Viernes, 30 de Septiembre de 2016
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Béisbol: Serie Nacional

Los Tigres de Ciego de Ávila, la mejor novena de la pelota local

2015 vuelve a ser "el año del tigre". El equipo avileño que dirige el ex receptor Roger Machado ya había conquistado su primera corona en la temporada 2012, al desbancar a Industriales en cinco partidos.

El béisbol cubano actual es sumamente parejo. Por años fue dominado por los de siempre: Industriales, Pinar del Río, Santiago o Villa Clara.

Hay que remontarse a 1979, cuando Sancti Spíritus sorprendió a rivales de mayor caché, o a 2001, cuando en un dramático play-off al mejor de siete frente a los gallos espirituanos de Yulieski Gourriel y Frederick Cepeda, los sabuesos de Holguín nublaron el cielo de voladores tras su inesperado triunfo.

La pelota en la Isla se juega "a camisa quitá". Algunos partidos parecen de manigua debido a los guantes descosidos, lanzadores que tiran más bolas que strikes y estrategias que dejan con la boca abierta a los entendidos.

Pero desde hace un lustro, las novenas que solían mirar por encima del hombro se fueron desinflando dada la fuga incesante de peloteros talentosos.

Industriales, el equipo de La Habana, ha sido el que más ha sufrido con el éxodo. Se podrían armar tres clubes con peloteros que optaron por jugar en el béisbol profesional y administrar libremente sus finanzas.

Pero también Santiago, Villa Clara y Pinar del Río han disminuido su poder de juego con la emigración de varias estrellas en ciernes que escapan de una liga donde juegan todo el año, pero cobran salarios de obreros.

La situación es aprovechada por otros equipos, antaño menores. Aunque no se puede decir que Ciego de Ávila sea una novena sin empaque. Ya en los 90 tuvo una generación dorada con jugadores sobrados de talento y jamás pudieron ganar nada.

Hace dos años perdieron a su cotizado jardinero central Rusney Castillo, el salario más alto de un pelotero cubano en la MLB. Un joven prospecto como Yozzen Cuesta saltó la tapia y veteranos al estilo de Mario Vega y Yorelvis Charles hicieron mutis.

Los Tigres, hoy

A día de hoy, los tigres de Ciego son la mejor novena al campo de Cuba. En una pelota donde la defensa promedia 974, los avileños rondan 980. Su torpedero Yorbis Borroto no es gran cosa desplazándose a los lados, pero resulta muy seguro en las jugadas que deben ser out.

Probablemente el pelotero de más talento del equipo sea el comodín de cuadro Raúl González, bueno a la defensa y bateador de raza. Detrás del plato tienen en Osvaldo Vázquez a un toletero consistente y un bateador de cloche.

Por su parte, el jardinero derecho José Adolis García, a sus 22 años, ha explotado definitivamente. Posee un cañón en su brazo derecho y batea líneas hacia todas las partes del terreno. Como primer bate, disparó 11 jonrones e impulsó 59 carreras.

Además, en el banco espera su oportunidad un pelotero de 18 años que va a hacer historia. Apunten su nombre: Robert Luis Moiran.

Por su parte, el manager Machado supo pedir refuerzos con mucho tino. El bullpen de los Tigres, junto al de los Vegueros de Pinar antes de desarmarse, es de lo más confiables en Cuba.

Tres abridores de calidad como Yander Guevara, Vladimir García (que debido a una lesión no tuvo una buena temporada) y el refuerzo de Villa Clara, Alain Sánchez, suelen controlar los partidos.

Atrás, para matar, Machado se apareció con un novato como Yunier Cano, que dispara las rectas de dos costuras hasta 96 millas. A la hora cero, Ariel Borrero y Yoelvis Fizz rindieron un mundo.

Ciego de Ávila fue, pues, un equipo redondo. De largo, la novena que mejor desempeño tuvo en la segunda vuelta y, a la postre, favorita al título.

Los Piratas de la Isla pusieron el color

Los Piratas de Isla de la Juventud resultaron un equipo sin historia y sin grandes nombres. Pero guapos a más no dar. A los isleños les faltó pitcheo. Sus abridores, excepto el refuerzo Yoalkis Cruz, no pasaron del tercer inning.

Si el prometedor zurdo de Las Tunas Darién Núñez, con una recta poderosa de 93 millas y una curva de nivel, se hubiese tomado el béisbol en serio, el resultado para la Isla pudo haber sido otro.

Todos los juegos ganados en el play-off por los Piratas fueron gracias a su bullpen. El dúo de Danny Aguilera y Héctor Mendoza era al seguro.

Su line-up regular conectó casi diez hits por partidos, pero le faltó poder. En el béisbol moderno es muy difícil ligarle tres hits a un pitcher de calibre. Los rompecercas justifican sus fabulosos salarios por esa capacidad innata de cambiar con un golpe de muñeca el marcador de un partido.

No obstante, los Piratas supieron jugar con entrega, bateo oportuno y un manager que fue diestro en manejar sus piezas en el juego pequeño. Tienen a un campo corto de 20 años con manos de seda. Se llama Alfredo Rodríguez, y es oriundo del municipio habanero de San Miguel del Padrón.

Después del cienfueguero Erisbel Arruebarrena, ahora en la MLB, Rodríguez es de lo mejor al guante en la pelota cubana. Espectacular fildeando, excelente desplazamiento y potente brazo.

En la final, Isla de la Juventud dio la cara y puso el color. Ciego de Ávila añadió la maestría.

Comentarios [ 2 ]

Imagen de Anónimo

Isla de la Juventud no se quedó corto, llegó al séptimo juego. Ya sabemos y es retórico decir que la pelota cubana ha descendido y mucho, o sea, que ni Ciego de Avila es un gran equipo, pero bueno, al menos eso entretiene a los cubanos en Cuba..

Imagen de Anónimo

 ahora que se acabo la temporada de este circo romano... a escapar como Espartacos.. el mundo libre los espera.......ah!... el cagandante vuelve a tener diarrea...que ganas tenemos que se........( INFILTRADO EN PUNTO CERO)