Miércoles, 22 de Noviembre de 2017
17:35 CET.
Béisbol: Serie Nacional

El béisbol en su laberinto

Archivado en

Si usted quiere conocer de primera mano cómo funciona el síndrome del secretismo en Cuba, por favor visite las oficinas del Comisionado de Béisbol. Es tanta la falta de información, que ni siquiera los managers de las novenas conocen a ciencia cierta el día y mes en que arrancará la nueva temporada.

Tampoco se sabe cuál será la nueva estructura, la cantidad de equipos que tomarán parte, y el número de partidos a jugar. Todo son rumores.

Según fuentes fiables, en la próxima Serie Nacional lidiarían 16 selecciones. Una por cada provincia y el municipio especial Isla de la Juventud. Se descartaría al equipo Metropolitanos, el segundo de la capital, que a pesar de quedar ubicado al fondo de la tabla de posiciones en el último lustro, su desaparición podría provocar que numerosos jugadores de talento se queden sin practicar béisbol.

Lo increíble es que desde hace un par de semanas, Metropolitanos comenzó su preparación para la venidera campaña, pues oficialmente ningún jerarca de la Federación de Béisbol se ha expresado sobre el tema.

En cualquier liga organizada que se respete, se conoce con al menos meses antelación el calendario y la fecha de comienzo del torneo. En Cuba, en la pasada temporada, se desconocían los detalles 14 días antes de que se diera la voz de a jugar.

Otro absurdo es el traspaso de jugadores. En pos de respetar la territorialidad, los peloteros deben jugar en los equipos de sus provincias. Solo a casos de descartes notorios se les autoriza a competir en otras novenas.

Se ha montado todo un culebrón de verano con la supuesta salida del extra clase Yulieski Gourriell del equipo Sancti Spiritus. Por problemas personales, la familia de Yulieski ha decidido radicarse en La Habana.

El estelar antesalista declaró en una entrevista su intención de jugar con el equipo insigne del béisbol cubano, Industriales. Pero el caso se manejó como si fuese un alto secreto de Estado.

El 3 de septiembre se puso punto final al suspense. Las autoridades deportivas denegaron el permiso a Gourriell de vestir la casaca azul.

En 52 temporadas tras al toma de poder por el actual gobierno, se han dado traslado de jugadores importantes por diferentes situaciones. Los más llamativos fueron los casos del inicialista de la selección nacional, Antonio Muñoz, que se trasladó de Sancti Spiritus a Cienfuegos; o el del villaclareño Alejo O'Relly, quien decidió jugar por Ciego de Ávila.

Volviendo a las novenas, si se decidiera eliminar a Metropolitanos, la selección de Industriales tendría un equipo repleto de estrellas en el bateo, pero al cabo de pocos años muchos jóvenes talentos se estancarían al no poder jugar con regularidad.

Sucede que la actual estructura de la pelota cubana tiene un bache pronunciado. Muchos juveniles que terminan su categoría no tienen un torneo donde desarrollar sus habilidades.

Antes se competía en una Liga del Desarrollo paralela al campeonato local. Ahora ese torneo ha desaparecido. El béisbol cubano ha visto cómo en los últimos 12 años su calidad ha caído en barrena.

Las causas se saben. La principal es la marcha de cerca de 250 peloteros que han optado por jugar como profesionales. Otro problema son los conceptos desfasados de preparación para lanzadores y bateadores.

Cuando apenas faltan cinco meses para el III Clásico Mundial, las autoridades beisboleras aún no tienen claro qué tipo de torneo se va jugar. En noviembre, la selección nacional topará un par de veces con su similar de Taipéi de China, como fogueo para el Clásico.

Lo ideal es que la temporada local rompa en octubre. Pero es muy probable que debido al tope en Asia la campaña acabe inaugurándose a finales de noviembre. De ser así, habría un parón en la Serie para efectuar la preparación de los peloteros que participarían en el III Clásico.

Si en cuestiones de béisbol la falta de información y el misterio campea, qué se puede esperar en temas importantes como la reforma migratoria o la comercialización de internet.

La Cuba de los Castro es un país de enigmas y rumores. De aprender a leer entre líneas. La prensa, más que informar, desinforma. Y aquellas personas que deben tomar decisiones se burlan olímpicamente de los medios y sus ciudadanos.

Sucede en la vida cotidiana, la política y el béisbol. Es un auténtico síndrome de silencio.

Síguenos en Twitter, Facebook o Instagram. Si resides en Cuba, suscríbete a nuestro boletín con una selección de los contenidos más destacados del día. Si vives en cualquier otro punto del planeta, recibe en tu buzón de correos enlaces a lo más relevante del día.