Sábado, 21 de Julio de 2018
Última actualización: 02:34 CEST
Reforma deportiva

Un juego desconocido

Ya se sabe por qué la temporada nacional de béisbol no comenzó en octubre. El aplazamiento no fue debido a las lluvias, como informaron las autoridades deportivas.

La trama era otra. Tecnócratas y mandarines políticos daban los toques finales a un proyecto que permitiera mejores salarios a los atletas. Las nuevas normas comenzarán a aplicarse a partir del próximo 3 de noviembre, cuando arranque la campaña beisbolera invernal.

Era imperioso un cambio en los conceptos deportivos que regían en Cuba. Desde que en 1961 Fidel Castro aboliera el deporte profesional, se creó una pirámide de escuelas y centros de entrenamientos para formar atletas de alto rendimiento.

Financiados por un aluvión de rublos, recursos materiales y entrenadores de la desparecida URSS y otras naciones de Europa del Este, el movimiento deportivo en Cuba tuvo un alza cualitativa espectacular.

La Isla fue siempre una cantera de talentos en béisbol y boxeo. Pero después de 1959, deportes extravagantes para los aficionados, como el polo acuático, el balonmano, la lucha greco o el judo, gracias a preparadores que llegaron del frío o desde el estado gamberro de Corea del Norte, posibilitaron que los cubanos obtuviéramos medallas olímpicas, panamericanas y mundiales en esas disciplinas.

Otros deportes como el baloncesto o el voleibol, de mucha aceptación en el ámbito universitario y escolar, despegaron definitivamente. Al igual que la camada de países comunistas, con la URSS a la cabeza, el Gobierno cubano utilizó el deporte como una vitrina que buscaba demostrar la superioridad del sistema marxista-leninista sobre el capitalismo moderno occidental.

Había campeones de sobra. Salían en serie, como salchichas, de las escuelas deportivas. Faltaba la carne de res y la miseria se socializaba, pero el cubano promedio estaba orgulloso de sus logros en el ámbito deportivo.

Los protagonistas de esa proeza se acuñaban bajo el término de "amateurs". Algo que era falso. De amateurs solo tenían el salario. Jugaban, entrenaban y competían todo el año como sus homólogos profesionales.

Pero ganaban sueldos de obreros. Con la llegada en 1990 del "período especial", esa crisis económica estacionaria que ya dura 23 años, el deporte cayó en picada. Explotó la burbuja propagandística de Fidel Castro que veía en los atletas guerreros y en las competencias campos de batalla.

Los bajos salarios —los deportistas devengaban sueldos según su profesión— fueron la clave para que desde 1991 a la fecha, casi un millar de atletas abandonara el país.

A eso se unían las estúpidas políticas, que prohibían a los atletas jugar en clubes profesionales y administrar sus finanzas sin autorización oficial. Los salarios de seis ceros que ganan algunos peloteros cubanos en las Grandes Ligas fue y sigue siendo un acicate para jóvenes talentos con deseos de probar suerte en el mejor béisbol del mundo.

Había que frenar la hemorragia. Las nuevas normativas, sin duda, pueden atenuar las fugas en deportes como el voleibol y otras disciplinas, donde sus principales circuitos están en Europa y no afectan las leyes del embargo de Estados Unidos, además de que la mayoría de los deportistas no tienen que marcharse definitivamente de Cuba para competir.

¿Pero y lo demás?

Aún está por ver si la contratación de los atletas correrá a cargo de un representante designado por el jugador o la empresa estatal Cubadeportes será el financiero, cobrando altísimas gabelas.

De cualquier manera, lo sucedido es un salto adelante. Un primer escalón. Positivo, si vemos que el 70% de los deportistas de alto rendimiento vive en la indigencia material.

Es bueno que un pelotero gane un salario acorde a la carestía de vida en Cuba. Ellos contribuyen durante cinco meses al año al mayor espectáculo nacional. También debiesen ganarlo médicos, maestros y otros profesionales, pero ésa es otra historia.

En las nuevas normativas, no se dice de qué manera se van a mejorar las condiciones materiales para los entrenamientos, reparaciones de estadios y alimentación balanceada de los deportistas. ¿Y qué pasará con los deportes minoritarios?

Tampoco se explica cómo se financiará todo el nuevo entramado salarial de la Serie Nacional. ¿Se crearán empresas que vean el deporte como un negocio o continuará el Estado con los subsidios?

Ya es un hecho que el régimen de Raúl Castro sepultó cien metros bajo tierra el falso deporte amateur. Era lógico. Constituía una carga a la depauperada economía local.

Las nuevas medidas también envían un mensaje de ida y vuelta a los dueños y responsables de las Grandes Ligas en Estados Unidos. El raulismo quiere participar en el Big Show. Ya ha entreabierto el portón.

2 comentarios

Imagen de Anónimo

El embargo no le permite ni le permitirá a los deportistas cubanos entrar en las grandes ligas o cualquier otra liga en Estados Unidos, incluso, en un país donde el mayor contribuidor económico sea Estados Unidos igual. Por eso, los deportistas que quieran tendrán que seguir escapándose de la "Isla presidencial" (Como la serie de animados) hacer residencia en un tercer país, y de ahí a la gran carpa sin pagarle un centavo a los Castros o al INDER. Pero qué descarados son. Hacen eso sólo para cobrar impuestos. No tienen pantalones para nada más.

Imagen de Anónimo

exacto pq lo que no se dice es como sera la contratacion fuera de Cuba, ya queda claro que las grandes ligas siguen como si nada pq lo acaban de reafirmar, para jugar alli hay que tener residencia fuera y eso primero lleva tiempo y segundo ese tiempo no es un dia ni una semana, entonces considerando que las campañas de los prof son mas largas un jugador por ejemplo debera estar al menos año y medio fuera de cuba para poder ser considerado a jugar amen de que jugaran los buenos no cualquiera.

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