un equipo para eventos internacionales: blindarlo con los mejores jugadores que van quedando en la Isla.

Indiscutiblemente con Alfredo Despaigne, Yulieski Gourriel y Yosvany Alarcón se puede ganar el torneo con mayor soltura.

Pero una novena no es solo de nombres. Ese matiz no lo acaban de comprender los burócratas beisboleros. Fue un error llevar a Despaigne. Es, de calle, el segundo mejor pelotero cubano de los que no han saltado la cerca. Pero estaba de vacaciones después de dos años de jugar a caballo entre la liga profesional japonesa y cualquier encuentro sin importancia con el equipo nacional.

Despaigne es convocado hasta para picar el cake. Y se vio en la grama de Quisqueya. Descoordinado en el swing y fuera de forma. Solo impulsó una carrera, en el momento de recoger los bates contra los Venados de Mazatlán, cuando ya el juego estaba decidido.

Por su parte, Yulieski Gourriel, nadie lo discute, es un jugador de postín. Posee cinco herramientas y un swing ultrarrápido. Es la última joya de la corona de un béisbol que no acaba de tocar fondo.

Ya se sabe que sueña con jugar en la MLB sin marcharse de Cuba. Mientras espera el momento, se entrenó de manera especial y su bateo en la decadente liga local presagia un récord ofensivo para frotar los ojos.

Tal vez para complacer a Yulieski —desde que se mudó a La Habana y tiene en su agenda telefónica a ciertas amistades poderosas— se le ha convertido en un jugador consentido.

En el verano abandonó el equipo nacional después de que el piloto Roger Machado no convocara a su hermano Lourdes Junior. Tras su perreta, nadie sabe por qué, lo complacieron.

Lourdes Junior tiene pinta de Grandes Ligas a la vuelta de dos o tres años. Aún debe pulir detalles. Pero para convocar al hermano menor de la dinastía Gourriel, había que dejar en Ciego de Ávila a un moreno fibroso de 19 años llamado Robert Luis Moirán.

Apunten ese nombre. Tiene todas las papeletas para llegar a donde se proponga. Junto a Yusnier Díaz, firmado por 15 millones, Lázaro Armenteros, Orlando Martínez y Jorge Luis Oña, todos fuera de Cuba, son los jardineros más talentosos que tiene la pelota nacional.

De cualquier manera, nombres más o menos, no se puede ocultar el gran problema del béisbol cubano. La Serie Nacional está dos pasos por detrás del resto de las ligas caribeñas.

El concepto de pitcheo y el trabajo de los lanzadores es absolutamente horrible. Seguimos con la estúpida teoría de los pitcher-héroes. Aquellos tipos de la época de nuestros abuelos que lanzaban nueve innings cada tres días.

En Cuba los relevistas se utilizan en momentos de necesidad, no como estrategia. Los números de los pitchers avileños son de apaga y vamos. 28 bases por bolas en cinco juegos. El doble del resto de los equipos. Y un WIP superior a 1.70.

El comando de lanzamientos fue de peloteros cadetes. Las herramientas de liga azucarera: recta —solo Vladimir García, Cano y Miguel Lahera pueden tirar consistentemente más de 90 millas— slider y curvas.

El cambio de bola, se los debo. Rectas cortadas y otro tipo de lanzamiento es una asignatura pendiente. Si el pitcheo colectivo de un equipo promedia más de seis carreras limpias por juego, por favor, recojan la carpa.

Sumen además que los bates estaban fríos. Promediaron 213 colectivamente: dejaron demasiados corredores en base y no pegaron jonrones.

Yulieski fue el único que dio la cara. Bateo 450. Pero solo impulsó una carrera, y como casi siempre, falló en momentos álgidos, aunque empujó con fly de sacrificio la carrera del empate frente a Dominicana.

Gourriel, como Despaigne, fueron convocados para empujar carreras. Por tanto no cumplieron su trabajo.

Visto lo visto, la única solución aconsejable para la pelota nacional es crear una liga profesional similar a sus homólogas del Caribe. Ya la Serie Nacional como espectáculo no tiene sentido. Para sacar al béisbol del pantano habrá que dar un giro de 180 grados y dejar las consignas y mojigaterías.

No queda claro si las autoridades locales están preparadas para ello. Parece que no.

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Comentarios [ 3 ]

Imagen de Cubanón Regusanón

A los Castroya no les interessa si se gana ose pierde untorn de beisbol, lo que ls iteresa es seguir aferrados al poder cuestelo que cueste. Me da pena por los pelotero por too el que sirve bajo la égida de ls Catro termina igua, perdieno.

Imagen de Anónimo

Me alegro que pedieran no por ellos, sino por el petulante y estúpido gobierno que los envió allá. Aunque ya a esos tiranos nada les importa. Que se caiga el mudno mientras no se caigan ellos, esa es su filosofía actual y claro,  seguir solapadamente dañando la democracia y las libertades en todo el mundo porque esas categorís son incompatibles con ellos.

Imagen de Anónimo

 amigo Ivan,... ya se que sabes donde está la clave, pero te pregunto .... aceptaran los castro una liga profesional independiente que se escape de su control o tendremos primero que acabar con el socialismo.(CENTRO DERECHA CUBANA)