21 de Mayo de 2012 - 06:20 pm

poesía

La reina de la selva

'A mí me trajo al mundo la hiena,/ la catástrofe,/ la indomable verdad de la naturaleza./ A mí me hizo salir al mundo/ la emboscada.'

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                 a Ana Mendieta, in memoriam

 

Aunque busques

caminar entre las flores

o llevarte la dulzura de un manjar

a la boca

nada pasa por tu cuerpo

o tu garganta.

 

El aire rancio me tocó

no las esmeraldas

no la voz de mi madre

ni ese padre eterno

del que hablan.

 

Me tocó la rana

con sus saltos consumados.

Me tocó el agua con el fango

del estanque,

el sol que quema y que maldice

que saca ronchas

y te tira hacia el desierto.

Me tocó ver la sangre de mi madre

que me echó al mundo embarrada

de gritos.

Me dejaron en la diestra de los lobos,

advirtiendo que me devorarían.

Sin embargo, no lo hicieron.

Con ojos distintos, uno gris, otro rojo,

me recogieron del peso de la bruma

me dieron leche

como a Rómulo y Remo.

Me coronaron reina de la selva.

Me transmitieron la pasión por la carne

la cacería y las flechas.

Me enseñaron a alcanzar a los pájaros,

interrumpir sus vuelos,

quitarles sus picos y sus ojos.

Me hicieron enjuagar las manos

en la sangre fluvial de muchas aves.

Me hicieron una reina salvaje

y me invitaron al festín de los leones.

Vi la gacela, los patos y hasta

esos buitres que parecían tan arduos,

en su botín de alas

desplumados adornos

resistiendo sus últimos instantes.

Observé cómo tiemblan

cómo se desploman,

la cabeza inerte,

los ojos tan abiertos,

las plumas tan manchadas.

Corrí hacia el festín,

devorando el alma

de los miserables,

de los limosneros,

de esos que sangran

A mí me dieron luz las sombras.

A mí me trajo al mundo la hiena,

la catástrofe,

la indomable verdad de la naturaleza.

A mí me hizo salir al mundo

la emboscada.

Te vi sol, enemigo.

Envidia te di luna.

Me acosté en el piso,

debajo de las camas.

Escuché el relinchar de la muerte

llevándose al enfermo,

a todo lo que quise.

Me volví

invisible fuerza trasnochada.

 

 


Magali Alabau nació en Cienfuegos en 1945. Sus últimos libros de poemas publicados son Hemos llegado a Ilión (Betania, Madrid, 1991), Hermana/Sister (edición bilingüe con traducción de Anne Twitty, Betania, Madrid, 1992) y Liebe (La Torre de Papel, Miami, 1993). Acaba de aparecer su libro de poemas Dos mujeres (Betania y Centro Cultural Cubano de Nueva York, Madrid, 2011).

Otros poemas suyos: Volver, Irme, Adioses diferentes y La Salida.

Comentarios

Imagen de ciclon

a Palomita Dou

Precisamente eso era Ana Mendieta, Sheena, la reina de la selva.

Y por eso me gusta tanto el poema.

Imagen de Paloma Dou

No os recuerda la fórmula ciclotímica del comic Sheena, la reina de la selva?

Imagen de Montse

muy bueno, muy lindo.

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