Lunes, 20 de Noviembre de 2017
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Ajedrez

Un resultado muy discreto

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El resultado de los equipos cubanos en la recién finalizada Olimpiada de Ajedrez de Estambul-2012 ha sido poco menos que discreto. El equipo masculino mejoró la posición 23 de hace dos años en Khanty-Mansiysk y se ubicó en el lugar 11, mientras que el femenino no pasó del 19, muy inferior al cuarto lugar de hace dos años. En ambos casos, ubicarse entre los diez primeros puestos no pasó de una ambición.

El equipo femenino estuvo muy por debajo de las expectativas, como si las muchachas no se sintieran cómodas con las decisiones tomadas por los directivos en La Habana.

La ausencia de la GM Yaniet Marrero, medallista de oro de la pasada cita olímpica, primera cubana que logra tal distinción y responsable en buena medida del histórico cuarto lugar de hace dos años, resulta inexplicable.

Marrero se encuentra en buena forma deportiva con el cetro del campeonato Centroamericano y el cuarto lugar en el Panamericano; participó también en el Campeonato Nacional (requisito de la Comisión Deportiva para conformar el Equipo nacional), y solo la distancian tres puntos ELO de Maritza Arribas, cuarto tablero del equipo, quien por cierto, estuvo ausente de la cita nacional. La veteranía de Arribas respecto a Yaniet no se sostiene dados los resultados de esta última.

El desempeño de las GM Maritza Arribas y Sulennis Piña fue tal que el bajón en sus ELO es el mayor de la comitiva femenina (en el masculino todos elevaron su coeficiente ELO). Valdría la pena preguntarse si la noticia de estar excluidas de la preselección nacional justo antes de la olimpiada influyó en el rendimiento de estas talentosas y experimentadas jugadoras.

En justicia hacia los debutantes GM Isán Ortiz, el MI Yusnel Bacallao y la MI Lisandra Llaudy, debe decirse que hicieron un papel decoroso en las posiciones menos exigentes del equipo.

Los resultados deportivos y el ELO deberían ser suficiente aval para el escalafón de los atletas, pero se ha puesto en práctica algo así como una fórmula matemática con una serie de parámetros, que a lo mejor estarían muy bien de no ser por el factor humano.

El hecho circunstancial de hacerse campeón nacional el año olímpico, automáticamente incluye en el equipo. Debe buscarse otra forma de estimular a los campeones, o debe buscarse otra forma de estimular a los jugadores en el Campeonato Nacional, pero el equipo olímpico debe conjugar exclusivamente los aspectos señalados en el párrafo anterior.

Tampoco debe añadirse tensión adicional a los atletas a la tensión derivada de la competencia misma. De lo contrario, los resultados seguirán frustrando a jugadores y aficionados.

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