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El azaroso camino de los ídolos

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El deporte de alto rendimiento en la Cuba actual: una vía de alto riesgo.

Toda actividad requiere sacrificios. El deporte no está exento de esta máxima, mucho menos el deporte en la Cuba de los Castro.

Los primeros pasos de un deportista en la Isla se dan en un temprano sistema de captaciones que en su momento funcionó bien, pero que ahora está roído hasta las entrañas.

Los intereses personales, compromisos e influencias socavan el pleno aprovechamiento del talento. Hoy es común ver cómo a los centros de Iniciación Deportiva y Escolar (EIDE) acceden alumnos gracias al dudoso mérito de ser hijos de deportistas famosos, o mediante jugosos "pasaportes" ofrecidos a entrenadores por parientes solventes, por solo citar dos ejemplos.

Saltado este primer escollo —y tras gastar una buena cifra, pues la falta de implementos en la base hace que los padres tengan que sufragar un alto porciento de la indumentaria de los hijos— , junto a las ilusiones y la pasión, comienza un azaroso camino de problemas y tensiones.

Las EIDE presentan infinidad de problemas —agua, alimentación, transporte…— que en no pocas ocasiones acaban en la suspensión de entrenamientos y competiciones.

Sin embargo, trascendidas las categorías inferiores los azares se intensifican, pues ya habrá que definir si realmente se quiere o se puede dedicarse al deporte como medio de vida.

Es cierto que en los centros de preselecciones nacionales los dilemas existenciales quizás sean menos intensos que en los provinciales o municipales, pero integrar la plantilla de los Centros de Entrenamiento de Alto Rendimiento (CEAR) no asegura comodidad ni despreocupación, aun cuando el nuevo sistema de pago para los atletas desahoga un tanto las neuronas.

Muchos de los atletas jóvenes en los CEAR no provienen de la capital, por lo que deben residir albergados, y las condiciones no son siempre las mejores. Ahí hay ya un factor de presión. Estar lejos de la familia implica un sacrificio; entrenar intensamente cada día sin saber a ciencia cierta si la participación en las principales competencias internacionales va a ser posible, otro.

De manera general, los medios de prensa divulgan los deportes que cuentan con un calendario internacional intenso y que resultan "priorizados" por las autoridades, las que le garantizan un mayor presupuesto. Son los casos, entre otros, del béisbol, el boxeo, el atletismo, el voleibol y el ajedrez, aunque este último cuenta con un sistema de autogestión financiera que le permite asistir a certámenes de prestigio y que, por tanto, sería digno de imitar.

¿Cómo se siente un atleta que debe darlo todo en la competencia, sin la certeza de que su Federación aceptará la asistencia, digamos, a certámenes clasificatorios de un ciclo olímpico, solo porque estos sean en países como Puerto Rico o Estados Unidos? Para saberlo, habría que conversar con las integrantes del equipo femenino de baloncesto.

¿No sería frustrante escuchar que una vez más no se asistirá a evento internacional alguno durante todo un año y que los "compromisos fundamentales" serán los nacionales? Es lo que le pasa a los integrantes de preselecciones como balonmano, hockey sobre césped, polo acuático, triatlón, tenis de mesa y de campo, softbol, velas…

Hablando de esos múltiples "nudos en la garganta" de los deportistas, hay uno insoslayable: la confiabilidad política. Los deportistas deberán tratar por todos los medios que nunca pese sobre ellos la sospecha de una posible "deserción", pues de nada valdrá en ese caso ser el mejor. Las autoridades lo relegarán.

El final

Tomemos a un deportista X. No tenía aptitudes para ser boxeador, pelotero, corredor o voleibolista, o sencillamente eligió el deporte equivocado. Pasará meses y años esforzándose, y al final del camino pagará el precio de su error. X tuvo un gran talento para la disciplina que desempeñó, pero el totalitarismo y la verticalidad monolítica y casi monárquica de los gobernantes nunca viabilizó su proyección, más bien la trituró en esa idea ilusa de masividad que recorre el modelo de desarrollo deportivo cubano.

Al pasar los años X trabajará de dependiente en una cafetería particular, manejará un taxi o será portero en un restaurante. Vivirá de alguna que otra gloria pasada y tragará en seco cuando, increíblemente, un cubano lo recuerde por su esfuerzo.

X observará a aquellos compañeros por lo general algo mediocres, pero que al retirarse de las pistas y terrenos tomaron la vía más expedita contra el olvido: olvidar ellos mismos. Serán comisionados nacionales, vicepresidentes y presidentes de federaciones, con poder suficiente para no recordar a nadie.

Ser un ídolo deportivo en cualquier parte del mundo depende en gran medida del sacrificio y el talento que se derrochen a diario; en Cuba a esto hay que sumarle el contexto, el momento y la suerte de que, un día, los "dioses" te permitan trascender.

Comentarios [ 4 ]

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Si no me equivoco esa pista de atletismo y gradas es 'el marti' que queda en el vedado. Esta en candela!, en cualquier momento se viene abajo!

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Para Anónimo - 4 Dic 2013 - 5:24 pm: PAYASO. Ese enlace lo escribio el gobierno cubano.

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El Diario de Cuba es un medio calumniador. En Cuba el deporte nada tiene de azaroso.Para desmentir la intención de sus dichos, aquí les dejo la prueba.Exploren este enlace y podrán comprobar que Cuba es el país latinoamericano que más ganó presceas en los Juegos Olímpicos de 2012:http://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Medallero_de_los_Juegos_Ol%C3%ADmpicos_de_Londres_2012

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Muy bien dicho, y enfatizar q, brilles o no, y a pesar de todo el sacrificio q hicieron tus padres en etapas juveniles, eres, y vas a ser, propiedad del " estado cubano",( lease: Castro & Cia)