Deportes

Vivir los clásicos

Da igual. Industriales vs. Santiago de Cuba o Real Madrid vs. Barcelona: las pasiones se desatan.

Los clásicos son clásicos. Y en el deporte se viven con inusitada pasión. Mire usted, poco importa el estrés local en buscar soluciones para poner dos platos diarios en la mesa.

Tampoco que los exiguos salarios se consuman en pizzas o frituras de harina, pagar la factura de la luz o ir a la barbería o peluquería. No es mentira que las billeteras están vacías, lo mismo que las despensas. La inflación hipoteca el futuro. Y la gente más joven sueña con emigrar.

Pero cuando llegan los partidos de béisbol entre los Leones de Industriales y las Avispas de Santiago, o el de fútbol Madrid-Barcelona, los aficionados dejan atrás sus penurias y de una forma u otra, los siguen.

Si ahora mismo el clásico entre azules y santiagueros no se vivió con alto voltaje fue por el bajón cualitativo de la novena oriental. Hace cuatro temporadas no hay buenas noticias para las Avispas.

Su desempeño va de traspiés en traspiés. Todo empezó campañas atrás, cuando peloteros de casta como Roinel Mustelier, Adeiny Hechavarría o José Julio Ruiz abandonaron el país.

Antes se habían jubilado, aún con cartuchos en el depósito, estelares como Antonio Pacheco, Orestes Kindelán, Jorge García, Rey Isaac, Gabriel Pierre y Fausto Álvarez. Luego, accidentes automovilísticos provocaron la muerte de Frank Tamayo, un receptor de talento, y el retiro del formidable lanzador Norge Luis Vera.

En 2013, un bateador especial como Rolando Meriño hizo mutis. Y en tres campañas sucesivas, Santiago ha quedado en la cuneta. Ni siquiera clasifica entre los ocho equipos para la segunda fase.

En esta versión, los aficionados a las Avispas estaban ilusionados. Volvía el camarero Héctor Olivera, tras dos años en el dique seco por enfermedad.

También regresaba a la grama el paracorto Luis Miguel Navas, que consolidaba el tándem ofensivo de Reutilio Hurtado —un caso raro del béisbol pues sus mejores números en jonrones e impulsadas los logra ya cercano a su retiro—, Alexei Bell, Edilse Silva y una promesa de cinco herramientas como el antesalista Yander La O.

Santiago prometía estar de vuelta. Pero fue un espejismo. A mitad de temporada, el equipo se transformó en un hospital ambulante. Su pitcheo, sobre todo de relevo, tiró por la borda varias probables victorias.

Aún así, cuando llegaba el tope frente a Industriales, los jugadores santiagueros se motivaban. En 2014 los azules y las Avispas toparon nueve veces. En seis ocasiones, en esa caldera a presión que resulta el estadio Guillermón Moncada. Entre congas que no paran e insultos del público, no pocas veces los peloteros contrarios se amilanan. Si usted ha estado en el Guillermón sabrá de lo que hablo.

En la primera ronda, Santiago le sonó dos galletas a los Industriales justo al arrancar la contienda. Después de clasificar con el agua al cuello para la segunda ronda, se esperaba que Santiago fuera protagonista.

Pero no. Se desmerengaron. Sufrieron ocho derrotas al hilo antes del parón de temporada. Sin embargo, cuando jugaron una serie de tres partidos con Industriales, le pasaron la escoba.

Parecía que los azules se hundían. Pero sacaron su garra y estabilizaron la proa. Entre sábado, domingo y el lunes 17 de marzo el clásico regresó al viejo estadio del Cerro.

La afición azul tenía ganas de vengar la humillación. En seis juegos, las Avispas le habían bajado la cabeza en cinco. Esta vez, además, el clásico venia salpicado de otros ingredientes.

Holguín, Villa Clara e Industriales pelean por dos puestos para incluirse en los play offs de semifinales. Ya Matanzas se clasificó. Y el pase de Pinar del Río es cuestión de tiempo. Los de Santiago llegaron al Cerro con el deseo expreso de hacer todo el daño posible.

Pero Industriales, guiado por el bateo oportuno y de fuerza de Yulieski Gourriel —líder en impulsada con 69 y jonrones con 16— tomó revancha y le ganó los tres partidos.

No se puede decir que fue un clásico a estadio lleno. El mal desempeño de Santiago lo tornó descafeinado. Se jugó a media grada, con la afición dividida. (Extraoficialmente se comenta, que en situación legal o ilegal, en la capital pudieran estar viviendo cerca de un millón de orientales.)

El otro clásico, más lejano

Cuando en la noche del último partido entre Industriales y Santiago de Cuba se apagaron las luces del Latinoamericano, muchos de los presentes comentaban ya sobre el clásico del domingo 23 en la liga española de fútbol, entre el Madrid y el Barcelona.

Y es que en Cuba existe una pasión desbordada también por el balompié. Los hay que solo consumen fútbol. Otros, lo mismo se sientan cuatro horas a ver un partido de pelota que siguen la liga inglesa, la alemana o la española. La mayoría, por supuesto, son fanáticos rabiosos del club merengue o del azulgrana.

Los del Barça tienen de estandarte a Messi y los del Madrid a CR7. Antes del clásico se pasan horas discutiendo, estadísticas en mano, con camisetas de sus clubes y excéntricas bufandas, a pesar del calor, sobre la supremacía de uno u otro club.

Los seguidores de Cristiano Ronaldo siempre buscan objeciones al juego de Leo Messi. Y viceversa. Ya en un parque de la barriada de La Víbora comenzaron las apuestas.

Aunque la TV nacional no va a trasmitir en vivo el encuentro, por coincidir con los juegos de la candente final de la temporada de béisbol, los amantes al fútbol irán a hoteles y cafés donde trasmiten el partido por televisoras de cable.

Allí se forman auténticas peñas. El lobby o el bar se transforma en un Santiago Bernabéu a pequeña escala. Los fans del Madrid, de la mano de Cristiano, Benzema, Di María y compañía, están seguros de asestarle un golpe de mano al Barcelona y certificar su triunfo en la liga. Los hinchas de Messi, Neymar, Iniesta y esos bajitos que tocan el balón como genios, piensan lo contrario.

Desean revancha, como Industriales frente a Santiago. Ya se sabe que la venganza es un plato que se come frío. Esperemos al domingo.

Comentarios [ 3 ]

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En resumen. El Madrid perdio el clásico con triplete del MESSIas y luego para colmo de males el Sevilla va y le clava otra derrota...jajajajajajajaja

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hala madrid,forza industriales

Imagen de Anónimo

A mi me ha parecido siempre una operación de los galleguitos mandamáses de la Isla, el resucitar el fútbol entre los habitantes de la Isla. Recordemos que el desarrollo del béisbol se dio en la isla, como rechazo al deporte del colonizador. A pesar de que el Comediante en Jefe, practicaba el béisbol, el baloncesto, entre otros deportes, en realidad creo que no sabía que los odiaba.  Yo creo que ha sido una venganza de esa familia española. Una vez que se vaya esa familia gallega del poder en Cuba, volverá el béisbol al sitio del que no debió irse nunca entre los pobladores de la Isla. Ojo, no tengo nada contra la fanaticada del fútbol. Sólo hablo de Historia.