Béisbol: Serie Nacional

Matanzas vs. Pinar del Río en la final

Yumurinos y vueltabajeros prometen una dura pelea por el título.

Hoy lunes, 7 de abril, arranca la final de la liga cubana de béisbol. Los Cocodrilos de Matanzas y los Vegueros de Pinar del Río dirimirán al mejor de siete partidos el nuevo campeón.

Para llegar a la final, los yumurinos dejaron en la cuneta a Villa Clara, campeón de la pasada temporada. Previamente, parecía que el match iba a ser un paseo militar.

No lo fue, a pesar de dirimirse en cinco juegos. Tres de las victorias de los rojos de Yumurí fueron en partidos pequeños, de estrategia, donde el DT villaclareño Ramón Moré no movió sus piezas de manera coherente.

Es cierto que los Naranjas llegaron a semifinales casi arrastrando los pies, con su as del montículo, Freddy Asiel Álvarez, castigado por el comité disciplinario por el resto de la temporada.

2014 ha sido un calvario para Villa Clara. En la Serie del Caribe, en Isla Margarita, hicieron un papelón. Y tras la separación de Ávarez llegó la lesión de Yulexis la Rosa, el mejor receptor del béisbol nacional.

A perro flaco todo lo que le cae son pulgas. Los refuerzos escogidos por Moré tuvieron un desempeño mediocre, excepto el torpedero Yorbis Borroto. Así y todo, en la semifinal no fueron un pelele en mano de un gigante. Sí, porque este Matanzas le mete miedo al susto.

Son peloteros que han crecido cualitativamente bajo el ala de Víctor Mesa. Como nadie en la pelota cubana, saben producir carreras. La calidad la aportan sus tres bateadores zurdos: Ariel Sánchez, Yadier Hernández y José Miguel Fernández.

El resto de los peloteros no son un bulto. Pero los triunfos de Matanzas descansan en el bate de este trío formidable. Mesa, el director, tiene de todo un poco. Autoritario, impulsivo, y creador de estrategias que parecen absurdas. Gesticula y se mueve por el dogout como un chiflado que ha dejado de tomarse su medicación.

Pero juega caliente. Bajo su mando hay que cumplir los preceptos esenciales del juego. De lo contrario, calientas el banco. No tiene la sapiencia y calma de un Tom Lasorda, pero sus equipos son ganadores… hasta que llega la final.

Es una deuda que tiene. Jamás ha ganado un título. Aunque a su favor tiene que cuando dirigía Villa Clara y cayó dos veces por pollona frente a Industriales discutiendo el titulo, la novena azul era un tren bala con jugadores como Kendrys Morales o Yunel Escobar, que ahora mismo juegan en la MLB.

El año pasado su novena era inferior a Villa Clara, y mordió la derrota en cinco encuentros. Pero en esta temporada su equipo es el macho. Si no gana se destaparán las polémicas. Eso será una presión extra para un tan director vehemente y acelerado.

Los de Vueltabajo

En la final, Mesa no tiene un bocadillo. Pinar del Río llegó por méritos propios. Hizo una hombrada al derrotar en el séptimo partido a Industriales, luego de remontar una serie que perdían 1-3.

Alfonso Urquiola es el mejor manager de la pelota local. Tiene un alto porciento de victorias en juegos chiquitos. Al bate, su novena no tiene fisuras. Y posee cuatro abridores de primer nivel.

Para dejar en el camino a los capitalinos de Industriales, Urquiola contó con la inestimable ayuda del mánager azul, Lázaro Vargas. Si hubiese un premio al peor manager, Vargas obtendría 99 papeletas. Los azules perdieron porque anotaron solo dos veces en los últimos dos juegos.

Así, se hizo evidente que Vargas no sabe producir carreras. Cuando los Leones se sueltan a batear todo es fácil. Pero cuando el pitcheo rival los domina, su director no tiene otro argumento que comer maní sentado en su silla, sin inmutarse. Lázaro Vargas hizo poco por llegar a la final.

En el quinto partido, con ventaja de 3-1, pudo sentenciar el match al darle la bola a Vicyohandri Odelín, su pitcher número uno. Con un estadio del Cerro cerrado por capacidad, Vargas optó por designar a Noelvis Entenza, un cienfueguero de refuerzo que en sus dos apariciones demostró que la presión de vestir una casaca exigente como la de Industriales lo desbordaba.

Fue el comienzo del fin para los Azules. Tuvieron que regresar a jugar en Vueltabajo. Ya con la tensión acariciándole la nuca, ganaban el sexto juego una por cero, con una joya de pitcheo del diestro Frank Monthiet, quien en cinco innings ponchó a ocho bateadores rivales.

Monthiet se tuvo que ir en el sexto por cantidad de lanzamientos (en la pelota cubana hay un límite de 100 lanzamientos para los pitchers abridores). Y tras su marcha vino la debacle.

Vargas maniobró su pitcheo como un inexperto. No supo defender el partido. Era el momento para traer de relevo a los que mejor lo habían hecho, dígase Pedro Durán o incluso, a su mejor carta, Vicyohandri Odelín.

Pero apostó por Alexander Rodríguez, un pitcher de enorme talento, al cual sacó acto seguido tras embasar a dos hombres. Si el director no le tiene confianza a un pelotero, por favor que no lo ponga a jugar.

Con el juego todavía delante uno a cero, Vargas se apareció con una estrategia inédita en los anales del béisbol, al traer de relevo a Julio Rayzan Montesinos, un lanzador que no había tirado una entrada en todo el torneo.

El desenlace no se hizo esperar. Pinar del Río dio un vuelco al marcador. Pero si un manager da el partido por perdido cuando está debajo dos carreras por una, entonces debe dedicarse a otra cosa.

En esa fase del juego, Vargas subió a la lomita a Yaniel Valdés, pitcher inexperto de solo 18 años. Y siguieron llegando carreras para los Vegueros.

Vargas guardó sus mejores cartas para el séptimo juego. Un juegazo donde los azules cayeron dos por una, con repetidos errores de estrategia. Aún así, el match se perdió en el estadio del Cerro, y no en ese séptimo partido.

Pero aun queda pelota. La final será todo un espectáculo. Matanzas parte de favorito. Enfrente tiene a un equipo grande. Pinar del Río —o Vegueros— ha ganado nueve títulos. Y no será un convidado de piedra.

Comentarios [ 6 ]

Imagen de Anónimo

todo esta arreglado pa que gane victor mesa, industriales era el mejor equipo de la serie y perdio a proposito para que pinar pase y pierda entonces con victor mesa, asi el seguiria al frente como mentor del equipo cuba.

Imagen de Anónimo

Anónimo 1.35 pm, desafortunado y bizco tú, que no lees lo que dice al pie de la foto: Alfonso Urquiola y Victor Mesa. Aprende a leer antes de hablar.

Imagen de Anónimo

Este articulo no tiene gota de seriedad, no es Serio: por tendencioso, parcializado, desafortunado y oportunista. Poca seriedad de los editores de diario.Que hace el nombre de Lazaro Vargas en u pie de foto de Urquiola y Victor Mesa?, en el subtitulo a Pinar del Rio no habla del team pinarenho de sus fortalezas y debilidades. Los editores debieran exigirle al Sr Garcia un nuevo articulo. Que pretende el Sr Garcia, q los del lado de aca no pensamos?, pretende imponernos la formula del Gramma y JRebelde?. Parece q no ama al deporte,ni al beisbol ni respeta a los lectores. Exijo. Un saludo ZMonterrey.

Imagen de Anónimo

Cohincido contigo anonimo 7 Abr 2014 - 2:28 pm. Si, si, si, el rival no le gana a los industriales, son los industriales los que pierden contra el rival, son sus errores los que los hacen perder, tal pareciera que los otros equipos son mancos, tuertos, cojos y con problemas fisico-motores serios, no me jeringuen, a los industriales se les acabo el mango bajito cuando le quitaron a los metros, ahora que se la hagan como el chivo y con todo y eso siempre cojen de aqui o de alla, al igual que Matanzas con un Victor con todos los privilegios para hacer y deshacer a su antojo, por eso Pinar los va a aplastar tambien a ellos como lo hiso con las leonas.

Imagen de Robustianoellibre

Vargas tenia instrucciones de perder.

Imagen de Anónimo

Desde que tengo uso de razon es el mismo argumento. Indistriales pierde por sus propios errores, no por lo meritos del contrario. Vean este articulo, de 14 parrafos "dedicados" a los de vueltabajo apenas tres de ellos para hablar realmente del contrario, los restantes 11 para hacer el inventario de errores del "tren bala".

Abran la edicion del Granma de ayer y se van a sorprender, la misma formula: 14 parrafos, 11 para explicar por que Vargas perdio la serie y tres para acordarse de que Pinar del Rio existe.