Béisbol: Serie del Caribe

Villa Clara, un equipo en el cachumbambé

Con el regreso a las Series del Caribe, los aficionados asisten a muchas sorpresas a través de las transmisiones televisivas.

Con el regreso de Cuba a las Series del Caribe, el público aficionado al béisbol en este país asiste a innumerables sorpresas, a través de las transmisiones en vivo por la televisión nacional.

La primera de las sorpresas es, por supuesto, encontrarse a la vuelta de tantos años un béisbol profesional y caribeño que no solo está vivo, sino en muy buena forma, algo de lo que ya se había tenido un anticipo en el III Clásico Mundial con una final caribeña, entre Puerto Rico y República Dominicana, donde los quisqueyanos terminaron invictos.

La última vez que Cuba había estado representada fue en 1960, cuando los Elefantes de Cienfuegos ganaron este certamen. Pero al año siguiente el gobierno revolucionario aboliría la práctica profesional del deporte, eliminando la Liga Cubana de Béisbol para dar paso a la Serie Nacional Amateur, inaugurada por el propio Fidel Castro el 14 de enero de 1962 con el eslogan de que se estaba produciendo el triunfo de "la pelota libre sobre la pelota esclava".

Quedaba así interrumpida de golpe una larga tradición, ya que la liga profesional se había iniciado en el lejano 1878, siendo desde entonces el espectáculo impulsor para que el béisbol llegara a convertirse en una pasión y un símbolo de identidad nacional. El cambio —una pelota "viva" por la otra "muerta"—, que forzó la política, y fue decretado por Fidel, significó arrancar hojas de la historia no solo para los aficionados dentro del país, donde los comentaristas deportivos dejaron de valorar o tan solo mencionar a estadísticas y figuras de aquel extenso y rico "pasado esclavo", sino también en el plano internacional.

La Serie del Caribe sufrió en sus cimientos la ausencia del país que había sido su primera sede en 1949 —cuando ganó, con el Almendares— y su principal animador —saliendo airoso en siete de los 12 campeonatos— y, como consecuencia de ello, la disputa regional dejó de celebrarse en toda una década, desde 1961 hasta 1970. Parecía que el gobierno revolucionario lograba matar otra tradición capitalista incluso más allá de las fronteras nacionales.

Luego vino una larga época de falso amateurismo, en que periodistas y autoridades se daban golpes en el pecho cada vez que la selección nacional arrasaba en eventos de aficionados, proclamando sin pudor que teníamos el mejor béisbol del mundo, otra prueba también de la supuesta superioridad del sistema político.

Tuvieron que eliminarse las barreras que limitaban la participación de los profesionales en eventos internacionales, tuvo que ocurrir entonces la debacle, Cuba perdiendo uno tras otro los títulos que acostumbraba ganar por montones, para llegar a esta nueva época de sorpresas que viven los aficionados de la isla. Ahora hay un programa de televisión donde vuelven a verse los rostros, los estadios y las hazañas de la antigua pelota profesional cubana, programa excelente y muy bien documentado que se llama Béisbol de siempre, pero todos se preguntan si este no era el mismo deporte de "nunca más", y cómo y dónde se conservaron durante tantos años estas grabaciones. También ahora se transmiten juegos de las Grandes Ligas, aunque sea de manera diferida.

Y aquí llegamos al momento en que Villa Clara, campeón de la Serie Nacional, participa en la Serie del Caribe, ¡por primera vez un equipo cubano, después de más de cincuenta años!, y está encajando su segunda derrota al hilo frente a los Navegantes de Magallanes (Venezuela), pues el día anterior habían caído bajo los batazos de los Naranjeros de Hermosillo (México), y el narrador no puede quedarse callado, tiene que seguir hablando, y trata de verle el lado positivo y dice que, para que la pelota cubana aumente su calidad, nuestros peloteros tenían que estar aquí y, además, insertarse ya en estas ligas que poseen un "nivel superior".

Adonis García, el antesalista de los Navegantes, viene al bate —como "desertor", su nombre debía ser poco menos que impronunciable—, y el comentarista, además de llamarlo con nombre y apellidos, no elude mencionar su origen cubano, subraya incluso que antes jugaba para Ciego de Ávila en la Serie Nacional. Adonis conecta hits, hace atrapadas decisivas, pero lo más sorprendente es verlo, una vez sobre la primera base, hablando con ese otro cubano que cuida la otra esquina del cuadro. ¿Alguien no se está atreviendo demasiado? ¿O será que estos jugadores de la "pelota libre" están ya autorizados a relacionarse normalmente con sus compatriotas dispersos por todas las ligas del mundo?

El nombre de Villa Clara: algo aún por aprender

Es fundamentalmente en la provincia Villa Clara, en la que los aficionados cubanos viven más fuertemente estas emociones de la Serie de Caribe, donde se recibe la mayor sorpresa al ver cómo se llama ahora su equipo. ¿Será un nombre solo para este evento, o va a quedarse en lo adelante? ¿Otro nombre provisional? ¿Otro más?

En algún momento uno de los comentaristas deportivos que colorea con su voz el juego contra Los Navegantes, presintiendo la inevitable caída de un equipo cuyos pitcher abridores no aguantan, reconoce que es hora de que se acepte que Cuba "tiene que aprender mucho" de estos países y su organización beisbolística. Y uno se pregunta si el aprendizaje a que se refiere no tendrá que pasar también por el tema de los nombres de los equipos. Esos nombres, revelan muchas cosas que pesan detrás y debajo de unas simples letras: cultura, tradiciones, el papel del deporte dentro de la sociedad, la organización deportiva y el tipo de división geopolítica.

El beisbol revolucionario dejó atrás los "nombres de guerra" propios de una visión del deporte como espectáculo, festivos, llenos de imaginación, coloridos, identificables con figuras y fuerzas de la naturaleza —Alacranes del Almendares, Leones de La Habana, Elefantes de Cienfuegos, Tigres de Marianao—, para instaurar la visión marxista de la historia y la sociedad, encerrando al juego en clasificaciones administrativas y económicas. En la primera Serie, la de 1962, hubo cuatro equipos: Oriente, Azucareros, Habana y Occidente. Se extendió el béisbol al abarcar todo el país, pero al mismo tiempo se limitó, al parcelarse al público y a los jugadores en un tipo de representatividad estrecha y obligatoria. Luego vendrían más nombres típicos del realismo socialista: Industriales, Constructores, Mineros, Forestales, Granjeros, Ganaderos, Centrales, Henequeneros, Citricultores, Vegueros...

Luego, lo peor: no siendo clubes, unos equipos que representan a territorios administrativos y defienden la "dignidad de la patria", tienen por reales dueños a los "cuadros del Partido" —movidos y removidos continuamente—, quienes los manejan con la misma superficialidad con que el deporte estatal terminó convertido en una vitrina del aparato gubernamental. En la actualidad, aún los estandartes distintivos de los equipos es un banderín del comité de base de la Unión de Jóvenes Comunistas o del núcleo del PCC. Se diluía el carácter vivaz del juego. Empezaba el quita y pon: estructuras de la competencia, nombres de equipos, colores de los uniformes, símbolos, motes, etc. La Serie Nacional ha cambiado tanto que es un laberinto para los estadísticos.

Industriales, en medio de este desorden continuado, es lo que más se parece a un club, no porque lo sea, sino porque ha logrado mantener algunos signos más o menos desde su debut en la II Serie: su color azul y el mote de Los Leones —mezcla de herencia de Los Almendares y El Habana—, el símbolo de la giraldilla a partir de la letra inicial y, por supuesto, lo más simple e importante, el nombre.

Cuando el equipo Villa Clara ganó la Serie Nacional del 2013, algunos periodistas de esta provincia, con apoyo de aficionados, llamaron la atención sobre el error que se venía cometiendo de identificar siempre al equipo con un tipo de cítricos, por decírsele Los Naranjas, cuando este era en realidad solo su color, el de sus uniformes. Se quería hallar un "nombre de guerra" más combativo, y se propuso el mote de Los Leopardos de Villa Clara, en vista de que este era un animal en que podían reconocerse o imaginarse trazos del color naranja, aparte de que así se conectaba la tradición con el equipo Los Leopardos de Santa Clara que había participado en la Liga Profesional Cubana desde 1922 hasta 1941.

Previo a la transmisión del primer juego de Villa Clara en la Serie del Caribe 2014, en Cuba el canal de los deportes hizo un pase a la ciudad de Santa Clara, donde los aficionados agitaban, como por primera vez, una bandera con la figura de un gran leopardo: habían quedado atrás aquellas poco sugestivas naranjitas hechas con papel maché.

Sin embargo, al comenzar el evento, ahora los aficionados ven en las pantallas, y oyen a los comentaristas, identificar a su equipo como Los Azucareros de Villa Clara. Y nadie sale de la sorpresa. ¿Qué nuevo "injerto" es este?

Según historiadores del deporte y estadísticos, un equipo Azucareros, debutante en la I Serie Nacional y representativo de la zona central país, ganó tres títulos: 1968-1969, 1971 y 1972, años en que coincidió con otro equipo que se llamaba Las Villas. Sus jugadores vestían franela carmelita. Pero ya en 1976 —cuando las seis provincias cubanas se dividieron en 14— dejó de existir. Fue en la XXII Serie Nacional (1978) que debutó una selección con el nombre de Villa Clara, la que se adjudicaría los títulos de 1983, 1993, 1994 y 1995.

¿A la Comisión Cubana de Béisbol le daba pena volver a la Serie del Caribe con un equipo que no es, como sus contrincantes, un club, lo que se deja ver desde su nombre, o mejor dicho, su falta de un nombre propio? Es comprensible. En Cuba, una práctica común del burocratismo es tratar de disimular las fisuras de la realidad con mentiras y falsas apariencias. Sin embargo, esta vez han dejado colgados de la brocha a todos los conocedores del béisbol, echando mano a un nombre que hace muchos años no existe, y del que no queda nada que se parezca: no a una naranja, tampoco a un leopardo... ¿Quizás solo porque era el "nombre" con que mejor podría justificarse la torre de un central azucarero que aún sigue en pie contradictoriamente en el logotipo que aparece en los hombros de estos peloteros?

Pedro Moré, director del equipo Villa Clara campeón del 2013, antes de empezar la nueva temporada 2013-2014, dijo en una entrevista que sus muchachos estaban desmotivados, porque no habían recibido ningún estímulo, y contó el detalle de que tras su victoria solo les dieron un diploma mal impreso donde, para colmo, la foto que aparecía era la de un equipo de otros años. Lamentaba la chapucería. "Estas son las gotas que desbordan una copa", dijo Moré.

La afición que apoyó al equipo Villa Clara en los estadios, llevando unos leopardos, y otros naranjas, ahora ve cómo su equipo pierde, o mejor dicho, pierden estos "Azucareros" en la Serie del Caribe, y quiere apoyarlos y acompañarlos otra vez a un sorprendente éxito, pero no se siente menos confusa y desmotivada.

Comentarios [ 12 ]

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si ganan serán entonces llamados el equipo Cuba!

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No se dan cuanta que los peloteros cubanos solo estan pensando en la pacotilla que podran comprar, muchos de ellos nunca habian salido de Cuba , y como refuerzo llevaron a Gurriel como carga bates.

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Se acuerdan de la Armada Invencible y Felipe II?

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Perderemos pero dejamos un Record Establecido, 23 carreras en tres Juegos!!!

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Hasta el nombre es un fraude de azucareros nada, en Cuba no hay azucar hace rato....

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Como ha sucedido con esto, sucederá con cualquier tema en que Cuba se abra al resto de América en cindiciones mas o menos normales (me refiero al hecho de que vaya el equipo ganador de la serie nacional y no un equipo nacional disfrazado). En todos los ordenes de la vida en que esto suceda, se verá la triste realidad  de un país que se quedó o mejor dicho, retrocedió en el tiempo con respecto a sus vecinos (los cuales no han avanzado todo lo que hubieran podido, si no las diferencias ya de por si enormes, serían insalvables).

 Se verá la triste realidad cubana, es por eso que estimo que es muy positivo que Cuba se logra insertar en estos temas, el pueblo cegado por la propaganda sistemática y aplastante irá despertando, irá comprendiendo la realidad.

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Tranquilos.....Ahora para contrarrestar la famosa serie del caribe,en la fecha que esta se celebre y de forma paralela,celebraremos la serie DEL CERELAC (digo DEL CELAC).donde vendran los equipos Gauchos de Argentina,Cocaleros de Bolivia,Malandros de Venezuela,NarcoGuerrilleros de Colombia,Los Miserables de Haiti,Los Indigenas do Brasil y por supueto la seleccion nacional cubana

Entonces sera la serie de los pobres,para los pobres y por los pobres,contra el deporte esclavo

el bobo alipio

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QUE MUERA EL COMUNISMO

QUE MUERAN FIDEL Y RAUL CASTRO

ES TIEMPO QUE VIVA LA DEMOCRACIA Y LA LIBERTAD DEL PUEBLO DE CUBA

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El HAMBRE en Cuba no es por el embargo de EEUU sino por la falta de LIBERTAD Y ESPERANZAS de las que carece el PUEBLO DE CUBA y por el BLOQUEO DEL GOBIERNO CUBANO A SU PUEBLO ROR 55  ANOS DE COMUNISMO

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Cuba comunista es el laton de basura del continente con su tirania de 55 anos de opresion, fusilamientos y carencia de derechos humanos.  !Que vivan los Derechos Humanos! !Que se llame a elecciones generales con la participacion de todos los partidos politicos que deseen participar!  !que la prensa, la radio , la television y todos los medios esten LIBRES!  ! Abajo Fidel, Raul y todos los Comunistas ! ! Que Viva Cuba Libre !  !!VIVA CUBA LIBRE !!