Lunes, 11 de Diciembre de 2017
23:52 CET.
Fútbol

Se buscan artistas (o un milagro)

Archivado en

La selección de fútbol de Cuba fue zarandeada sin compasión por los tres rivales que enfrentó en su grupo —Costa Rica, México y El Salvador— de la Copa de Oro, que se efectúa en Estados Unidos.

Anoten estos números: 16 goles en contra y una sola anotación en el arco rival. El once de la Isla fue un pelele en manos de tres gigantes. Con un fútbol ridículo, de músculo y sin arte, la selección roja y azul demuestra, una vez más, que es una causa perdida.

Desde 1986, las autoridades políticas y deportivas le prestan especial atención al desarrollo del fútbol nacional. También la FIFA. Al menos cerca de un millón de dólares ha desembolsado el organismo rector del fútbol mundial. Sin resultados.

Entre las decisiones tomadas por los jerarcas deportivos está la difusión de encuentros internacionales para incentivar la práctica entre niños y jóvenes: Copa Mundial, Eurocopa, Liga de Campeones... Sin embargo, los partidos de la selección cubana en la Copa de Oro no se trasmitieron. Quizás por vergüenza.

No está mal que se intente. Pero las autoridades olvidan que Cuba es, ante todo, una nación beisbolera. A ratos, se transmiten partidos intrascendentes de equipos mexicanos. Sin embargo, en 52 años de castrismo, jamás se ha trasmitido un encuentro de Grandes Ligas, tampoco de los fuertes torneos de Corea del Sur, Japón, República Dominicana o Venezuela.

Es una decisión puramente política. En 1962 Castro prohibió el béisbol profesional y apostó por el amateur. La censura provocó el goteo de fugas de peloteros cubanos. De 1991 a la fecha, 350 jugadores han huido del país.

La medida ha sido un sinsentido. Y grueso. Ya pasó a la historia la época del falso amateurismo, practicado en los antiguos países de Europa del Este. Atletas que entrenaban y competían todo el año con salarios de obreros. El deporte de alto rendimiento requiere profesionalidad y especialización. Y el deportista debe recibir un salario acorde a su calidad. No hay otra.

El resultado de esa miopía política lo tenemos en el fútbol local. En cinco décadas no se ha logrado ni un resultado meritorio. Lo mejor sucedió en 1938, cuando de carambola participamos en una Copa del Mundo. Por aquellos años, se jugaba un fútbol de nivel. Había una liga decente, con la participación de españoles o sus descendientes que vivían en la Isla.

Pero el béisbol es la pasión numero uno del cubano. Mientras sus torneos se juegan con miles de fanáticos en las gradas, la competencia nacional de fútbol no despierta interés.

Si quiere aburrirse, le invito a un partido de balompié criollo. Solo un masoquista podría perder su tiempo en observar durante 90 minutos cómo el balón vuela sin lógica de un lado a otro de la cancha mientras veinte correr desordenadamente por un terreno que es un verdadero patatal.

No obstante, los aficionados al fútbol son numerosos en Cuba. Por cantidad de seguidores, se trata del segundo deporte en popularidad, tras el béisbol. Claro, la mayoría, a no ser que tenga un amigo o un familiar integrando un once provincial, jamás visita una cancha para ver correr a onces tipos duros, dando patadas de karate a una blanquinegra.

A los seguidores cubanos del más universal de los deportes les gusta ver las ligas europeas o sudamericanas. No la suya.

Lo único que tienen los futbolistas del patio es físico. Son altos, fuertes y corren todo el tiempo. La técnica es un rara avis. Y los técnicos o entrenadores, salvo excepciones, son unos fantoches, tablilla en mano, voluntad de hierro y conocimientos elementales. Se ha llegado a especular con que el brasileño Sócrates podría dirigir el once nacional, rumor posteriormente desmentido. A tono con las actuales políticas de ahorro, no se descarta que el gobierno recorte los gastos en un deporte que desde hace largas décadas sólo deja más penas que glorias.

En Cuba se suspira por un tipo de toque concreto y mágico como Xavi, o por un matador al estilo del camerunés Samuel Eto'o. Los hinchas locales aspiran a que un día tengamos jugadores del corte de Messi, Iniesta, Casillas o Cristiano Ronaldo.

En el fútbol cubano se buscan artistas. O un milagro. Pero no se encuentran.

Síguenos en Twitter, Facebook o Instagram. Si resides en Cuba, suscríbete a nuestro boletín con una selección de los contenidos más destacados del día. Si vives en cualquier otro punto del planeta, recibe en tu buzón de correos enlaces a lo más relevante del día.