Fuertes vientos impiden a un estadounidense ciego cruzar el Estrecho de la Florida en kayak

Peter Crowley dice que repetirá el intento en 2015, si el Gobierno estadounidense le autoriza llevar a la Isla equipos para discapacitados visuales.

El estadounidense ciego Peter Crowley, que el pasado viernes intentó desde La Habana cruzar en kayak el Estrecho de la Florida, dijo este miércoles que fuertes vientos le impidieron completar el trayecto a Cayo Hueso.

Con autorización de Washington, Crowley llevó a la Isla dos equipos para estudiantes con discapacidad visual.

Afirmó que intentará de nuevo el cruce del Estrecho, probablemente en 2015, siempre y cuando el Gobierno estadounidense vuelva a otorgarle otra licencia de exportación, reportó la AFP.

Nacido con atrofia óptica, que solo le dejó un 7% de visión, el estadounidense de 56 años estuvo ocho horas en el mar.

"El clima no nos permitió continuar así que hice el resto del camino en el barco de apoyo", indicó.

Pese a que los pronósticos mostraban un clima "casi perfecto", Crowley, quien en el pasado navegó por el río Hudson y cruzó el Canal de la Mancha, enfrentó vientos de unas 20 millas por hora (32 km por hora) en contra.

"Era como remar sobre una cinta para correr", dijo Crowley, residente en las afueras de Albany, Nueva York, casado y con tres hijos.

"Si crees en Dios, Dios no nos estaba dejando hacerlo. Si crees en la mala suerte, tuvimos mala suerte", dijo el deportista, que confiaba en llegar a Cayo Hueso en unas 20 o 25 horas.

"Por razones de seguridad, hicimos lo correcto", consideró.

Él y su hijo Peter, que iba en su propio kayak, terminaron el resto del camino hasta Cayo Hueso en el catamarán que los acompañaba.

Crowley afirmó que cruzar el Estrecho de la Florida, que está plagado de tiburones, era la parte "menos importante" del viaje. Lo significativo era llevar los dos equipos para estudiantes cubanos con discapacidad visual, que pagó de su bolsillo, dijo.

"Ir para allí sin intentar ayudar a la gente, especialmente niños en una situación similar a la que yo viví, y que por situaciones ajenas a ellos no tienen las herramientas necesarias (para desarrollarse), hubiera hecho que no me sintiera bien", comentó.

"Espero ir de vuelta, con suerte el año entrante, siempre y cuando pueda obtener una licencia de exportación" del Gobierno estadounidense para llevar nuevos equipos para las escuelas para discapacitados visuales, agregó.

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El año que viene se tira con el perro y el bastón. Demagogia.

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Si fuera cubano no habria viento que lo parara