Béisbol: Serie Nacional

Pinar del Río llega a diez títulos

Los ha guiado Alfonso Urquiola, el mejor manager de la pelota nacional.

Cerca de las once de la noche del miércoles 16 de abril, en la Semana Santa de 2014, una selección de Pinar del Río obtuvo por décima ocasión el titulo de campeón de Cuba.

Seis de esos títulos los ganó con el nombre de Vegueros. Los de Vueltabajo no son una novena cualquiera. Es, por historia, calidad y garra, un peso pesado de la pelota local.

Además de diez coronas, ganaron fortísimos torneos selectivos —que ya no se efectúan— donde se concentraba la calidad. Esta versión del "tsunami verde" prometía.

Sobre todo porque al timón del barco regresaba Alfonso Urquiola, que pésele a quien le pese, ha demostrado ser el mejor manager del béisbol cubano.

El propio Urquiola lo definió magistralmente en una entrevista realizada después de ganar el sexto y decisivo partido: "Un equipo es más que correr, pitchear o batear. Es un colectivo de personas donde todos juegan su papel".

Un mensaje para navegantes, sobre todo a la soberbia autoritaria y el disparate estratégico de Víctor Mesa, su adversario. En la pelota, nadie tiene toda la verdad.

No hay nadie que haya leído el dichoso libro de cómo maniobrar en un partido de béisbol. Pero hay reglas que, a la larga, por estadísticas, hacen ganar cosas importantes.

Además del abecé de juego, el respeto y la armonía entre un grupo de peloteros y entrenadores que yerran en el campo o se equivocan a la hora cero, está la confianza que un líder debe saber impregnarle a su equipo.

Urquiola es de ésos. Nunca se le verá gritar o manotear a un jugador que falló al guante ni a un pitcher que se equivoca. Flemático, analiza los errores desde el respeto a sus hombres y al contrario.

No le tiembla el pulso para dejar a un jugador en el banco o pedirle la bola en el momento justo a un pitcher. Urquiola es osado en las estrategias y mueve sus peones con convicción. Se equivoca, como todos, pero su filosofía de entender el deporte más complicado del mundo es simple: después de todo, el béisbol es solo un juego.

Urquiola es un tipo tan imparcial que hace tres años, cuando ganó el campeonato, no convocó a ningún jugador de su equipo a la selección nacional. Esto le trajo enemigos entre su fanaticada.

Pero Alfonso Urquila entendió que Pinar del Río es una cosa y el equipo Cuba es otra. Ese año, Yosvani Torres, su pitcher estrella, le ganó 16 partidos, ocho de ellos en play-off.

Pero no fue llamado al equipo grande. Ahora Torres vuelve a ser una de las claves en la victoria de Pinar. Ganó 18 juegos, y visto lo visto, debe estar en la futura nómina de la selección cubana.

 

Yosvani Torres no es el clásico jugador que despierta asombro. No resulta una golosina para los scouts. Es el típico guajiro pinareño, bonachón y amante de la pesca submarina.

Técnicamente no es un portento. Sus parámetros coquetean con un pitcher de categoría Doble A. Rectas de 85-88 millas promedio. Una curva que usa rara vez como cambio de bola. Y un tenedor decente, lo mejor de su reportorio.

Su mejor arma es el control. Y lanzar a la altura de las rodillas. Es el abridor por excelencia que camina siete u ocho entradas. Su promedio de ponches por partido es de risa. Pero los propina a la hora cero.

Cuando usted lee en la prensa que Yosvani Torres será el abridor, apueste cualquier cantidad de dinero a que esa noche los infilders se cansarán de coger rolatas.

Su profesionalidad en el entrenamiento y capacidad de análisis lo convierten en un ave rara entre los pitchers cubanos, que cuando no están encaramados encima del box andan distraídos mirando a chicas en las gradas o pensando en la discoteca.

Jesús Guerra, otrora luminaria del montículo, está convencido de que Yosvani Torres y Norge Luis Vera, ya retirado, son de los pocos pitchers en la Isla que saben interpretar y manejar los hilos de un juego de pelota.

Un pitcher es poco más del 75% de una victoria. Cuando Torres está en la tabla de lanzar, las posibilidades de Pinar del Río rondan el 90%. Es casi al seguro. Con esa arma de exterminio en su nómina, Urquiola despejó el camino al título.

Claro, los Vegueros tienen otros ingredientes. Vladimir Baño, Julio Alfredo Martínez y Erlis Casanova son, acorde a la calidad de la pelota local, pitchers de primer nivel.

El bullpen, como el de casi todas las novenas en Cuba, anda flojo. La excepción es Vladimir Gutiérrez, novato del año, un lanzador de 18 años, con rectas promedio entre 90 y 93 millas y unas ganas de jugar que invita a pagar la entrada a un estadio.

El otro relevista de calibre es Isbel Hernández, con una bola lisa que coquetea las 90 millas y dueño de un slider de respeto. A la ofensiva y el campo, Pinar del Río es un equipo sólido, maduro.

El sexteto que conforman Roel Santos, Giorvis Duvergel, Donald Duarte, William Saavedra, Yosvani Pereza y Lorenzo Quintana, por historia y números, no tiene que demostrar nada.

En el play-off, justo cuando muchos bateadores de clase se arrugan, Saavedra pegó seis jonrones. Otro artífice fue la segunda base David Castillo, bateador de cloche, que produjo carreras de campeonato.

A la hora de reforzar el equipo, Urquiola tuvo mucho tino. Fortaleció el área de los jardines al llamar a Santos, Duvergel y André Quiala, además de al as del montículo Vladimir García —que luego se lesionó— y al cerrador Yasmani Socarrás.

Alfonso Urquiola ganó por muchas cosas. Por casta, poderío y una dosis exacta de buenas estrategias. Pero sobre todo, por ser un pedagogo dentro y fuera del terreno. Todo lo contrario de Víctor Mesa.

Comentarios [ 6 ]

Imagen de Anónimo

....brindando con Champan y todo!!!!.......como estan cambiando los tiempos!!!.....

Imagen de Anónimo

Vean esto SENORES! Es sobre el mentor del equipo nacional cubano de BEISBOL; y con este SENOR,Cuba quiere ganar algo!!! Esto,es de PELICULA!!!El pueblo lo dice a doquier y nadie en la CN de beisbol, lo Cree!!!Sera que todo el mundo esta en ESO!!!            https://www.facebook.com/photo.php?v=623300394417285&set=vb.100002119895...

Imagen de Anónimo

Excelente artículo con muy buenos criterios sobre Urquiola, el mejor manager de Cuba, y me da igual si le duele a los jerarcas de la pelota cubana, que no son otros que las urracas de Birán, muy fanatizados con esa indecencia de manager que es el Víctor Mesa. Cuba entera, excepto los matanceros, han estado contra Matanzas y su manager, al que todos consideran pura escoria como persona, pero los gobernantes mencionados se cagan en la opinión del pueblo, y desprecian lo que incluso otros comentaristas no cubanos han dicho sobre la conducta del animal que dirige al Matanzas. Viva Pinar y viva Urquiola. 

Imagen de Anónimo

Pero Victor Mesa seguirá siendo el mánager del equipo nacional y Urquiola y su Pinar del Río no tendrán la oportunidad de representar a la isla en la Serie del Caribe.

Firman: Higinio Vélez y Antonio Castro. 

Imagen de Anónimo

Muy buen articulo, muy justo. Urquiola parece ser un tipo genuinamente humilde. Me llama la atencion que no lleva ni su legendario numero ocho. Victor Mesa es la otra cara de la moneda, arrogante, insencible, un asco de persona. 

Imagen de Anónimo

Por sus valores sustanciales en aferrarse al cargo a pesar de tantas derrotas y críticas generalizadas de un pueblo que no puede hacerse oír y mucho menos es escuchado pese a toda la propaganda de que sí se hace, yo propongo a Eugenio Véliz para presidente de Cuba y a Víctor Mesa como vicepresidente, no me pueden decir que no es el prefecto segundón...