Jueves, 14 de Diciembre de 2017
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Juegos Olímpicos

¿Fue destacada la actuación de Cuba en los Juegos?

La buena noticia para las autoridades deportivas en la isla es que se consiguieron tres preseas de oro más que en China. La mala es que el desempeño atlético en Londres es el tercer peor resultado en número total de medallas en los últimos 40 años.

Al tener tan errática actuación en Beijing-2008, no era difícil vaticinar que el número de preseas áureas se mejoraría. Yo pronosticaba entre tres y cuatro medallas de oro. En el total de medallas, auguré que no se superarían las 15. Y que Cuba se ubicaría en el medallero por países entre el lugar 19 y el 25.

La actuación fue algo mejor. Se alcanzaron cinco de oro, tres de plata y seis de bronces, 14 en total, que sirvieron para ocupar el puesto 16. Diez de las 14 medallas se lograron en deportes de combates.

El boxeo, en los puños de Robeisys Ramírez y Roinel Iglesias, trajo dos de oro, luego de irse en blanco en la capital china, cuando por primera vez, desde Münich-72, Cuba dejó de obtener al menos un oro olímpico en el pugilismo.

Las sorpresas de la delegación cubana corrieron a cargo de la judoca Idalis Ortiz y el tirador Leuris Pupo. Ortiz era candidata a medalla de plata o bronce. Pocos apostaban a que derrotaría a la favorita china en su división, quien había ganado todos sus combates por ippón.

Y lo de Pupo no estaba ni en los planes. Ningún especialista lo dio con opciones a medalla. Pero esa mañana la inspiración se posó en sus hombros en el campo de tiro de Londres y lo guió a un oro inesperado.

También tuvieron notas altas el pesista Iván Cambar, con su bronce, y la plata de Yarisley Silva en salto con pértiga, quien derrotó inesperadamente a la formidable rusa Yelena Isinbayeba.

El resto de las medallas estaban dentro de los cálculos. Mijaín López es un gigante. Era un oro casi cantado. La duda quedaba en si podía derrotar al turco, quien lo había vencido en el último campeonato mundial. Lo hizo. Y por segunda vez obtiene oro olímpico. Si las lesiones lo permiten, Mijaín podría lograr su tercer título en Río-2016.

El desastre llegó con el atletismo. Fue la peor actuación desde Atlanta-96, cuando solo se alcanzó una medalla de plata. Mi análisis se basa no en base a las dos medallas, plata en pértiga y bronce del decatlonista Leonel Suarez, sino a las pobres marcas registradas en Londres.

Por lo general, los grandes atletas obtienen el mejor resultado de la temporada o de su vida en la cita olímpica universal. En la capital británica, en campo y pista, se alcanzaron más de 800 registros personales. Sin embargo, los cubanos, exceptuando a Yarisley Silva y al corredor de 400 metros con vallas Omar Cisneros, tuvieron un pobre desempeño.

La planificación de los entrenamientos fue desastrosa. En el mes de enero, la discóbola Yarelis Barrios había alcanzado su mejor resultado, un disparo por encima de los 68 metros. En Londres quedó fuera del podio.

En una mala estrategia, los preparadores ocultaron a sus atletas estrellas en un campamento de entrenamiento que tuvo lugar en la ciudad española de Guadalajara y apenas participaron en las ligas de Diamante de campo y pista.

En el nivel más alto, si no se compite contra los mejores, es imposible que a la hora cero se pueda obtener un gran resultado. En el deporte moderno hay poco espacio para los milagros.

El vallista Dayron Robles dejó con un mal sabor de boca a la fanaticada local. Robles había tenido una campaña discreta, con un tiempo de 13.19, muy lejano de sus mejores cronos.

Entre algodones, disgustado por las pésimas condiciones de entrenamiento en el estadio Panamericano de La Habana y, según rumores creíbles, también por los más de 50 mil pesos convertibles que le adeuda el Estado, el campeón olímpico de Beijing y recordista mundial ha tenido sus roces con las autoridades deportivas.

Con solo 26 años, el guantanamero Robles anunció que después de Londres se acogerá al retiro. Es lamentable que esas cosas sucedan. Deportes como el voleibol y el atletismo se autofinancian con su participación en ligas mundiales.

Es lógico que el Estado cobre su gabela, un 20 o 25% de impuesto. Pero debería permitir que los deportistas cobren el grueso del dinero que se ganan con su esfuerzo.

Ese es uno de los motivos por los cuales los atletas eligen fugarse. O concertar matrimonios con extranjeros. Pero esa es otra historia. Volvamos a Dayron Robles.

A pesar que uno de sus grandes rivales, el chino Liu Xian, se lesionó en la carrera clasificatoria, la amenaza para Robles era el estadounidense Aries Merrit, que este año ha sido el mejor.

En la final olímpica Merrrit dio un golpe de autoridad y a sus rivales no les quedó otra que verle la espalda. Dayron ni siquiera terminó la carrera.

Y los triplistas fueron los peores. La multimedallista mundial Yargelis Savigne está logrando marcas de la categoría cadetes. David Giralt y Alexis Copello por el estilo. En el atletismo cubano hay materia prima. A diferencia del resto, es un deporte que tiene roce internacional. Pero necesita mejores condiciones de preparación. Y jubilar a un grupo de técnicos con métodos en desuso. Hace décadas que en Cuba no aparece un velocista de nivel. Siempre tuvimos corredores de calibre. Ahora han desparecido. Por favor, den una vuelta por Jamaica.

En las otras competencias, poco que contar. Por vez primera en los últimos 48 años, Cuba no tomó parte en deportes colectivos. Se extrañó a las fabulosas Morenas del Caribe, triple campeonas olímpicas.

El voly femenino vive horas baja. Lo peor es que no se ve un relevo de calidad. El boxeo salvó los muebles con cuatro medallas, dos de ella de oro. Pero ya no es aquel cacareado buque insignia de la delegación cubana.

Los púgiles actuales no tienen la calidad de un Adolfo Horta, Ángel Espinosa o Teófilo Stevenson. Ganan un torneo y luego pierden ante un púgil mediocre. Y es que el boxeo olímpico está entre los deportes de más bajo nivel cualitativo. La mayoría de las peleas invitaban al bostezo. Dos tipos agarrados y tirando golpes sin ninguna técnica provocaba cambiar de canal.

En la isla, muchos fanáticos esperaban más de sus atletas. Por falta de información (cuánto extrañamos internet), algunos pensaron que las medallas lloverían en Londres. Escasearon. Las 14 preseas alcanzadas en ocho deportes en Londres-2012, es la tercera cifra más baja desde 1972. A partir de Montreal-76, el medallero criollo siempre fue superior a 20.

La cota más alta fue en Barcelona con 14 de oro, 31 en total. Ese desempeño hoy lo vemos como una quimera. Por poco fuimos los líderes de América Latina. En los próximos años, Jamaica, Brasil, México y Colombia podrían pasar corriendo por nuestro lado.

Ya en China, Brasil y Jamaica fueron superiores. Ahora hubo un repunte en el número de títulos que nos permitió ocupar el lugar 16. De seguir en la misma cuerda, en Río de Janeiro el desempeño de Londres se antojará inalcanzable.

Los augurios para el futuro son negros. Si el Estado no cambia sus obsoletas políticas en el deporte y autoriza a los atletas insertarse en ligas foráneas, continuaremos en caída libre. Y las fugas aumentarán.

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