Sábado, 16 de Diciembre de 2017
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Análisis: Juegos Panamericanos Toronto-2015

Poner los pies en la tierra

Incluso los más pesimistas, lejos de ser atontados comisarios políticos, me advirtieron: mi pronóstico de que Cuba iba a perder el segundo lugar en Toronto estaba matizado más por discrepancias políticas que por la coherencia o el análisis.

"Estas equivocado de lado a lado. Aquí no funciona casi nada. Pero el deporte tiene una calidad indiscutible. Es muy difícil que Canadá o Brasil superen a Cuba. Eso va suceder, pero dentro de ocho años. El odio hacia el Gobierno te afecta el discernimiento", me comentó un vecino con el que suelo tener encendidas polémicas políticas y deportivas.

Me gusta tirarme a la piscina y vaticinar. Es mi trabajo. Escribir una frase como "Cuba va perder el segundo lugar con Canadá", no estaba motivada por razones de índole política.

Charlé con un funcionario del INDER antes de comenzar los Panamericanos, y este me aseguró: "Antonio Becali, el presidente del INDER, está mal asesorado. Creo que ese pronóstico de mantener el segundo lugar lo va a embarcar. Aunque si Cuba no lo obtiene, Antonio no es culpable de nada. Ese trabajo le pertenece a Cristian Jiménez, el anterior presidente. Probablemente no pierda el puesto si fracasan".

Tengo mis dudas. En una nación donde se le da más relevancia a lo político que a lo económico, cualquier derrota, aunque sea deportiva, conlleva encendidos análisis. Se producen harakiris y ruedan cabezas.

Dos horas de internet, buscando detalles sobre los equipos que Estados Unidos, Canadá y Brasil llevarían a los Panamericanos, fue suficiente para comprobar que en Toronto era muy complejo obtener el segundo lugar. Los únicos que no se daban cuenta eran las autoridades y los periodistas oficiales.

Los organizadores canadienses se habían tomado en serio el torneo. La preparación fue esmerada. El equipo de ciclismo, por ejemplo, tenía tecnología de punta. Tanto el Estado de Canadá como diversos patrocinadores empresariales canalizaron recursos y dinero.

Incluso en caso de que Cuba hubiera obtenido 50 medallas de oro —el pronóstico de la Isla— éstas no hubieran sido suficientes. Si hay que señalar un culpable del naufragio en Toronto, sería la desinformación, el triunfalismo descocado y el poco rigor de los encargados de dar un vaticinio.

No hay que ser un experto para saber que en Cuba el deporte es una vitrina de mercadotecnia política. Una herramienta para demostrar los beneficios de una revolución incapaz de llevar un vaso de leche en el desayuno o un bistec de res a sus ciudadanos en la cena.

La práctica deportiva en la Isla está hipertrofiada. La estructura es la correcta. La idea de promover el deporte desde la base, con una cadena de escuelas deportivas y academias provinciales, ha funcionado.

Desde luego, cuando el Kremlin giraba los cheques en blanco a cambio de fidelidad, la bonanza deportiva fue superior. Entrenadores llegados de Europa del Este cimentaron una metodología de primer nivel.

En Cuba hay miles de entrenadores deportivos de calibre. Con la desaparición del comunismo soviético, muchos hoy trabajan como porteros de hoteles o manejan taxis privados.

Ya el famélico Estado no tiene dinero suficiente para apoyar al voluminoso movimiento deportivo nacional. Cientos de terrenos deportivos se perdieron o se destruyen por falta de mantenimiento.

Si usted se da una vuelta por centros donde se preparan deportistas de alto rendimiento, notará las precarias condiciones de vida y entrenamiento. La FIFA, a cambio de un voto a favor del sinvergüenza de Blatter, otorgaba un millón de dólares a la federación local. También donó una cancha sintética que se pudre en un almacén estatal.

¿Qué se ha hecho con ese dinero? Un misterio. Pues el terreno del Pedro Marrero es un patatal y las condiciones del estadio, lamentables, con el techo repleto de goteras.

Debido a la fuga imparable de deportistas en busca de libertad financiera, el régimen autorizó la contratación de atletas en el exterior. Pero el entramado es tan complicado, que según un futbolista "cuando el INDER me consiga un contrato en el extranjero ya seré un abuelo".

Entonces se viene produciendo una desbandada. Legal, de balseros o abandonando sus equipos en las ciudades donde compiten. Los casi 40 atletas —según una fuente del INDER— que huyeron en Toronto, es la cifra más alta de atletas que abandonan una delegación deportiva cubana.

Ni siquiera en los Juegos Centroamericanos de Ponce 1993, en pleno "período especial", tantos atletas saltaban la cerca. Ahora mismo, días antes de conformar la preselección juvenil para el campeonato mundial de béisbol, peloteros de proyección como Joan Oviedo y Orlando Martínez, ambos de La Habana, emigraron del país.

Ya son tantos los que se marchan que noticia son los que se han quedado en Cuba o si los que se han ido en algún momento vendrán de visita. Los tracatanes de la autocracia se preguntan cuándo tocará fondo el declive cualitativo del deporte en la Isla.

Si el Estado no cambia su mentalidad, dentro de cuatro u ocho años, Colombia, México y probablemente Argentina nos pasen por el lado en próximos Juegos Panamericanos.

Los defensores a ultranza del gobierno se desgañitan recordando las glorias pasadas, justificando el fracaso con el embargo estadounidense, el robo de cerebros o cualquier pretexto potable para zombis o tontos útiles.

No tienen un plan para salir de la crisis. La solución es abrir el deporte a los negocios. El deporte moderno es de clubes y es patrocinado por el sector privado. Hay disciplinas que cuentan con subsidio estatal. Pero los deportes con más seguidores son negocios empresariales.

Supongo que los asesores del régimen conocen esos detalles. Pero sus mentes estrechas, adiestradas en la confrontación, el sigilo y mantener su poder, no están entrenadas para ser creativas.

A una mata de mango no se le puede pedir aguacates. Al final del trayecto "próspero y sustentable" que nos vende la narrativa del general Raúl Castro, seremos una potencia en boxeo y pelota, deportes de toda la vida en Cuba. O probablemente ni en ésos.

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Comentarios [ 10 ]

Imagen de Anónimo

Revisa los datos bien, periodista, porque creo que en Ponce 93 fueron más de 40 los que se quedaron en Puerto Rico.

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Para el Anónimo - 31 Jul 2015 - 3:03 pm.Creo que te quedaste corto, será del 12 puesto para abajo,...toma en cuenta que algunos deportes van a desaparecer en Cuba, ejemplo hockey sobre cesped, otros sin patrocinadores y que no son rentables también serán afectados,....solo baseball y boxeo,...ni futbol porque en eso los otros países nos llevan años luz de ventaja......nadie debe llorar por eso, es la realidad, por eso los deportistas que se pueden pirar ahora, que lo hagan,...después ya no va a haber ni quién haga deporte, todo el mundo a pinchar para comer, se salvarán aquellos que hagan deportes donde su familia pueda pagar entrenadores privados o estén en clubes con financiamiento privado, .,,,,así es como funciona en el resto del mundo

Imagen de Anónimo

El PIB por habitante de cada país debe tener relación directa con los títulos alcanzados,el puesto normal que Cuba debe tener en los panamericanos es después del 7mo.  

Imagen de Anónimo

Síganme en facebook.com/tony.planas.71 y vean algunas fotos de Manzanillo, Cuba, Julio 2015. Incluídas están las del "campo deportivo" de Manzanillo para que vean su decadencia.

Imagen de Anónimo

La autocrítica solo concierne y se exige a los de abajo, los de la cúpula, causantes de miles de errores económicos y de otra índole que han llevado al país a la ruina,no ha sido practicada por ellos, y menos por los medios informativos y la absurda asamblea nacional que es algo inútil e irrisorio

Imagen de Anónimo

Debacle y a todo nivel. Ayer sin ir más lejos, los niños famélicos de un país miserable como Nicaragua, derrotaron a la selección cubana en el mundialito sub12 de baseball que se realiza en Taiwan.

Imagen de EL BOBO DE LA YUCA

Más un artículo de "picotillo" de Iván. Y, como le sucede con frecuencia, con errores de razonamiento. Afirmar: "Incluso en caso de que Cuba hubiera obtenido 50 medallas de oro [...] éstas no hubieran sido suficientes" pasa por alto que si un pais gana, otro(s) pierde(n) esa(s) medalla(s), por lo que no puede comparar las hipotéticas 50 con las que los otros ganaron, sino que la cuenta tendría que ser hecha analizando las que se perdieron para los que quedaron al frente en el medallero. 

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Para Anónimo - 30 Jul 2015 - 12:26 pm.Este no es un artículo sobre los Panamericanos ni sobre la historia de Cuba en estos juegos. Es otro tema.

Imagen de Anónimo

De acuerdo con muchos de los argumentos, no obstante me gustaría ver un trabajo periodistico mejor documentado. Soy lector del diario y no suelo poner comentarios pero en esta ocasión quisiera sugerir a los periodistas (en general), que documenten mejor sus artículos, de lo contrario este se convertirá en el Granma de la oposición y perderá toda su atracción. Vasta es la información sobre Cuba en panamericanos y un estudio estadístico ¨básico¨ sustentaría la nota muy bien.

Imagen de Anónimo

Me quedo con la última frase: "probablemente ni esos". Si no se cambia la mentalidad, y no hay visos de que cambiará, el declive es imparable. Y la culpa no es de los que se "quedan" es de los que permiten con su decidia que se queden. En vez de motivarlos e insentivarlos los juzgan de traidores