21 de Mayo de 2012 - 06:20 pm

crítica

Tres mujeres para una

La poesía de Magali Alabau, tres de sus estudiosas y su libro más reciente.

Algo del espíritu que animó a Los tres mosqueteros de Alexandre Dumas todavía necesitan las mujeres para exterminar las discriminaciones que sufren, sobre todo las discriminaciones solapadas. Las poetisas de cualquier ámbito, también. No es casual que los tres mejores estudios sobre Magali Alabau sean de mujeres.

Exacta evidencia, aunque me desagravian mis críticas literarias sobre Carilda Oliver Labra, Fina García Marruz, Belkis Cuza Malé, Nancy Morejón, Lina de Feria, María Elena Blanco, Reina María Rodríguez...

Cuando me emociona una obra literaria, suelo buscar las críticas que ha recibido. Cualifico mi placer confrontándolo con las opiniones ajenas, leyendo biografías, visitando sus casas, como hice con Virginia Woolf en Londres y con Carson McCullers en Columbus... Y no solo para la alegría de aprender, sino para volver a los textos desde ángulos desconocidos o apenas entrevistos.

Así me acaba de ocurrir con Magali Alabau y tres de sus exégetas, que por el orden de mi lectura han sido: Mabel Cuesta —el caracterizador ensayo en Indómitas al sol (Betania, Madrid, 2011)—; Milena Rodríguez Gutiérrez —el inteligente y documentado prólogo y la nota a Magali; en general la polémica Otra Cuba secreta, Antología de poetas cubanas del XIX y del XX (Verbum, Madrid, 2011); y Carlota Caulfield —el proemio a Dos mujeres (Betania, Madrid, 2011), que la reafirma como su mejor estudiosa.

Cuando presenté a Magali Alabau hace unos días en Miami, junto a Pepe Triana en La Otra Esquina de las Palabras, observé cómo entre los daños ocasionados por lo que alguna vez fue la revolución cubana (1959-1968) y su secuela de horrores, se halla la incomunicación entre escritores y artistas de "dentro" y de "fuera", como parte de la insalvable división de la familia cubana. Nuestra generación —la misma de Magali Alabau— nunca la leyó dentro de Cuba hasta entrados los años 80. Y viceversa.

Después, ya entrando en mi lectura de sus poemas, recordé una anécdota de Marguerite Yourcenar para caracterizar la voz de Magali Alabau, en el sentido de su ethos, a través de lo que sus poemas logran proyectar. Cuenta la gran escritora belga que su padre acababa de perder en Montecarlo sus últimas propiedades. Ella, angustiada, le preguntó qué sería de ellos. La respuesta de Michel-René Cleenewerck de Crayencour la acompañó como guía durante toda su vida. Dijo: "No es nada. No somos de aquí. Nos vamos mañana".

La marca que Magali Alabau logra transmitir se corresponde con la "guía" presocrática de Yourcenar. Y es sesgo de su proyección estilística, claro está, no de sus "experiencias". Su más reciente cuaderno reafirma esa suerte de excursión suelta —sin ataduras— por la vida, siempre conversando con ella misma. Dos mujeres dialoga con la actriz que no ha dejado de ser, con los personajes que ha ido dejando en los vericuetos de su andar, "ligera de equipaje" —como leyó en Antonio Machado.

De Electra, Clitemnestra (1986) a hoy, la también directora teatral poco a poco ha añadido un sutil ingrediente a su espíritu de no dejarse amilanar por tropiezos y escollos, discriminaciones y traiciones. Ella siempre —como Odiseo— llega. A Ilión o a New York, a Woodstock o a la Escuela Nacional de Arte de La Habana, donde comenzó a estudiar teatro… Pero esos tumbos, lejos de endurecerla hacia un cinismo escéptico y desalmado, progresivamente la han llevado —como demuestra su dedicación a los animales— a un toque amoroso, perceptible en el arco o espiral de sus poemas, donde logra atemperar la alteridad, la sombra y el ritual, que como señala Mabel Cuesta consolidan su voz.

Poetisa entre los más fuertes dentro de los poetas cubanos de ahora mismo, no necesita divisiones de género o exilio o ciudad para erigirse entre los mejores de la poesía de habla hispana actual. Hemos llegado a Ilión (1995) mantiene un vigor expresivo que salta sobre su locación, sobre las referencias a Cuba. Dos mujeres consolida entre los círculos de lectores no solo su constante afición transgresiva sino —como bien señala Carlota Caufield— la "intrincada oralidad de Alabau".

Esta sagaz observación me dio el placer de releer los tres actos en que divide el largo poema autobiográfico: I. Al espejo vuelves; II. La más heroica de las amazonas; III. Adioses diferentes. Pude verificar que la "pasajera inútil" no solo gusta mucho de las paradojas existenciales —donde estamos inmersos—, sino de que el texto parezca tan espontáneo como la reacción de un transeúnte cuando le preguntan una dirección.

La tonalidad confesional del diálogo tiende un puente entre las dos tendencias fundamentales que enmarcaron a los poetas nacidos en torno a la Segunda Guerra Mundial, que surgen a fines de los años sesenta. De una parte los "coloquialistas" o "exterioristas"o "antinerudas" y "antilezamas" —ya presentes en la promoción anterior—; y de otra los que atemperan los manierismos versales, tropológicos y culteranos, sin salir de ellos. Ella se sitúa por predominio en los "conversacionales", pero como sucederá muchos años después —a partir de fines de los 90, con la generación biológica de nuestros hijos—, ya tiene mucho del eclecticismo posmoderno, de no rehusar ninguna línea expresiva.

Un ejemplo nada espontáneo —salvo en versos irónicos— dice: "Oh, Ifigenia,/ ¿qué ómnibus te espera para llevarte/ hacia el aprendizaje de la piedra?".

Otro, de sugerente riqueza metafórica: "¿Quién es ese que se ha hecho/ testigo,/ que no opina/ ni maldice,/ que se hace pasar/ por un mueble callado/ o un mendigo oyendo los susurros/ del viento?"

En efecto, es muy "intricada" la oralidad de Magali Alabau, y por ahí hallamos mucho de su singularidad estilística, como parte de su aptitud transgresora, sin muros berlineses en lo filosófico o fronteras académicas en lo estético y en lo artístico.

Porque Dos mujeres —no además, sino a la vez— dialoga sin prejuicios con la existencia, con la suya que se pluraliza. Y no se escurre ni de erotismos ni de desafíos ontológicos, aunque forme una paradoja, porque no es verdad que estemos "en este planeta tan binario".

Erotismo más allá de géneros, cuando "empujan el deseo/ que desliza la palma/ de mi mano a tu cintura,/ a la noche festiva,/ hacia el baile,/ cadencia de tu cuerpo/ haciendo mi lengua/ miel y sal".

Desafíos al tiempo inexorable cuando "los objetos vueltos testimonio/ parados en el cuarto/ no te dejan ir, te echan".

No creo que el dolor —como afirma Carlota Caulfield— sea el signo de su discurso… Me parece que Magali Alabau, al conocerlo, logra vencerse en la caricia a una imagen de sor Juana Inés de la Cruz o al hocico alegre de un perrito. Sus "llamas" —las del "corazón" en el epígrafe de Ana Ajmátova— prosiguen ardiendo, viviendo, escribiendo.

¿Acaso no es nada porque no somos de aquí y nos vamos mañana? Con tal "guía" se inventa a sí misma y nos inventa, cuando dice: "Pero todavía no,/ no todavía".

 

Miami, enero y 2012

Comentarios

Imagen de Tula

La actor Meryl Streep interpretará el papel de la héroe Juana de Arco, dice un azafato, etcétera... Lo importante es no acomplejarse de ser caballo o yegua, príncipe o princesa. A Prats Sariol le pareció más apropiado usar el femenino tradicional, sin ninguna carga peyorativa. Lo importante es que Magali Alabau es poeta o poetisa, leer sus poemas. Muchachitas, repudiar el femenino es una forma de machismo...

Imagen de Anonymous

Agradezco que se hable de Magali Alabau de quien he oído mucho y leído poco. Pero la tanta crítica me guía a ella. Así que lo haré. Del escrito de Prats Sariol: Pues me parece excelente que se ocupe de las mujeres que escriben poesía. Ahora sí, eso de llamarles poetisas, me hace acordarme de Lydia Cabrera que llamaba "poetiesa" a toda esa comparsa de tiernas compatriotas que escriben y se creen que lo que hacen tiene algún valor poético. Cuando yo leo el vocablo "poetisa", me espanto, pienso que es de una cursilería tal, que es tan "picúo" como ya alguien ha mencionado, tan ridículo, que me dan deseos de no seguir leyendo. En este caso seguí por la Poeta que empiezo a respetar. Por cierto, en una antología que leí a mediados de los ochenta, en Madrid, me tomé el atrevimiento de señalar con cuatro signos quienes, dentro del grupo, eran los mejores y cuáles los peores. (+), para los excelente; +, sin paréntesis, muy buenos; ―para los buenos y un 0 (cero) para los que tenían un poema que me había gustado. Entre los excelentes anoté a Gastón Baquero,Ángel Gaztelu Gorriti, Lilliam Moro y Heberto Padilla. Muy buenos: Belkis Cuza-Malé, Isel Rivero y Eugenio Florit. Y entre los buenos poetas, precisamente, a Magaly (sic) Alabau junto a Edith Llerena, Mercedes Limón, Juana Rosa Pita y José Kozer.

Imagen de para todos y a La Avellaneda

Y sí, buscar un árbol volver a la raíz a la simiente unirte a todos lo que como tú se preguntan disipar con ellos las astucias con ellos ser total porque en sus desolaciones está la vida, alguna fuerza unida a la esperanza.

Gracias, m/

Imagen de La Avellaneda

"No es lo mismo decir window que ventana" , me abrió una nueva ventana y me hizo sentir menos sola, mil gracias Magali, por tu poesía.

Me alegra sobremanera leer en los comentarios algo sobre el tema RAE. En el ya "antepasado" XIX, nuestra Tula era la poeta y dramaturga más aplaudida de su tiempo y no le fue concedida su entrada a  la RAE, por el único hecho de ser mujer...! Pero las cosas no han cambiado mucho desde entonces, estamos casi en las mismas.

Imagen de Arcadio Ruiz-Castellano

Magali es una exelente poeta y mejor ser humano.  Gente como ella me confirman que todabia hay humanidad en algunos cubanos.

Imagen de Raquelita Vly

Gracias bolleur!  Eso de poetisa esta picudo... picuoooooooo

yo estoy segura que mi querida amiga Alabau le gusta mas eso de poeta que poetisa.. aunque posiblemente, pueda ser le de lo mismo  chicha que limonada.

Gracias por su intervencion...

 

 

Imagen de bolleur

Ay, venga ya... para los ´cadémicos con el blúmer enredao el vocablo clave de la def. mouderna es "persona". Eso de poetisa es para Clarilda y cía. Sissí, Clarilda era de la CÍA y sissí, la ´cademia está llena de viejos misógenos que se entretienen quitando acentos por acá y poniéndolos por allá, y trajinando palabruchas como poetisa, carámbano y carambola.

DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA - Vigésima segunda edición

 poeta.

(Del lat. poēta, y este del gr. ποιητής).

1. com. Persona que compone obras poéticas y está dotada de las facultades necesarias para componerlas.

2. com. Persona que escribe obras poéticas.

Diccionario de la lengua española © 2005 Espasa-Calpe:poetisa

f. Mujer que compone obras poéticas. ♦ También se dice poeta.

 

poeta com. Persona que compone obras poéticas:Lorca es uno de los grandes poetas del siglo xx. Persona que tiene sensibilidad poética.

Imagen de satiricona

Segun los datos

quote

Solo siete mujeres, frente a más de 1.000 hombres, se han sentado, o se van a sentar próximamente, en uno de los 46 sillones de los que consta la RAE desde su fundación en 1713. La fallecida Carmen Conde (1979) fue la primera mujer académica. Habían tenido que pasar casi tres siglos para que ingresara una fémina en esta docta casa. Le siguieron la también fallecida Elena Quiroga (1983), Ana María Matute (1996), la historiadora Carmen Iglesias (2001), la científica Margarita Salas (2002), y la filóloga Inés Fernández Ordóñez (2008), electa. La escritora Soledad Puértolas (2010), que, previsiblemente, leerá mañana su discurso de ingreso, sobre los personajes secundarios de El Quijote,será la mujer número siete en ingresar en tan venerable institución.

unquote

Asi que no hay que hacerle mucho caso. Nuestra historia es otra y tiene otro punto de vista.  

Imagen de siempreviva

Pero la Real Academia es muy patriarcal -- ¿cuántas mujeres forman parte de esa ilustre institución y cuántos hombres?  Ilústrenme aunque siempre puedo ir a Google.

Imagen de Anónimo

   

    REAL  ACADEMIA  ESPAÑOLA

    DICCIONARIO DE LA LENGUA ESPAÑOLA - Vigésima segunda edición

poetisa.

(Del lat. poetissa).

1. f. Mujer que compone obras poéticas y está dotada de las facultades necesarias para componerlas.

2. f. Mujer que escribe obras poéticas.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados

 

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