Martes, 27 de Septiembre de 2016
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Béisbol

¡Felicidades, Miñoso!

A pesar de la discordancia acerca de la fecha de nacimiento de Saturnino Orestes Armas Miñoso Arrieta, conocido popularmente en Cuba por Miñoso y en Estados Unidos por el apodo de "Minnie", todo indica que el pasado 29 de noviembre el legendario pelotero arribó a sus 89 años de edad.

La fecha es una oportunidad para rendirle un justo homenaje, para felicitarle por su elección al recién fundado Salón de la Fama del béisbol cubano, por su próxima exaltación en el Juego de las Estrellas que tendrá lugar el 29 de diciembre en Bayamo y para colaborar al rescate de la memoria beisbolera en la cultura popular.

Miñoso, como la casi totalidad de los niños cubanos, comenzó a jugar pelota en su barrio hasta que, en los años 40 del siglo pasado, la estructura integrada por cuatro circuitos beisboleros generalizó el juego en el país. Esta estructura incluyó a todos los estratos sociales y devino fuente de talentos: el circuito profesional, que se desarrollaba fundamentalmente en la capital; el semiprofesional, patrocinado por empresas que incluía jugadores de origen humilde, negros, blancos y profesionales veteranos; el de los  centrales azucareros, que abarcaba a todas las provincias y estratos sociales; y el amateur, de clases medias y altas, que se desarrollaba en los clubes sociales sin presencia de negros.

Nuestro homenajeado, nacido en el municipio de Perico, Matanzas, comenzó en el equipo del vecino Central España, que formaba parte del circuito azucarero. Posteriormente jugó con equipos del circuito semiprofesional como el Cuban Mining Team de Oriente, el Partagás —en el que curiosamente la primera base la cubría una mujer— y el Ambrosía. Luego debutó en el circuito profesional con los Tigres de Marianao, donde jugó hasta 1960, con excepción de 1947 y 1948, debido al pacto que se suscribió entre la Asociación Nacional de Béisbol Profesional de Estados Unidos y la Liga Cubana, por el cual atletas de su talla no pudieron jugar en su propio país.

En 1947, Miñoso jugó con los New York Cubans que ganaron la Serie Mundial de las Ligas Negras en Estados Unidos. En 1948 comenzó en las Ligas Mayores con los Indios de Cleveland, equipo que el año anterior había roto la barrera racial en la Liga Americana y donde fue designado Novato del Año. En 1949 jugó en las Ligas Menores.

En 1951, Miñoso pasó a los Medias Blancas de Chicago, donde en las temporadas 1952-53 y 1956-57 recibió la placa de Jugador Más Valioso.

De 1958 a 1959 regresó a los Indios de Cleveland. Entre 1960 y 1961 volvió a jugar con los Medias Blancas. Y cada año regresaba a Cuba para jugar con el Marianao (según relata Roberto González en su libro La gloria de Cuba: historia del béisbol en la Isla, Miñoso tenía un Cadillac convertible que traía y llevaba a Estados Unidos en el trasbordador City of Havana, algo impensable para nuestros actuales peloteros.)

En 1962, "Minnie" estuvo con los Cardenales de San Luis. En 1963 con los Senadores de Washington. En 1964 retornó a los Medias Blancas. Entre 1965 y 1973 jugó en la Liga Mexicana, donde lo apodaron el "charro negro". Y en 1976, ya con 53 años, jugó varios partidos con los Medias Blancas, donde terminó su carrera en el mundo de las bolas y los strikes en 1980.

De 5 pies y 10 pulgadas de estatura, y 175 libras de peso, poseedor de un brazo vigoroso, cubriendo la tercera base o el jardín izquierdo, en 1957 Miñoso fue líder en dobles; en 1960 líder en hits y en elevados de sacrificio; en tres oportunidades fue elegido Guante de Oro, líder en triples y en bases robadas (le llamaban el "cometa cubano"); en cuatro temporadas bateó más de 300, empujó más de 100 carreras y anotó más de 100; terminó con un promedio de bateo de 324 en 138 juegos; y en siete oportunidades fue seleccionado al Juego de las Estrellas de la Liga Americana.

En 1976, a la edad de 51 años, se convirtió en el segundo jugador de más edad en lograr un indiscutible en un partido de Ligas Mayores, y el 5 de octubre de 1980, con 57 años, se convirtió en el jugador de más edad en comparecer al plato. Jugó en las Ligas Mayores en las cinco décadas que van de la del 40 al 80. Brilló en la Liga Cubana, en las Ligas Independientes de Color y en las Mayores, se le reconoce como el primer jugador negro cubano y latinoamericano en aparecer en un partido Todos Estrellas.

Por su trayectoria, en 1983 fue exaltado al Salón de la Fama del béisbol cubano de la ciudad de Miami, y espera ser incorporado al Salón de la Fama de Cooperstown en la próxima elección.

La trayectoria de Orestes Miñoso, negro y pobre, nacido en un central azucarero, encierra muchas enseñanzas respecto al profesionalismo y la discriminación racial, dos temas de actualidad en la Cuba de hoy.

¿Adiós a las exclusiones?

La pelota nos llegó de Estados Unidos de la mano de cubanos blancos que vivieron o estudiaron en aquel país. Sin embargo, en Cuba, donde las guerras de independencia fomentaron la unidad entre todos los cubanos, a pesar de la persistencia de la discriminación racial, resultaba contradictorio e inaceptable que negros y blancos no pudieran participar y disfrutar de un entretenimiento que junto al baile y la música conformaban las raíces de la nación.

Por las razones anteriores, en la República las luchas cívicas y la conjunción de diferentes intereses terminaron por eliminar las barreras raciales en los campeonatos profesionales y en los circuitos semiprofesionales y de los centrales azucareros, lo que explica el alto número de cubanos, de origen humilde, negros y mulatos, que sobresalieron en el mejor béisbol del mundo.

Aunque la mayor parte de la población cubana es de tez blanca, el arraigo de la pelota en nuestra cultura posibilitó que la mayoría de los peloteros que emergieron desde las primeras décadas de la República fueran negros y mulatos que ascendieron hasta la pelota profesional.

Al abolirse el profesionalismo en 1960, implantarse fuertes restricciones a la emigración y perderse la oportunidad de jugar en los circuitos profesionales, se generó el éxodo. De forma paradójica, después de esas medidas —como apunta Roberto González Echevarría— hubo más profesionales cubanos en grandes Ligas que nunca, a pesar de una política dirigida a ignorarlos y calificarlos de "traidores a la patria".

Así, la erradicación del profesionalismo o más bien, la sustitución de un tipo de profesionalismo por otro, bajo la égida del Estado, impidió que cientos de peloteros cubanos pudieran brillar como brilló Orestes Miñoso.

La enseñanza de lo ocurrido y la refundación del Salón de la Fama comprometen, no sólo a invitar al "cometa cubano" a pisar su tierra nuevamente para participar en su merecida exaltación, sino también a rendirle un grandioso homenaje que indique claramente que las exclusiones quedaron atrás, así como a profundizar los cambios iniciados para que nunca más las restricciones a los cubanos procedan de la tierra que los vio nacer.

Comentarios [ 3 ]

Imagen de andrespascual

miñoso es salón de la fama profesional, el de 1939 ¿qué refundación es esa? este es un salón castrista, una desverguenza, pusieron ahí al hombre que le aconsejaban cuando iban a méxico "no hables con ese gusano, que te perjudica" que mierda, qué miserables y que gusanos son los castristas y sus promotores por aquí, juntos no valen medio.

Imagen de Anónimo

Muy bueno el articulo, pero me parece subrealista. No hay manera de que el gobierno cubano priorice los logros deportivos por encima de los intereses politicos. Lo que vale es lo que haga el "humilde pelotero revolucionario" que no cedio a las jugosas ofertas ni tentaciones del capitalismo salvaje traicionando a su pueblo y revolucion.

Sino como explican que dejaron fuera a Antonio Pacheco y a Luis Tiant en la tan publicitada exaltacion al Salon de la Fama del Beisbol Cubano. La solucion a la exclusion en Cuba comenzara cuando desaparezca el sistema politico actual y los cubanos iniciemos la construccion de una verdadera democracia que permita la inclusion de todos independientemente de la forma de pensar y el lugar que hayamos escogido para vivir.

Imagen de Anónimo

Hay un chachachá de la época, 'Cuando Miñoso batea', con el estribillo: "Cuando Miñoso batea de verdad, la bola baila el chachachá". Nic

https://www.youtube.com/watch?v=x9DXfjdN_9U