Miércoles, 13 de Diciembre de 2017
02:18 CET.
Béisbol

En marcha los play-offs

Ya están los cuatros grandes. Luego de 87 juegos dirimidos en dos fases, las novenas de Villa Clara, Matanzas, Sancti Spiritus y Cienfuegos discuten en una serie al mejor de siete juegos su pase a la final de la Serie Nacional.

El camino fue largo. Y con una parada intermedia debido al III Clásico Mundial. En la primera fase se jugaron 45 partidos, en un todos contra todos de 16 equipos.

Los ocho mejores, Pinar del Río, Isla de la Juventud, Ciego de Ávila, Villa Clara, Industriales, Matanzas, Sancti Spiritus y Cienfuegos pasaron a la segunda ronda. Los resultados de la primera vuelta se arrastraron.

Cada una de las ocho selecciones tomó cinco refuerzos de los equipos que no clasificaron. En esta segunda fase predominaron los juegos chiquitos y de estrategias.

La ofensiva bestial decreció debido a la introducción de una pelota, Mizuno 200, con menor bote. El cienfueguero José Dariel Abreu, junto a su compañero William Luis Campillo, refuerzo del equipo Camagüey, fueron líderes en jonrones con 19.

El año pasado, Abreu pegó 34 vuelacerca en 96 partidos. Ahora, en nueve partidos menos, ningún toletero llegó a 20. En parte por el menor bote de la pelota. También porque la calidad se concentró en esta segunda fase.

Llama la atención que el actual campeón nacional, Ciego de Ávila, no clasificara a semifinales. Es la tercera vez consecutiva que esto sucede. En las dos últimas campañas, Industriales y Pinar del Río no avanzaron entre los ocho mejores al año siguiente de coronarse. Un botón de muestra que el nivel del béisbol local es muy parejo.

Ya los otrora equipos grandes, Santiago de Cuba —hoy una novena que da pena—, Pinar del Río e Industriales han perdido calidad. Solo Villa Clara se mantiene. Es el equipo más estable de la pelota local en los últimos 18 años. Siempre queda ubicado entre los ocho mejores. Aunque hace 17 temporadas que no se corona.

De los cuatros finalistas, Cienfuegos fue el de mejor desempeño. Primeros en ofensiva con 284 de promedio y 68 jonrones conectados. El dúo de José Dariel Abreu y William Luis pegó 38 jonrones y trajo más de 130 carreras a la caja registradora.

Su pitcheo es de fiar. Lanzan para 3.52. Sus abridores Noelvis Entenza y Jorge Hernández ganaron 27 juegos. Tienen un buen bullpen, de acuerdo a los parámetros de calidad del béisbol nacional, con Yasmany Socarrás, el zurdo Alexander Quintero y Dunier Ibarra, el mejor apagafuegos en las últimas dos campañas.

Su defensa es decente. Promediaron 977, que puede ser considerada buena si tomamos en cuenta la mala calidad de muchos terrenos. Destaca el paracorto más espectacular de Cuba: Erisbel Arruebarrena, un clon de Germán Mesa, aunque su exceso de confianza le hace cometer errores en lances fáciles.

Matanzas, otro de los equipos involucrados en esta fase, no impresiona por su nómina. Es más una guerrilla. Peloteros de clase tienen dos: José Miguel Fernández, bateador de cloche y excelente mecánica de bateo, y el jardinero Ariel Sánchez.

Sánchez fue líder en hits de la temporada. Procede de una familia de peloteros excelsos, los Sánchez de Jovellanos. Es hijo de Arturo Sánchez, una segunda base de calibre en nuestros clásicos. Y tío de Wilfredo y Fernando, dos de los peloteros cubanos a incluir en el Hall de la Fama posterior a 1959.

El resto es garra y entrega. Propulsados por Víctor Mesa, un manager nervioso y atolondrado con algunas decisiones controvertidas, aunque capaz de sacarle lo mejor a cada jugador. A Mesa se le pueden criticar muchas cosas. Pero es el único directivo que no cree en nombres. Con él no se puede jugar un béisbol diplomático. Hay que salir al terreno a morir o a ganar.

Precisamente esa dosis de combatividad, no recogida por las estadísticas, es lo que ha llevado a Matanzas a ubicarse entre los cuatro grandes. Los yumurinos promediaron para 279 a la ofensiva. Y su pitcheo, que no asombra, lanzó 3.83 carreras limpias por juego.

Los dirigidos por Mesa lucen la novena más débil del cuarteto. Pero no tienen nada que perder y salen al campo a divertirse. Le pueden sacar un susto a cualquiera. No resultaría descabellado, incluso, si obtienen el título.

Sancti Spiritus es más de lo mismo. Hombre por hombre es el mejor plantel de Cuba. Pero se presionan en los juegos decisivos. Sobre todo su tercera base, Yulieski Gourriell. Estadísticamente hablando, Gourriell es el mejor pelotero de la isla.

Sus números meten miedo. Batea por encima de 330 en once temporadas y conecta más de 20 jonrones como promedio. Produce 142 carreras por campaña. Ni Omar Linares, Orestes Kindelán o Antonio Pacheco, la crema y nata del beisbol después de Fidel Castro, tienen los guarismos de Gourriell en once campañas.

Pero a la hora cero, si fuese manager, traería un bateador emergente por Yulieski. Esa generación de bateadores temibles, como Gourriell, Cepeda o Eriel Sánchez, nunca ha ganado nada.

Más que un mentor, los gallos del Yayabo deben contratar a un buen psicólogo. Con un pitcheo encabezado por el laborioso Ismel Jiménez y secundado por el talentoso Norge Luis Ruíz, cerradores con rectas de hasta 95 millas como Yasiel Sierra y Omar Guardaramas, los espirituanos reúnen calidad suficiente para ser campeones.

Villa Clara fue la última novena que se sumó a la fiesta. Creo que es la favorita a llevarse el título. Por varias razones. Una, que sabe jugar partidos apretados. Dos, tiene el mejor cuerpo de pitcheo. Desde abridores de nivel como Freddy Asiel Álvarez a cerradores de lujo como el refuerzo de Artemisa Jonder Martínez y el líder de los lanzadores en la actual temporada, Diosdanis Castillo.

El pitcheo villaclareño fue líder con 2.89 carreras limpias y 441 ponches recetados. Su ofensiva solo promedió para 260. Pero en los últimos diez partidos fue la novena que mejor jugó. Tiene refuerzos importantes en el bateo como Edilse Silva, Dayron Varona, Yordan Manduley y Danel Castro.

Súmenle al bateo de contacto de Yunier Flores y Andy Zamora, la capacidad de remolcar carreras de Ariel Borrero. Para completar la faena, detrás del plato tienen al mejor receptor de la pelota cubana, Ariel Pestano.

Mi pronóstico es que Villa Clara se alzará con la corona. Ya es hora.

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Comentarios [ 2 ]

Imagen de Anónimo

Acabo de entrar para opinar y compruebo que alguien se me adelanto, parecen de presos esos uniformes, que verguenza....ja, ja, ja......Cubano Libre.

Imagen de Anónimo

Por que estos degenerados se gastan un poco mas en los uniformes? Paresen prisioneros encarcelados, bien que gasta el causillo Raul en sus uniformes enchafaos, y los infelices estos con uniformes de pacotilla.ANA